Política

Y Rajoy esquivó a la prensa para no responder sobre Zaplana

Miembros del PP se apuntaron a la tesis de Podemos sobre su actual proximidad a Ciudadanos  

Eduardo Zaplana, junto a agentes de la UCO en uno de los registros practicados tras su detención.

Eduardo Zaplana, junto a agentes de la UCO en uno de los registros practicados tras su detención en mayo pasado. EFE

Durante toda la tarde de este martes se esperó al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en los pasillos del Congreso de los Diputados. El objetivo no era otro que preguntarle sobre la imputación de su antiguo compañero de gabinete ministerial y portavoz del Grupo Popular entre 2004 y 2008, Eduardo Zaplana, siendo ya el gallego líder del PP.

Vano intento. Contra su habitual costumbre, Rajoy entró por un lateral del palacio de la Carrera de San Jerónimo  para evitar responder a tan indigesta pregunta. Y al término de esa sesión parlamentaria indescifrable, que es la votación de las enmiendas a los Presupuestos Generales del Estado, optó también por el silencio. No dio siquiera la opción de contestar aquello de «esa persona por la que usted pregunta».

«Esto es un desastre»

No es porque Zaplana sea el más popular entre las filas populares. Cuando Rajoy hizo «su equipo» en 2008 se apresuró a prescindir de él y sustituirlo por Soraya Sáenz de Santamaría al frente de la portavocía del Grupo Popular en la Cámara Baja. Por mucho que digan que lo del ex ministro de Trabajo y ex presidente de la Comunidad de Valencia es muy antiguo, en el PP saben que «esto es un desastre». Así lo confiesa un diputado que hace malos augurios para las elecciones locales y autonómicas de mayo del año que viene y no mucho mejores para las generales, sean cuando sean.

Y tampoco el estupor viene derivado de que consideraran al valenciano libre de toda sospecha. Es más. La sensación generalizada es que «esto tenía que llegar algún día» aunque «después de 16 años que dejó la presidencia de la Comunidad valenciana no esperábamos que viniera por ahí», señala otro parlamentario en la que fue una de las comidillas del día, muy por encima del chalet de Pablo Iglesias e Irene Montero.

Su nombre fue citado por su archienemigo Francisco Camps en una de sus declaraciones ante el juez de la Gürtel valenciana –«Zaplana me envió a El Bigotes», dijo– y ha salido en las investigaciones de los casos Lezo y Terra Mítica, por  poner dos ejemplos, aunque es cierto que desde que fue alcalde de Benidorm le llevaban buscando las cosquillas y nunca le encontraron nada digno de ser imputado.

Miembros del PP se apuntaron a la tesis de Podemos de su proximidad a Ciudadanos

Otros populares preferían, en la misma línea que Podemos -paradojas de la vida-, apuntar a la actual «proximidad» del antiguo dirigente popular a Ciudadanos de la Comunidad valenciana o al equipo del ex presidente del Gobierno José María Aznar, aunque esta tesis cojea desde el momento en que Rajoy lo tuvo en su alineación durante cuatro años a pesar de las enormes discrepancias estratégicas y tácticas con respecto a la labor del Grupo Parlamentario. Y respecto a si juega a favor del equipo naranja, desde la formación de Albert Rivera se apresuraron a afirmar ayer que «nunca ha tenido ninguna relación con nosotros».

En definitiva, nadie quería demostrar en el PP demasiada pena y hasta le han suspendido temporalmente de militancia y abierto un expediente informativo que puede acabar con él fuera de las filas populares si hay auto de procesamiento, pero saben que, una vez más, los casos de corrupción que les rodean enturbiarán logros como aprobar los Presupuestos Generales del Estado con todo en contra y con permiso de unos titubeantes diputados del PNV. 

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