“Ha llegado la hora de la recuperación económica y necesitamos…” Podrían haber sido las últimas palabras del presidente Nicolás Maduro. ¿O nunca corrió peligro? En ese momento de su discurso en el 81 aniversario de la Guardia Nacional Bolivariana se escucha una explosión lejana y otra más potente. Eran las 5.41 de la tarde, hora venezolana, 23.41 en España, y el homenaje estaba cerca de su clausura. Algunos pensaron en fuegos artificiales.

El régimen venezolano sostiene que se trató de un atentado contra Maduro y las Fuerzas Armadas, y que el objetivo era desencadenar “una guerra civil”. El mayor temor ahora es que el régimen aproveche las circunstancias para recortar las libertades aún más y purgar a quienes considere disidentes, incluso en el ejército. Otra tesis apunta a una explosión fortuita en un edificio cercano, e incluso algunos manejan la teoría del montaje.

Lo que vemos en el vídeo del acto es cómo los guardaespaldas cubren rápidamente al presidente y a su esposa, Cilia Flores, y les llevan a lugar seguro. Las explosiones se escuchan lejanas. Los militares rompen filas de manera caótica.

El gobierno rápidamente habla de magnicidio y el propio presidente Maduro apunta a la oposición de ultraderecha, afincada en Miami, y conectada con el presidente saliente de Colombia, Juan Manuel Santos. “Me han intentado asesinar”, dijo Maduro. Colombia ha calificado de “absurdas” las acusaciones y la oposición ha suscrito que se trata de “una estrategia” del régimen, y duda de la versión del gobierno. EEUU también niega cualquier implicación con lo sucedido.

El ministro de Información, Jorge Rodríguez, señala menos de una hora después que el ataque se ha llevado a cabo con drones que llevaban carga explosiva muy potente. ”Todo el trabajo que se ha hecho inmediatamente, ha permitido establecer ya con evidencia  que (las detonaciones en la avenida Bolívar) se trata de un  atentado contra la figura del presidente Nicolás Maduro”, aseguró Rodríguez.

Confirmó a su vez que el presidente había resultado “ileso”. Informó también que siete miembros de la Guardia Nacional Bolivariana habían resultado heridos. De uno de ellos hay imágenes que muestran su rostro ensangrentado.

El fiscal general del Estado, Tarek William Saab, es quien clama que se encontrarán a los autores físicos e intelectuales y habla de conspiración con posibles vínculos en el exterior. Señala que el objetivo era la cúpula militar. “Pretendían desencadenar una guerra civil”, dice el fiscal. Tres fiscales investigarán los hechos. Tres periodistas desaparecieron durante horas.

Horas más tarde, el ministro de Interior, Néstor Luis Reverol, confirmó que hay seis detenidos, implicados en el “ataque terrorista”. Aseguró que los autores intelectuales y materiales del hecho, que están dentro y fuera del país, están plenamente identificados.

“Hay seis terroristas y sicarios detenidos, varios carros incautados y  allanamientos a hoteles. Tenemos evidencias fílmicas del momento del ataque”, señaló Reverol. Uno de los arrestados tenía orden de captura por el asalto al Fuerte Paramacay y otro por participar en las protestas de 2014, según informa Venepress.

Los Soldados de Franela, un grupo de militares y civiles que se declaran patriotas disidentes, ha reivindicado el ataque, que ha denominado Operación Fénix, y ha declarado que es “cuestión de tiempo” que tengan éxito.

Atentado fallido de Soldados de Franela

Sin pruebas sólidas hasta el momento, el Gobierno venezolano sostiene que es un atentado contra el presidente y la cúpula militar. Una vez constatada su debilidad, con esa imagen de los soldados huyendo en desbandada, la tesis del magnicidio sitúa a Maduro como víctima, en ese caso de una confabulación interna, pero con ramificaciones en el exterior. El enemigo externo siempre es mucho más eficaz porque evita reconocer que hay disidencias fuertes en el régimen.

El presidente saliente de Colombia, Juan Manuel Santos, ha evolucionado desde la cercanía al régimen a la crítica feroz. Recientemente ha vaticinado que Maduro caerá por la crisis económica, así que es un chivo expiatorio fácil. Su sucesor, Iván Duque, es aún más crítico con Maduro y se presentó como garante para evitar que Colombia tomara la deriva del país vecino.

Fuentes oficiales apuntan incluso a que se utilizó explosivo C-4, de uso militar y gran potencia. De haber sido así, los daños habrían sido mucho mayores.

“En un clima de altísima incertidumbre dicen que hay un atentado y con eso justifican medidas contra quienes quieran”, señala José V. Carrasquero, profesor de Ciencia Política y consultor.

La reivindicación proviene de Soldados de Franela, un grupo creado en 2014 al que realmente teme el gobierno de Maduro. Son militares disidentes, ex policías pero también civiles que apoyaron las protestas de 2017, profesionales de todo tipo. Solían llevar camisetas para enmascararse (franelas) y de ahí su nombre. Pese a que se trate de un acto fallido y amateur, les viene bien para ganar reconocimiento internacional y demostrar que hay sectores muy descontentos con Maduro.

En Soldados de Franela estaba integrado el piloto Óscar Pérez, que se sublevó contra el régimen de Maduro en junio de 2017 al atacar un edificio gubernamental con granadas desde un helicóptero, hecho de gran impacto mediático y poca efectividad real. Fue asesinado en una emboscada de las fuerzas chavistas el pasado 15 de enero.

Desde entonces no se conocen nombres de figuras visibles en este grupo disidente, que dice haber comandado la llamada Operación Fénix contra Maduro, y que anuncia más en el futuro en su comunicado. “Demostramos que son vulnerables, es cuestión de tiempo”, suscriben.

Según David Smilde, experto en Venezuela de la Universidad de Tulane en New Orleans y asesor principal de la Oficina de Washington para Latin America, WOLA, una organización no gubernamental de derechos humanos, los Soldados de Franela “tienden a ejecutar acciones valientes pero poco realistas, que fracasan”. De confirmarse la tesis del ataque con drones, encajaría en su modus operandi.

Explosión fortuita de conductos de gas

Justo en el momento de la explosión que hace temblar la tarima de autoridades en Avenida Bolívar, se ha registrado una explosión en un edificio cercano provocada por el estallido de algún conducto de gas. Varios bomberos lo confirmaron a medios estadounidenses. Incluso algún militar, bajo anonimato, presente en el acto, lo suscribe. Hay fotos del edificio cercano en llamas. En redes se hicieron eco de esta versión. En esa zona, sin embargo, dos vecinos habrían visto un dron, pero no hay constancia de que estuviera en el escenario del desfile.

“Esa explosión habría provocado que los francotiradores destruyeran el dron que hace tomas aéreas en actos militares. Por eso hay heridos, pero no de gravedad. Habría caído el artefacto, pero no cargado con un explosivo tan potente como el C-4. De ser así habría daños mucho mayores”, señala Carrasquero. “Una vez conocido el hecho fortuito, todos lo quieren rentabilizar. El gobierno para aparecer como víctima y buscar enemigos, los Soldados para señalar el descontento imperante”, añade.

También Smilde está al tanto de esta versión no oficial. “Hay bomberos y policías que afirman que las explosiones eran de un incendio en un apartamento cercano. Lo cierto es que este gobierno filma todo lo que hace de varios ángulos. Debería tener evidencias de tomas de vídeo que demuestren que hubo drones y explosiones. Si no lo tiene, levantaría sospechas sobre su versión”.

Un ex asesor del Ejército venezolano Anthony Daquin aseguró ante las cámaras de NTN24 que se trató de una explosión de una bombona de gas doméstico. Daquin señaló que en los actos oficiales está restringido el uso del espacio aéreo a todo tipo de aeronaves y que sobrevolaban el escenario drones para grabar el homenaje y realizar tareas de vigilancia.

En caso de que fuera un accidente, aún queda más ridiculizada la reacción de los militares y del gobierno. Huyen despavoridos por una detonación lejana y sin objetivo político. Es una interpretación que el gobierno difícilmente aceptará.

Un montaje demasiado amateur

La tesis menos sólida es que se trate de un montaje orquestado por el gobierno de Maduro. Si bien puedan rentabilizar lo sucedido, dan muestra de debilidad, más que de control de la situación.

“Parece poco probable que el gobierno organizara este atentado ya que la imagen es terrible para Maduro. Se vio vulnerable siendo interrumpido en mitad de una frase y especialmente cuando las tropas se fueron corriendo. Además, Maduro está en una posición relativamente fuerte, habiendo pasado ileso por el IV Congreso del Partido Socialista y sin oposición política”, comenta David Smilde, experto en Venezuela.

Tampoco suscriben la tesis del montaje quienes suscriben que Soldados de Franela está preparado para acometer atentados, aunque en esta ocasión hayan fallado, o bien hayan lanzado una advertencia a propósito.

Purgas como Erdogan

Las consecuencias políticas serán inmediatas. El activista opositor Chuo Torrealba se plantea que, sea un atentado o un montaje, el presidente Maduro va a aprovechar la ocasión, como lo hizo su buen amigo, el líder turco Recep Tayyip Erdogan. El intento de magnicidio justificará cualquier tipo de represión.

El opositor Frente Amplio de Venezuela emitió un comunicado en el que subraya que la interpretación del gobierno ha sido precipitada, duda de su versión sobre el atentado, a la vez que hace un llamamiento para que no aproveche la circunstancia para mover el foco de la crisis económica y restringir las libertades.

“Alertamos contra el intento del gobierno de aprovechar este suceso para intentar quitar el foco de la atención pública nacional e internacional sobre la crisis social y económica, criminalizar a quienes legítima y democráticamente se le oponen, profundizar la represión y la violación sistemática del Estado de Derecho, y dedicarse sólo a defenderse, en vez de defender al pueblo del hambre”, señala el comunicado. Y añade: “Alertamos igualmente que este confuso evento pueda ser utilizado como excusa para suprimir el derecho constitucional que tiene el Pueblo a seguir protestando por la defensa de sus derechos”.

El analista David Smilde augura también aún peores tiempos para las libertades en Venezuela. “Sin duda Maduro va a usar eso como una excusa para restringir libertades y purgar su gobierno y las fuerzas armadas”.

Venezuela sigue siendo una incógnita. Nadie sabe cuánto podrá mantenerse Maduro en el poder. Smilde cree “está en una posición fuerte dentro de su movimiento político y gobierno, y no tiene oposición política organizada. Pero preside sobre un desastre de gobernanza, con hiperinflación y una parte de la población pasando hambre”. A eso se suma la presión internacional, política y financiera, “con sanciones que afectan a la producción petrolera”, agrega el experto.

Los Soldados de Franela dicen que es cuestión de tiempo. Nadie sabe cuánto.