Política

Expertos en yihadismo señalan la inserción laboral como vía para frenar la radicalización

Agentes de la Guardia Civil, durante la detención de un hombre por su vinculación con el yihadismo.

Agentes de la Guardia Civil, durante la detención de un hombre por su vinculación con el yihadismo. EFE

Expertos en terrorismo yihadista consideran que la prevención de la radicalización violenta en España no será eficaz si se aborda exclusivamente desde el ámbito policial y de inteligencia y sugieren que las administraciones públicas contribuyan también a tratar de conjurar este riesgo a través de la asistencia social, el sistema educativo y la inserción laboral.

Ésta es una de las reflexiones que exponen los investigadores del Real Instituto Elcano Fernando Reinares y Carola García-Calvo en el trabajo titulado Marroquíes y segundas generaciones entre los yihadistas en España, en el que profundizan en el fenómeno de los descendientes de inmigrantes nacidos ya en España y analizan de forma pormenorizada la procedencia geográfica de los yihadistas detenidos o muertos en España entre 2013 y 2017.

Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado arrestaron en el citado quinquenio a 233 personas por su vinculación con el terrorismo yihadista, a los que se se suman los ocho integrantes de la célula que atentó en Barcelona y Cambrils (Tarragona) el pasado mes de agosto y que fueron abatidos por los Mossos d’Esquadra. Desglosados los datos por sexo y edad, el 89,6 % eran hombres y el 68,1 % tenían entre 18 y 38 años.

El trabajo revela que más de la mitad de los detenidos en el citado periodo -concretamente el 53 %- había nacido en Marruecos y que un tercio de las segundas generaciones tenía dicha nacionalidad, lo que permite concluir que siete de cada 10 yihadistas detenidos o abatidos en suelo español eran de origen marroquí.

Reinares y García-Calvo han profundizado en el origen geográfico de los yihadistas originarios de Marruecos y han constatado que casi el 70 % nacieron en provincias y prefecturas del Rif. En concreto, Tánger-Tetuán-Alhucemas (53,1 %), Oriental (10,9 %) y Fez-Meknés (4,9 %). Los profesores recuerdan la tradición de «rebelión» de los habitantes de esta franja, el carácter «agreste» y «desfavorecido» de este territorio y el «vacío en la provisión estatal de bienes públicos», lo que ha propiciado el establecimiento de redes de tráfico ilícito y el «arraigo» de grupos salafistas. «Ese bagaje de cultura política asociada a una tradición de violencia insurgente y esta experiencia socioeconómica harían que entre los rifeños emigrados a Europa Occidental –y sobre todo sus descendientes o segundas generaciones– se haya observado, desde que existe el yihadismo global, una mayor incidencia de los procesos de radicalización violenta e implicación terrorista respecto a los de otras zonas del país magrebí», añaden.

Investigadores del Instituto Elcano avisan de que la labor policial y judicial no es suficiente para prevenir la radicalización violenta

De entada, los autores del trabajo encuentran en el componente demográfico una de las explicaciones al «predominio» de marroquíes o descendientes de personas nacidas en dicho país entre los yihadistas que han operado en España entre 2013 y 2017. «En 2015, el 67,9 % de los extranjeros residentes en España que procedían de países mayoritariamente musulmanes era de nacionalidad marroquí y un 67,7% había nacido en Marruecos», recuerdan Reinares y García-Calvo, que añaden otro factor a la cuestión estrictamente demográfica: «No debe obviarse el hecho de que Marruecos es también un país donde existe una cultura popular con determinados contenidos religiosos, como los referidos al islam morabito, con sus legendarios guerreros santos sacrificados a sí mismos y venerados en mausoleos, cuya vigencia habría hecho posible que sectores de la población, como en concreto los jóvenes, se muestren especialmente receptivos a interpretaciones islamistas y combatientes de la noción de yihad o de la práctica del martirio».

Junto a Marruecos, el segundo país de nacimiento más frecuente entre los detenidos era España (29,5 %) y el resto tenía otras 19 nacionalidades diferentes, entre ellas Túnez, Pakistán, Argelia, Francia y Siria. Los datos dejan claro que el reino alauí «no es el único foco del fenómeno yihadista» que se proyecta hacia España desde países islámicos, pero sí representa el segmento de la población musulmana residente en España en el que se produce el principal proceso de «radicalización y reclutamiento».

Un estudio revela que 7 de cada 10 yihadistas detenidos o abatidos en España entre 2013 y 2017 eran de origen marroquí, principalmente del Rif

En este sentido, los investigadores no tienen dudas de que «es más fácil» que una persona oriunda de Marruecos se implique en actividades terroristas en España que en el país magrebí, lo que refleja -a su juicio- que el problema tiene una «vertiente endógena». «Hay dificultades con el acomodo en nuestra sociedad de las segundas generaciones -dificultades con frecuencia asociadas a conflictos de identidad- que suscitan vulnerabilidades explotables por las organizaciones yihadistas», observan. Y avisan. «Tanto la extraordinaria sobrerrepresentación de quienes pertenecen al segmento social de las mencionadas segundas generaciones como la reciente eclosión del yihadismo endógeno o homegrown en España advierten de una realidad en tendencia ascendente».

Por ello, Fernando Reinares y Carola García-Calvo consideran que España y Marruecos tienen un problema común que requiere mucho más que una «estrecha cooperación antiterrorista» en materia de inteligencia, policial y judicial. «Esto debe complementar la efectiva implementación dentro de nuestro país, por parte de las autoridades, en colaboración con entidades de la sociedad civil -como las comunidades musulmanas de origen marroquí establecidas en España- de medidas de prevención de la radicalización violenta en ámbitos que van desde la asistencia social y el sistema educativo hasta la inserción laboral, especialmente mediante actuaciones locales que tengan en consideración las especificidades de distintos contextos y, en atención al interés público, estén coordinadas a distintos niveles de gobierno», argumentan.

Ceuta, Melilla y Cataluña

El estudio no pasa tampoco por alto la procedencia de los yihadistas nacidos dentro de España en el periodo analizado. En este sentido, llaman la atención que el origen mayoritario se sitúe en dos ciudades «situadas en el mismo entorno del Rif»: Ceuta (44,4 %) y Melilla (28, 6 %). En la península, Cataluña es con diferencia la comunidad con mayor presencia, al ser la zona en la que había nacido el 14,3 % de las personas arrestadas o que resultaron muertas en esos cinco años por la acción de los cuerpos policiales.

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