Política

El “milagro económico” de Maduro, un infierno para los venezolanos

Tres partidos de la oposición convocan un paro el martes en contra de las medidas del régimen bolivariano

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El “milagro económico” de Maduro, un infierno para los venezolanos
Maduro, líder venezolano, presenta las bases de su "milagro económico".

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, presenta su plan de reformas económicas, en Caracas. EFE

Resumen:

El programa que el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, considera que favorecerá “el milagro económico” en el país es considerado como “un caos y una locura” que acelerará aún más el desastre por economistas y por la oposición.

La moneda será desde esta semana el bolívar soberano, que pierde cinco ceros respecto al bolívar anterior, y su valor se ancla al petro, la criptomoneda gubernamental, ligada a su vez al precio del petróleo.

A partir de septiembre el salario mínimo aumenta hasta 1.800 bolívares soberanos, equivalente a 45 dólares, 3.000% mayor que el actual.

Con las medidas de Maduro seguirá la hiperinflación, el desabastecimiento y la contracción de la economía.

La Causa R, Primero Justicia y Voluntad Popular convocan hoy martes un primer día de paro nacional en contra de lo que consideran un desastre para los venezolanos, que seguirán huyendo en masa del país.

La moneda venezolana, el bolívar, ha renacido esta semana con cinco ceros menos, y un nombre más rimbobante, “bolívar soberano”. El soberano estará anclado al petro, la criptomoneda gubernamental con un valor oscilante de 60 dólares. Son algunas de las medidas que forman parte del prometido “milagro económico” anunciado por el presidente Nicolás Maduro. Los economistas y la oposición coinciden en que el caos económico será aún mayor con el riesgo de que el éxodo aumente aún más. Un infierno para los venezolanos.

El objetivo es frenar la hiperinflación, que el FMI prevé de 1.000.000 % para fin de año. La iniciativa, anunciada varias veces, ahora se ha realizado a toda prisa. Los venezolanos solo tienen una semana para desprenderse de los billetes de valor más bajo que dejarán de ser legales.

Reina la confusión y la incertidumbre en todo el país. Para hacerse una idea de la hiperinflación bastan un par de ejemplos: un rollo de papel higiénico costaba hasta ahora 2.400.000 bolívares (menos de medio dólar) y un pollo de 2,5 kilogramos unos 14,5 millones de bolívares.

La ríada de exiliados aumenta cada día. Ya han desbordado Colombia, hay cientos de miles en España, y ahora se desplazan hasta Ecuador, Brasil o Perú. El éxodo es enorme e imparable. Según la ONU, hasta junio de 2018 habían salido del país 2.300.000 venezolanos, el 7% del total.

El fin de semana muchos de los que aún resisten se han dedicado a proveerse de todo lo que han podido acaparar en previsión de subidas en el precio de los productos. Maduro ha dicho que el precio de la gasolina se irá acercando a los precios internacionales, pero no ha concretado esta medida. El litro de gasolina cuesta 0,01 dólares en Venezuela, el país con el precio de venta de este combustible más barato del mundo.

A su vez, habrá un aumento salarial de 1.800 bolívares soberanos del ingreso mínimo, unos 45 dólares al cambio, lo que supone un incremento de un 3.000%. Entrará en vigor en septiembre.

El líder bolivariano también anunció que la oficialista Asamblea Nacional Constituyente (ANC) someterá a votación una serie de leyes para establecer un nuevo sistema tributario y fiscal con el que aumentará el IVA, el impuesto sobre la renta de contribuyentes especiales y las grandes transacciones.

Maduro considera que Venezuela libra una “guerra económica” contra Estados Unidos y potencias afines. Con ese argumento justifica la falta absoluta de control sobre la economía  y la desaforada corrupción que impera en su gobierno.

Según dice Carlos Malamud investigador principal del Real Instituto Elcano, en su Ventana Latinaomericana, publicada en El Heraldo de México, “más allá de los eslóganes que hablan de guerra económica, el único conflicto bélico que conoce Venezuela es el que libra Maduro contra su pueblo. A las cuantiosas víctimas mortales causadas diariamente por una violencia incontrolable, cuando no amparada por el poder, se suman las bajas del hambre, hiperinflación y desabastecimiento de medicinas y alimentos”.

¿Por qué aumentará el caos económico?

“Es un paquete de medidas aisladas, inconsistentes e incongruentes llevarán a Venezuela a una catástrofe aún mayor de la que ahora vive”, señala a El Independiente José Manuel Puente, economista venezolano y profesor titular IESA e invitado en Oxford. “La crisis no tiene ni techo ni piso (suelo)”, ha advertido el experto.

“Son medidas desconectadas entre sí, muy inconsistentes, y a veces contradictorias entre sí. No suponen un programa de estabilización y de reformas integrales que ataquen el desequilibrio venezolano. Van a generar un gran caos en la economía y en la sociedad venezolana y van a profundizar lo peor de los desequilibrios”, afirma José Manuel Puente.

“Va a ser gasolina pura para la hiperinflación, asociado a los aumentos salariales. Agudizarán el ciclo recesivo después de cinco años de recesión, implicarán cierre de empresas, reducción de masa salarial, caída en la producción y amplificación de desabastecimiento. Los tres grandes dramas de Venezuela: hiperinflación, contracción y desabastecimiento van a empeorar”, remarca el economista.

Coincide Steve H. Hanke, experto en hiperinflación por la Universidad Johns Hopkins y ex asesor del presidente Caldera, en que “lo que ha anunciado el gobierno es confuso y contradictorio, como casi todo en la Venezuela de hoy”, según cita The Washington Post. “Recortar los ceros es típico en las reformas monetarias pero si no cambias la política monetaria, nada cambia. Es como un estiramiento facial. Sigues siendo el mismo”, añade Hanke.

Los venezolanos creen que el Gobierno seguirá dándole a la máquina de los billetes. En estos últimos días han estado comprando dólares un 30% más alto que antes de hacerse el anuncio.

José Manuel Puente, economista formado en Oxford, destaca entre todas las medidas, lo que él denomina las principales “locuras o contradicciones”:

1. Objetivo de déficit cero incompatible con el super aumento del salario mínimo. “En el tema fiscal se habla de ir a un déficit cero porque considera que la emisión  monetaria cuasi fiscal es una gasolina para la hiperinflación. Pero se aumenta el salario mínimo se aumenta a 1.800.000 bolívares, cuando hay más de tres millones de empleados en el sector público, y además va a absorber parte del sector privado durante 90 días. Con ese incremento exponencial de los salarios no puede cumplirse con el déficit cero. Es una contradicción”, según el experto.

No bastará, a su juicio, con el incremento de cuatro puntos del IVA, ni el aumento de la renta por parte de los contribuyentes especiales. Lo que sí ayudaría, en su opinión, sería cierto aumento progresivo del precio de la gasolina.

2. Anclar el bolívar soberano al petro es un error descomunal. “El petro es una criptomoneda, altamente volátil. El petro está amarrada al petróleo, el commodity más volátil del mundo, en una economía petrolera que cada vez produce menos petróleo. Se vincula el salario a la doble volatilidad del petro y del precio del petróleo”, señala.

“Nadie sensato podría solicitar un aumento del salario si no se vincula a productividad y han de ser viables para el sector público y el privado. Las empresas tendrán que cerrar o reducir nóminas. Como consecuencia se agudizará el ciclo recesivo de caída de la producción”, remarca el profesor.

3. Unas reservas escasas y sin medidas para aumentarlas. “En el mercado cambiario, ninguna de las medidas incrementa el volumen de dólares del Banco Central. Venezuela está al borde del colapso, en su sector externo solo tiene 8.700 millones de dólares en reservas. El esquema cambiario es esquizofrénico pero además no hay dólares para destrancar el juego recesivo, observa José Manuel Puente desde Venezuela.

En resumen, Puente prevé que el enfermo no va a mejorar, sino que agudizará el ciclo recesivo, el desabastecimiento y la hiperinflación. “En términos macroeconómicos, es un sinsentido, concluye.

Paro nacional para denunciar “la catástrofe”

Andrés Velásquez, dirigente nacional del partido opositor Causa R, ha anunciado en su cuenta de Twitter que su formación convoca una protesta y un paro nacional el martes 21 de agosto “en contra de la hiperinflación y del hambre” y de las medidas de Maduro, que representan “la catástrofe”.

Prevé Velásquez que las medidas aumentarán el sufrimiento de los venezolanos porque “representan más inflación y destrucción de empresas, incremento del desempleo, el hambre será mayor y habrá más pobreza y más ruina”.

 

Sobre la “estocada final” escribe el opositor Henrique Capriles en su blog:“Son ellos quienes importan los alimentos, las medicinas, las materias primas. Son ellos quienes empujan a la empresa privada a la quiebra. Son ellos quienes tienen los dólares. Son ellos quienes se niegan a hacer lo que todo el mundo sabe que se debe hacer”.

María Corina Machado, dirigente de Vente Venezuela, también rechazó tajantemente las medidas anunciadas por Maduro. Según Machado, “Maduro quiere provocar un éxodo más brutal. O ellos se quedan y nos exterminan o nosotros los sacamos y construimos un país próspero para los venezolanos”, dice en un audio publicado en sus redes sociales.

Primero Justicia y Voluntad Popular, la formación de Leopoldo López, que sigue en arresto domiciliario, también se han unido a esta convocatoria. Primero Justicia, partido del que fuera presidente de la Asamblea Nacional, Julio Borges, a quien Maduro considera autor intelectual del intento golpista del pasado 4 de agosto, y del diputado encarcelado Juan Requesens, ha remarcado que el aumento del salario, el mayor en 20 años, conducirá a un aumento del desempleo y la pérdida de poder adquisitivo.

Tomás Guanipa, secretario general de Primero Justicia, daba cuenta a primera hora de la mañana en su cuenta de Twitter de cómo los venezolanos estaban respondiendo a la convocatoria de paro. “Cansados de la crisis y la miseria” están los caraqueños y la mayor parte de los ciudadanos de todo el país.

Juan Requesens, si estuviera en libertad, sería una de las voces que más alto clamaría contra esta última tropelía de Maduro. Combativo desde su puesto en la Asamblea Nacional, Requesens, de origen español, era una de los disidentes más incómodos contra el presidente. Ahora está en manos del Sebin por su supuesta implicación en el intento fallido de golpe contra el presidente.

Sin embargo, habrá más Requesens que denunciarán las últimas locuras de Maduro.