Quim Torra inaugurará su presidencia con una visita a su antecesor, Carles Puigdemont, en Berlín. Si alguien esperaba de Torra una ruptura respecto a la etapa anterior, sus dos discursos de investidura y el viaje agendado para mañana desmiente cualquier esperanza en este sentido. Torra parece dispuesto a demostrar a cada paso que será fiel guardián de las esencias independentistas, y la formación de gobierno que probablemente centre ese encuentro será el siguiente paso en ese sentido.

El candidato investido volará a Berlín mañana por la mañana, tras conceder su primera entrevista a Catalunya Ràdio, y ambos ofrecerán una rueda de prensa conjunta tras un encuentro en el que no participarán más diputados de JxCat. Mientras, Felipe VI recibirá la notificación por escrito de la investidura que el presidente del Parlament, Roger Torrent, le ha remitido este mediodía. El Rey debe firmar el nombramiento de president para hacerlo oficial.

Torrent ha «renunciado» a pedir audiencia a Zarzuela para comunicar personalmente la investidura de Torra, como se había hecho tradicionalmente, para expresar su rechazo a la intervención de Felipe VI del pasado tres de octubre, en la que rechazó el referéndum ilegal y la ruptura del marco constitucional.

Durante su discurso de investidura Torra ha dejado claro que «el presidente legítimo de la Generalitat es Carles Puigdemont» una de las condiciones fijadas por el líder de JxCat para designar a un sucesor viable y permitir la formación de gobierno en Cataluña. Torra ha hecho honor a ese acuerdo durante los dos días de debate de investidura, en el que ha reivindicado la obra de gobierno de su antecesor y se ha comprometido a llevar a cabo los objetivos fijados por Puigdemont: la asamblea de electos, el consejo de la república y la redacción de una constitución catalana.

Es decir, los pilares del programa independentista para «hacer república» y mantener el discurso del «mandato del 1-O». Un discurso en el que para Puigdemont es fundamental seguir apareciendo como el presidente legítimo, puesto que el líder independentista aspira a volver al cargo si la justicia alemana desestima su extradición.

A esta expectativa se asocia la amenaza de un nuevo adelanto electoral que podría formalizarse en medio año, coincidiendo con la celebración del juicio a los líderes del procés en el Tribunal Supremo. Una amenaza que Torra parece confirmar la insistir en hablar de una legislatura «provisional» y que los líderes de la oposición le han echado en cara advirtiendo que en cinco meses de gobierno no cumplirá las promesas electorales desgranadas hoy.