El PSE no ha escatimado críticas a su socio de Gobierno, el PNV, por su alianza con EH Bildu para condicionar el contenido del nuevo estatuto vasco que se negocia en el Parlamento Vasco. La secretaria general de los socialistas vascos, Idoia Mendia, ha afirmado que el acuerdo “entre nacionalistas” no sólo deja fuera la sensibilidad del conjunto de la sociedad vasca “plural” sino que prevé incluir en el futuro estatuto vasco elementos “absolutamente peligrosos”.

La formación de Mendia ha anunciado que ha presentado un voto particular contra las bases aprobadas en la Cámara vasca, con el único apoyo de la mayoría que representan PNV y Bildu, para la redacción del articulado del estatuto que debería renovar el de Gernika de 1979. El preámbulo y el título preliminar, así como el resto de las bases serán remitidas a un grupo de expertos, conformado a propuesta de los grupos, para que redacten una propuesta de articulado.

Mendia ha denunciado que lo que PNV y Bildu han acordado en ningún caso se corresponde con la pluralidad de sensibilidades e identidades que conviven en Euskadi. La líder del PSE ha denunciado que se han incluido planteamientos “absolutamente peligrosos”, como los relativos a la diferenciación entre “ciudadanía y nacionalidades” que establecería una Euskadi con “ciudadanos de primera y de segunda”: “Ya hubo quien dijo que quienes no adquieran la nacionalidad vasca serían tratados como alemanes en Mallorca, con derechos sociales pero derechos políticos limitados”.

Ha defendido que la posición que en todo momento defiende el PSE pasa por elaborar un estatuto que dé amparo a una “comunidad de hombres y mujeres libres, con pluralidad de sentimientos e identidades”. Los socialistas denuncian que las normas no pueden ser pactadas sólo por una mayoría nacionalista”.

Arremete que lo primero que PNV y Bildu han acordado es una “síntesis nacionalista” en lugar de aspirar a una “síntesis de consensos amplios”. Cuestiona que ya desde el preámbulo se haya priorizado “la consolidación del derecho a decidir” aunque ello suponga, según el PSE, “confrontar peligrosamente el principio democrático y el de legalidad”. Ha crtiticado que en las bases se establezca que el futuro estatuto fije la fórmula de la Euskadi del futuro como la de un estado confederado con España, “se plantea que los vascos digamos al resto de los españoles que se nos ha ocurrido que España pase a ser un estado confederado”.

Legalidad “desbordada”

Mendia ha recordado que el Parlamento vasco no es competente para una modificación de esta entidad, que correspondería a las Cortes. El PSE considera que se han “desbordado” las capacidades de la Cámara. También ha puesto en duda que PNV y Bildu hablen de un estatuto  “proyectado a otros territorios”, como es el caso de Navarra, con la que se contemplan órganos comunes, “que lo propongan allí, que es donde gobiernan, aunque pierdan poder”.

La secretaria general del PSE ha negado que las diferencias en el proceso de elaboración del nuevo estatuto vasco esté provocando “incomodidad” en la relación que socialistas vascos y nacionalistas mantienen en el gobierno de coalición de Urkullu. Ha recordado que el pacto de gobierno suscrito dejó fuera la renovación el estatuto, responsabilidad del Parlamento vasco, y blindó la posición de cada formación.

Ha abogado por intentar reconducir el proyecto y las bases sobre las que se debe levantar el articulado orientándolo hacia los elementos “que nos unen” y siempre desde un marco plenamente legal. Mendia ha insistido en que la prioridad debe ser eludir los escenarios de “confrontación y ruptura” que se viven en Cataluña. Defiende que es posible buscar un punto de encuentro que permita al mismo tiempo actualizar, ampliar y modernizar el autogobierno vasco y hacerlo “desde la perspectiva de la política vasca como un lugar donde todos quepamos y podamos sentir como queramos”.