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Los audios de la ministra Delgado con Villarejo causan un terremoto en la Audiencia

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Los audios de la ministra Delgado con Villarejo causan un terremoto en la Audiencia
Delgado y Calvo, en el Senado.

Delgado y Calvo, en el Senado. EFE

Resumen:

Los audios publicados por Moncloa.com reflejan cómo la ex fiscal que pasó 25 años en el tribunal encargado de luchar contra el terrorismo y la corrupción se refería en tono irrespetuoso y jocoso hacia varios de sus compañeros de tribunal. “Maricón”, “nenaza”, “a mí que no me den un tribunal de hombres, de tías no quiero” son algunas de las polémicas afirmaciones pronunciadas por la titular de Justicia. “Son palabras muy feas”, dice un ex compañero de Fiscalía en conversación con El Independiente. “El tono es machista y casposo, impropio de una mujer que defiende el feminismo y la igualdad entre sexos”, apunta otra fuente.

Los comentarios que la ministra de Justicia, Dolores Delgado, hizo con su íntimo amigo el ex juez Baltasar Garzón, y varios mandos policiales en una comida privada celebrada en otoño de 2009 en un restaurante madrileño sobre sus compañeros de tribunal, no han dejado indiferente a nadie en la Audiencia Nacional.

Los audios publicados por Moncloa.com reflejan cómo la ex fiscal que pasó 25 años en el tribunal encargado de luchar contra el terrorismo y la corrupción se refería en tono irrespetuoso y jocoso hacia varios de sus compañeros de tribunal. “Maricón”, “nenaza”, “a mí que me den un tribunal de hombres, de tías no quiero” son algunas de las polémicas afirmaciones pronunciadas por la titular de Justicia.

“Maricón”, “nenaza”, “a mí que me den un tribunal de hombres, de tías no quiero”, son algunas de las expresiones utilizadas por Delgado

Las citadas grabaciones han causado estupor y bochorno en la Audiencia donde ven cómo la ministra hablaba con Garzón en tono despectivo de compañeros «a los que luego ponía buena cara». Es la comidilla entre jueces y fiscales del tribunal más mediático de España.

“Son palabras muy feas”, dice un ex compañero de Fiscalía en conversación con El Independiente. “El tono es machista y casposo, impropio de una mujer que defiende el feminismo y la igualdad entre sexos”, apunta otra fuente.

Imprudencia de Delgado

«Lola siempre ha estado rodeado de hombres en la Audiencia», dice otra fiscal. Sus grandes amigos: Garzón y los jueces de instrucción Santiago Pedraz y Fernando Andreu, al que intentó hacer secretario de Estado de Justicia. De ahí, que su comentario sobre un “tribunal de tíos” no haya sorprendido en la calle Génova.

En cambio, el asombro sí es total ya que muchos de sus ex compañeros “alucinan” con la “falta de cuidado” con que Lola Delgado –así se conoce a la ministra en la Audiencia Nacional- hablaba con altos mandos policiales como José Villarejo o Enrique García Castaño, alias El Gordo. “Normalmente, los fiscales, aunque tengamos confianza con los policías siempre somos más cuidadosos. Sus afirmaciones son muy imprudentes y demuestran un grado de confianza con ellos sorprendente”, apostillan.

“Ha venido un tío a la Audiencia monísimo, para que lo vamos a negar, parece George Clooney, pero le pasa lo mismo, es una nenaza” o “¿puedo contar lo de éste?”, le pregunta a Garzón. “Marlaska es maricón”, dijo la ministra de su actual compañero de Gobierno, el ministro de Interior Fernando Grande Marlaska.

Cuando el presidente Pedro Sánchez decidió nombrar ministra de Justicia a Dolores Delgado la sorpresa fue mayúscula entre sus compañeros de Fiscalía. “Es el error del Gobierno”, decía más de uno, dos y tres fiscales de dicha casa. “La va a liar, sólo es cuestión de tiempo. Lola no tiene carácter para ser ministra. Es demasiado impulsiva y veleta”, afirmaba otro togado. «Es muy difícil soportar esa lupa en una conversación privada de hace nueve años», recalca otro ex compañero de la Audiencia que lamenta el embrollo en el que se ha visto envuelta la ministra.

La ministra, muy tocada

Tras tres meses en el Gobierno socialista, las polémicas han rodeado a la ex fiscal especializada en yihadismo. Primero, por su empeño personal de que España no asumiera la defensa del instructor del ‘procés’, el juez Pablo Llarena, en Bélgica frente a la demanda presentada por el expresidente catalán Carles Puigdemont. Esta decisión se vinculó con el «odio» que su amigo Garzón procesa al tribunal que lo condenó y la influencia que ejerce sobre la ministra.

“Es el error del Gobierno”, decía más de uno, dos y tres fiscales de la Audiencia tras conocer el nombramiento de la ministra

Ahora, por haber negado tener relación con el comisario vinculado a las cloacas del Estado, José Villarejo. Cuatro rectificaciones ha dado el ministerio desde que salió la primera información que la vinculaba al polémico agente.

La escasa capacidad de la ministra para gestionar estos escándalos la han convertido en su “peor enemiga”, afirma una persona de su entorno.  De momento, el presidente sostiene desde Estados Unidos a la titular de Justicia. La oposición ya ha pedido su dimisión.