Política

"Maduro no nos va a doblegar"

Habla el padre del diputado opositor Juan Requesens 30 días después de su arresto tras el golpe fallido en Venezuela

Carteles con la imagen del diputado opositor Juan Requesens.

Dos jóvenes protestan por el arresto del diputado opositor venezolano Juan Requesens. EFE

La familia Requesens cuenta cada minuto desde aquel fatídico 7 de agosto, cuando 14 funcionarios del Sebin allanaron la vivienda de Juan y se lo llevaron junto a su hermana Rafaela. Hoy viernes se cumplen 30 días desde que vivieron aquella pesadilla. Rafaela, también dirigente juvenil, fue liberada horas después. A Juan Requesens, diputado en la Asamblea Nacional, el gobierno de Nicolás Maduro le acusa de estar implicado en el atentado fallido del 4 de agosto, durante la celebración del 81 aniversario de la Guardia Nacional Bolivariana.

Desde hace 30 días el diputado de Primero Justicia, uno de los líderes estudiantiles de las protestas de 2014, está en El Helicoide. Hoy harán un mural y una concentración en Las Mercedes, Caracas, para denunciar su caso. Su abogado Joel García solo pudo verle en la audiencia de presentación de cargos el 13 y 14 de agosto. La última persona de su familia que pudo hablar con él fue Rafaela, su hermana, antes de ser liberada.

Juan Guillermo Requesens, padre del diputado opositor.

Juan Guillermo Requesens, padre del diputado opositor. EFE

“No nos vamos a doblegar. Como transmitió Juan a su abogado, no nos rendimos”, afirma Juan Guillermo Requesens, su padre, traumatólogo, desde su consulta en Caracas. “Estamos en el lado correcto de la Historia. Estoy convencido”, añade.

A Juan Requesens se le acusa de siete delitos: litigación pública continuada, homicidio calificado en grado de frustración contra el presidente de la República, terrorismo, posesión ilegal de armas y explosivos, homicidio calificado por motivos fútiles en contra del alto Mando Militar y las personas presentes en el desfile del pasado 4 de agosto.

Pero su abogado no ha podido ver el expediente. Ayer jueves intentó entrevistarse con su cliente, pero volvió a ser imposible. Tampoco su familia ha vuelto a estar con él. No han respetado su condición de diputado de la Asamblea Nacional, con el argumento de la gravedad de los cargos. El Ministerio Fiscal tiene 45 días desde el 14 de agosto para completar la investigación.

Juan Guillermo Requesens, cuyo abuelo nació en Mataró y emigró a Venezuela, habla con veneración de su hijo. “Como estudiante era irreverente, pero un hombre de familia, de firmes convicciones”, explica. Su hija Rafaela tiene nacionalidad española pero no es el caso de Juan.

Temía que en cualquier momento pudieran actuar contra él. “Juan ha sido uno de los políticos que se ha enfrentado más duramente al régimen”, cuenta. Recuerda cómo el martes 6 de agosto, la víspera de su “secuestro”, fue contundente en la Asamblea Nacional. Dijo entonces: “Hoy estoy aquí, mañana no sé”. Resultó premonitorio.

Los riesgos de hacer política en Venezuela

Sabía, según su padre, cómo en Venezuela “hacer política significa un riesgo de la vida o la libertad, siempre lo dijo. He temido siempre por él. La forma en que se realizó violenta todo el proceso jurídico. Aquí no hay Estado de derecho”.

Mientras tanto, el abogado Joel García, especialista en Derecho Penal, libra una batalla contrarreloj para demostrar la inocencia del diputado Requesens. El régimen de Maduro ha presentado cargos contra más de 40 personas por el intento fallido de golpe, entre ellos Requesens. La familia y todo su entorno pide la libertad del diputado y de todos los presos políticos.

Al diputado, uno de los opositores más contundentes contra Maduro, le han mostrado en un video en el que reconocía cómo había facilitado la entrada en Venezuela desde Colombia de Juan Monasterios a petición de Julio Borges, presidente de la Asamblea Nacional, ahora en el exilio en Colombia.

Juan Guillermo Requesens se quedó conmocionado. “Cuando vi ese video pensé: ‘No es mi hijo’. No es la forma en la que se expresa, ni cómo se mueve. Tienen que haberle dado sustancias químicas”.

Maduro acusó desde el minuto cero al ex presidente colombiano Juan Manuel Santos de haber orquestado el fallido golpe, perpetrado con drones con explosivos. Fue tal el desbarajuste de aquella jornada y el escaso efecto de los artefactos que se sospechó que había sido un accidente fortuito, o bien un atentado fallido a propósito para lanzar un aviso al régimen.

También se difundió otro video poco después en el que Juan Requesens aparecía en ropa interior manchada con heces. El abogado sí que le preguntó al diputado opositor por sus declaraciones y Requesens dijo que no recordaba nada similar. Del segundo video se acordaba y comentó que le habían obligado a ponerse unos calzoncillos manchados.

El gobierno se mostró dispuesto a realizar pruebas toxicológicas pero no ha accedido a que pueda verle un médico independiente.

Lo único que la familia ha logrado hasta el momento es llevar al Helicoide la comida que precisa porque el diputado ha sido intervenido del estómago y requiere unos cuidados precisos en su alimentación. “Mi esposa entrega a diario la comida pero no sabemos si le llega a él ni en qué estado o con qué frecuencia”, dice el padre.

Triple mensaje con el ‘secuestro’

Al detener de esta forma al diputado Juan Requesens el régimen de Maduro lanza un triple mensaje con su «secuestro», según interpreta Juan Guillermo. “Están dirigiéndose a la Asamblea Nacional, al pueblo venezolano, al que dicen que ni siquiera respetan los derechos de un diputado, y también a los militares porque en nuestra familia hay varios militares”. Maduro advirtió explícitamente a los militares que tengan opositores en sus familias sobre el riesgo que suponía para ellos.

A Rafaela y Juan como estudiantes de Ciencias Políticas, les ofrecieron en su día becas en el extranjero para completar su formación, pero decidieron quedarse en Venezuela. «Querían luchar por su país. Creen que es lo que deben hacer», relata el padre con orgullo.

La defensa del diputado está ahora recabando pruebas para demostrar que la acusación contra Requesens no es válida. Si finalmente se acepta la acusación, se realizará un juicio oral y público, como informaba recientemente El Nacional.

Varias ONG venezolanas, entre ellas el Foro Penal, hicieron público en agosto un comunicado en el que exponían su rechazo a la arbitraria detención de Juan Requesens. La detención violó el artículo 200 de la Constitución, en el que se detalla en qué consiste la inmunidad parlamentaria.

Las ONG pedían que concluya “la indebida intromisión del gobierno en la administración de justicia, de modo que el supuesto atentado sea investigado con independencia y autonomía”.  comunicado

A su vez, un equipo de abogados llevará el caso a organismos internacionales. Habría dos opciones, según los expertos, una investigación que se atenga a las pautas de la Declaración Americana de los Derechos Humanos que maneja la OEA, y denunciar el caso en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

O bien puede presentarse el caso, si hay indicios de tortura y se fundamenta la detención arbitraria, en los comités de torturas y desapariciones forzadas del Sistema Universal de Protección de los Derechos Humanos.

Cárceles con puertas giratorias

El diputado Requesens no es el único ni será el último preso del régimen venezolano al que no se respetan sus derechos básicos, y cuyo arresto tiene base política. El Foro Penal habla de que las cárceles en Venezuela tienen puertas giratorias. Salen unos y entran otros.

El 31 de julio contabilizaban 248 personas. Desde 2014 hasta esa fecha 12.406 personas han sido encarceladas con fines políticos. Algunos se quedan más tiempo que otros. Hay quienes como Leopoldo López, líder de Voluntad Popular, siguen en arresto domiciliario. Otros salen y huyen a otros países.

Juan Requesens tiene dos hijos de corta edad: Adriano, de un año, y Sabina, que cumple pronto tres. Sabina pregunta por su padre a diario. La familia le muestra videos antiguos y le dice: “Está trabajando”.

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