Política

La ministra de Justicia pierde los papeles antes de ser reprobada: "Se lo explico despacito"

La mayoría absoluta del PP en el Senado censura a Dolores Delgado desamparar a Llarena y "mentir" sobre Villarejo

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La ministra de Justicia pierde los papeles antes de ser reprobada: "Se lo explico despacito"
La ministra de Justicia, Dolores Delgado, en el Senado.

La ministra de Justicia, Dolores Delgado, en el Senado. EFE

Resumen:

La ministra de Justicia, Dolores Delgado, se ha visto superada por la situación en la tarde de este martes en el Senado. La ex fiscal había acudido a la Cámara envalentonada y con la promesa de «defenderse» de las peticiones de la oposición, incluido Podemos, para que dimita por haber mentido sobre su relación con el ex comisiario de policía encarcelado José Manuel Villarejo. Tras su refriega parlamentaria, la mayoría absoluta del PP junto a Ciudadanos y Foro de Asturias han reprobado a una ministra ya ausente en el Senado.

«No se acobardará», anunciaban desde Moncloa mientras la titular de Justicia se crecía por la mañana en un desayuno informativo donde aseguró que no se refería a su compañero de gabinete Fernando Grande Marlaska, ministro de Interior, cuando hablaba de un «maricón» en unas conversaciones grabadas durante un almuerzo con el entonces juez Baltasar Garzón y Villarejo, entre otros mandos policiales. Horas después reconocía que sí había proferido esa ofensa hacia el magistrado, aunque esa palabra no se refería su condición sexual, sino que era una forma de hacer alusión a él “fuera de contexto”.

Tras esta enésima rectificación, la presión le iba pasando factura a la ministra a medida que pasaban las horas y que se anunciaban nuevas filtraciones en las próximas horas, en una situación muy similar a la de Carmen Montón, titular de Sanidad, hace tres semanas, horas antes de dimitir. Esa presión estalló durante la sesión de control al Gobierno en el Senado horas antes de que la mayoría parlamentaria del PP reprobara a la ministra.

El Gobierno se había esforzado por cuidar la puesta en escena. El ministro del Interior, Grande Marlaska, quitaba hierro al insulto recibido por parte de su compañera y la abrazaba y besaba ostentosamente ante las cámaras. La vicepresidenta, Carmen Calvo, principal valedora de Delgado en el Gobierno, anunciaba que la ministra sabía defenderse bien por ella misma. La secundaban poco después la ministra portavoz, Isabel Celáa, y la de Hacienda, María Jesús Montero. Pero Delgado acabó perdiendo el control durante el debate.

Fue la senadora Esther Muñoz de la Iglesia, portavoz en materia de Justicia, la que consiguió sacar de sus casillas a la ministra. «Todos sabemos que va a tener que dimitir antes o después por mentir primero sobre el juez Llarena y después sobre su relación con el comisario Villarejo», le advirtió, antes de preguntarle si el indulto a los políticos encausados por el procès es «el pago a los independentistas» para que el PSOE pueda seguir en el Gobierno.

«No le voy a contestar porque usted no lo merece. No sé exactamente a qué pacto se refiere usted. ¿Me lo explica ahora?», respondía una Delgado visiblemente nerviosa.

«La moción tenía un precio: romper nuestro país», reiteraba la senadora del PP, que reprochaba la gestión de la titular de Justicia sobre la injerencia de la Justicia belga en la causa del procés y el intento del Gobierno de influir en la Fiscalía y los jueces abogando por el fin de la prisión preventiva de los políticos catalanes presos y a favor de su indulto si resultan condenados.

«Dicen que el indulto sería por motivo humanitario. ¿Acaso la justicia española no es humanitaria? Hablan de dejar la vía judicial y hablar de política. ¿Son incompatbiles? Usted no hizo nada, no hace nada y no va a hacer nada porque todo forma parte de un plan que es vender a España» contratacaba la senadora. «Señora todavía ministra, usted tiene que dimitir por mentir. No espere a ser reprobada esta tarde, si tiene algo de dignidad dimita ya», remataba Muñoz de la Iglesia.

«Para que usted lo entienda…»

«Este Gobierno no ha dado una sola instrucción a ningún fiscal, no ha llamado a ningún juez y es escrupulosamente respetuoso con la autonomía de los jueces y del ministerio fiscal», se resolvía Delgado. «Se lo voy a explicar despacito para que usted lo entienda», anunciaba a la senadora del PP, a la que relató la historia normativa de la figura del indulto. «El Ejecutivo, lo que no puede hacer de ninguna manera es intentar interferir en el poder judicial como ustedes han hecho sistemáticamente, por lo que tuvieron reprobados a un ministro de Justicia y a un fiscal general», reprochó.

La alusión a la situación de reprobación que la propia Delgado sufriría minutos después removió a la bancada del PP, que gritó «dimisión, dimisión» mientras el presidente de la Cámara, Pío García Escudero, intentaba poner orden.

El papel del Senado

La sesión ya se había calentado desde el inicio. El portavoz del PP en el Senado, Ignacio Cosidó, había asegurado a la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, que «en democracia las mentiras y las trampas tienen un recorrido corto», para reprochar la «torpe argucia parlamentaria» que intentaba «burlar el control de esta Cámara» en la aprobación de los Presupuestos.

«Van a fracasar siempre que intenten silenciar o liquidar a esta Cámara. La mayoría del PP aquí es una garantía para frenar la deriva autoritaria en la que se ha embarcado su Gobierno. El Senado, como garantía de la unidad nacional y la soberanía, es más necesario que nunca», ha advertido Cosidó, que ha reclamado elecciones generales «cuanto antes».

La vicepresidenta se ha revuelto elevando el tono contra el PP, al que ha acusado de utilizar la Mesa del Congreso «como órgano político» para «burlar» la mayoría parlamentaria reconocida en la junta de portavoces y el pleno.