“Baviera es un paraíso”. Horst Seehofer, presidente de la Unión Social Cristiana (CSU), partido que gobierna con mayoría absoluta el Land más extenso y rico de Alemania, lo repite como un mantra. “Baviera primero”, añade Seehofer, también ministro federal del Interior. La CSU, que gobierna en Berlín junto al partido hermano de la canciller Angela Merkel (cristianodemócratas, CDU) y los socialdemócratas (SPD), va a sufrir este domingo un severo castigo en las urnas. Ganará pero perderá la mayoría absoluta y su resultado será el peor de su Historia.

Baviera es diferente, aunque muchos turistas la asocian con la quintaesencia de lo alemán: cerveza, salchichas y Lederhosen (pantalones de cuero). El denominado Estado Libre de Baviera, que fuera reino en el siglo XIX, va por su cuenta, pero cuando algo se mueve en Múnich, en Berlín hay un terremoto. Desde hace más de 50 años, la CSU ha ganado de calle en las urnas. CSU era sinónimo de Baviera. Solo entre 2008 y 2013 tuvo que gobernar con los liberales (FDP) pero aún así logró un 43,4% de los votos en 2008.

El partido de Merkel, la Unión Cristiano Demócrata (CDU), no se presenta en Baviera. Hasta ahora los socialcristianos aportaban un flujo de votos seguro a la Unión (CSU/CDU). En 2013 los socialcristianos consiguieron superar el 60% de los sufragios en las regionales y en 2013 remontaron la crisis del mandato anterior y lograron un 47,7%. Los sondeos apuntan a que esta vez perderán la mayoría absoluta y no alcanzarán el 35%. Incluso pueden rondar el 30%, lo que sería un auténtico cataclismo.

“Son unas elecciones muy importantes porque van a seguir sufriendo los partidos de la Gran Coalición, en este caso CSU, y SPD. Es cierto que la CSU ha tenido problemas con la canciller Merkel por la inmigración pero es su socio de gobierno. Lo más espectacular es que la suma de CSU y SPD hace cinco años rozaba el 70% y ahora juntos apenas sobrepasarán el 40% ”, señala Ignacio Molina, investigador senior del Real Instituto Elcano. La fragmentación aumenta. En el Parlamento de Múnich habrá probablemente seis partidos, si los Liberales (FDP) superan el 5%.

Para cualquier partido en la actualidad sería un resultado digno, pero no para los herederos de Franz-Josef Strauss, quien este mes habría cumplido 103 años. A Strauss le veneran muchos en este Land alemán porque fue el artífice de la transformación de una región agrícola y pobre en una de las áreas de la Unión Europea más avanzadas, sede de grandes empresas como BMW, Allianz o Siemens, con un desempleo de apenas un 3%. Su PIB supone la quinta parte del total federal.

Otro de los grandes iconos socialcristianos, Edmund Stoiber, que a punto estuvo de ser canciller en 2002, acuñó su célebre lema “Laptops y Lederhosen” (ordenadores y pantalones de cuero), como símbolo de su apuesta por la tradición y la tecnología. Stoiber, de 77 años, fue presidente regional entre 1993 y 2007.

Baviera sigue siendo un Land próspero y aún así la CSU pierde votantes, que se van más a la derecha (Alternativa para Alemania, 10-12% en los sondeos) y, sobre todo, para sorpresa de los conservadores, al centro izquierda (Verdes, 19%),. También a los escindidos Freie Wáhler (10%), de centro derecha y defensores de la democracia directa. Los otros socios de Merkel, los socialdemócratas, aún sufrirán una sangría mayor (de un 20% de 2013 a un 12% ahora).

Bicefalia de la CSU

Hay varios factores que influyen en la pérdida de confianza del electorado en los socialcristianos, uno de ellos es la bicefalia en la dirección socialcristiana: Horst Seehofer y Markus Söder están al mando. Este doble liderazgo ha derivado en una campaña caótica y a remolque de la extrema derecha. A su vez, dentro de la CSU su eminencia gris, Peter Gauweiler, cree que el partido muere de éxito. Lo ha conseguido todo y no ve cómo ponerse al día.

El candidato a jefe del Gobierno de Baviera es Markus Söder, de 51 años, padre de cuatro hijos, conocido como el Trump bávaro. Ha logrado ganarse las críticas de la Iglesia católica por recurrir a los símbolos religiosos cristianos en sus diatribas contra los inmigrantes y de los bávaros más moderados por hablar del “turismo de asilo”, en relación con los refugiados que reclaman protección en Alemania.

Su rival en el partido, Horst Seehofer, de 69 años, ministro del Interior en el Gobierno de Merkel, comparte su furor anti inmigración, pero se niega a aceptar que su tiempo ha pasado. Los dos tienen en común su rechazo a Merkel. Muchos les recriminan haberse olvidado de la C de cristiano con sus mensajes xenófobos.

Para muchos votantes Söder y Seehofer han sobrepasado los límites. Hay valores morales no negociables”, dice Delle Donne

“Es una elección que dará la temperatura de lo que pasa a nivel nacional. Será una lectura sobre lo que hace la CSU, sobre su intento de derechizar el discurso. Para muchos votantes Seehofer y Söder han superado los límites. Consideran que hay valores morales que no son negociables. Se irán con los Verdes. Otros a la derecha, con Alternativa”, señala Franco delle Donne, consultor político y autor del blog www.eleccionesenalemania.com

La campaña electoral de la CSU ha sido errática. Primero no querían saber nada de Merkel, luego acabó participando pero casi de perfil. Fue la gran ausente en el cierre de campaña el viernes. Empezaron con la inmigración, pero copiaron el discurso a Alternativa, y luego hasta quisieron presentar un programa espacial propio. Hasta en los pocos mítines que han dado juntos Seehofer y Söder se disputaban los minutos en escena y el lugar en los créditos.

“El golpe verdadero vendrá después cuando busquen al padre de la derrota. O se la atribuyen a Söder por falta de liderazgo. O a Seehofer, a quien pueden forzar para que deje el Ministerio, aunque él es impredecible y si se ve acorralado es capaz de generar mucha inestabilidad en Berlín”, añade Delle Donne.

Para Elisabeth Botsch, jefa de estudios en la Academia Europea de Berlín, “el resultado puede ser el fin de Seehofer. Hay una lucha de poder entre Söder, que ya ha dicho que hay que mirar a Berlín para entender el resultado en Múnich, y Seehofer, que se ha desentendido de lo que ocurra en las urnas en un artículo en el Süddeutsche Zeitung”. Seehofer asegura que tiene aún mucho por hacer como ministro del Interior.

Sin embargo, las miradas apuntarán a Seehofer. “Ha remarcado que tiene muchos planes en Berlín, pero es aún líder de la CSU y su futuro en este cargo dependerá de la base del partido. Van a buscar responsables y le va a ser difícil sobrevivir. Quizá sí aguantará como ministro”, afirma Leon Stebe, redactor y moderador en Inforadio de Berlín.

Llama la atención cómo la CSU es el único partido en Baviera que no presenta mujeres en sus primeras filas. Tras conseguir que el Land sea el número uno y alcanzar un poder excepcional en Berlín fallan en la renovación, se olvidan de los intereses de los votantes, y sus líderes se pelean como dos machos alfa por el botín.

Sangría hacia los Verdes…

La CSU se ha acorralado a sí misma al copiar el discurso de Alternativa por Alemania. Además, los ciudadanos bávaros no son los mismos que hace una década. Es un Land más cosmopolita, sobre todo, las grandes ciudades. El éxito de la región le ha convertido en un lugar atractivo para la clase media de centro. Ese votante está más preocupado por cuestiones sociales (atención sanitaria, educación, vivienda) y tiene conciencia ecológica y europeísta.

Según Forsa, un 25% de los nuevos votantes de los Verdes, liderados por Katharina Schulze y Ludwig Hartmann, provendrían de la CSU. Y más del 40% del SPD, en caída libre. Los Verdes van a duplicar sus resultados de hace cinco años. Y los socialdemócratas, abanderados por Natascha Kohnen, se quedarán con la mitad de los votos que tenían. Son las grandes víctimas de la Gran Coalición de nuevo.

El 48% de los bávaros prefieren que la CSU pacte con los Verdes, un socio que también es del agrado de Merkel. En el Land vecino, Baden-Württemberg, tan rico como Baviera, los Verdes gobiernan con la CDU. Los Verdes bávaros no lo descartan pero en la CSU son más reticentes, como ha dicho recientemente Stoiber.

… y hacia Alternativa para Alemania

A su vez, en Baviera se va a consolidar la ultraderechista Alternativa para Alemania, que entrarán por primera vez en el Parlamento regional. Ya están presentes en 15 de los 16 Länder y son la tercera fuerza en el Bundestag con 92 diputados.

La candidata de Alternativa en Baviera es Katrin Ebner-Steiner, de 40 años. Contable a tiempo parcial, es madre de cuatro hijos, y cosechó un gran éxito en las elecciones generales de 2017. En Daggendorf, su distrito electoral, Alternativa para Alemania tuvo más del 20% de los votos.

A Ebner-Steiner le gusta lucir el Dirndl (traje típico de las mujeres bávaras) y responde al esquema de mujer tradicional, pero ahí está en primera fila. Con desparpajo, agradece a Seehofer que haya dicho que “la inmigración es la madre de todas las batallas electorales en Alemania”. “Nos está haciendo la campaña”, afirmaba en declaraciones a Der Spiegel.

Con apenas medios pero un gran dominio de las redes sociales, Alternativa se enfrenta a un partido que ha estado al frente del gobierno de Baviera con mayoría absoluta desde los años 60 y cuenta con 140.000 afiliados. Solo hace una década se vio obligado a pactar con los liberales. Ahora puede que sean también sus socios, junto con los Freie Wáhler, antieuropeístas y defensores de la democracia directa. De momento, la CSU descarta un pacto con Alternativa para Alemania.

Nosotros haremos lo que promete la CSU”, afirman los carteles electorales de Alternativa para Alemania en Baviera

Los mensajes de Ebner-Steiner también se fundamentan en invocar “Baviera primero”. Pero dan en la yugular de su rival más directo al decir al electorado: “Nosotros haremos lo que promete la CSU”. Y dan la bofetada a su bestia negra, la canciller Merkel: “Si la CSU está en la etiqueta, Merkel es uno de los ingredientes”. Así atraen a socialcristianos que reniegan de la canciller tanto como Söder y Seehofer.

Alemania y España presumían hasta hace poco de ser países donde el populismo de derechas no había calado. Alternativa para Alemania se consolida y en España Vox quiere dar la sorpresa en las elecciones europeas de 2019, especialmente. “Decíamos que el recuerdo de la dictadura en España y del régimen nazi en Alemania explicaban que no creciera este populismo de ultraderecha, Por educación y cultura parecía un tabú. Pero Alternativa demuestra que no hay vacunas”, señala Ignacio Molina.

El anunciado ‘ocaso’ de Merkel

Desde que pactó con socialcristianos y socialdemócratas la Gran Coalición, más de medio año después de ganar las elecciones por la mínima en 2017, la canciller Merkel ha sufrido un severo desgaste. En gran parte Merkel es más débil debido al líder del partido hermano, Horst Seehofer.

Ministro del Interior, Infraestructuras y Patria, no ha dejado respirar tranquila a la canciller, quien, a su juicio, le debe el puesto. Lanzó un master plan sobre inmigración, sin coordinarse con la canciller, y estaba dispuesto a negociarlo por su cuenta con el ministro del Interior italiano, Matteo Salvini, y con el canciller austriaco, Sebastian Kurz. En el cierre de campaña de la CSU, el viernes estuvo Kurz y no la canciller Merkel.

Defiende mayores restricciones a la entrada de refugiados y la devolución en caliente. Y se permite bromear con la vida de los seres humanos: por su 69 cumpleaños quería expulsar a 69 inmigrantes.

La última trifulca entre Merkel y Seehofer fue a propósito del jefe de los servicios de Inteligencia, Hans-Georg Maassen, en septiembre pasado. En declaraciones a la prensa, Maassen dijo que en Chemnitz, donde la ultraderecha se lanzó a las calles contra los inmigrantes tras el asesinato de un alemán a manos de un sirio, no hubo caza al extranjero.

La canciller había denunciado los hechos y había vídeos que lo confirmaban. También se relacionó al jefe de la Inteligencia con el traspaso de información a dirigentes de Alternativa. Finalmente, dejó su puesto pero Seehofer le acogió en su Ministerio.

Portada de Der Spiegel sobre Merkel.

Portada de Der Spiegel sobre Merkel. E.I.

En Baviera el voto es un reféréndum sobre la CSU y sus líderes, sobre todo. Sin embargo, también afectará a Merkel, muy debilitada. Sufrió un duro golpe cuando su candidato como jefe de grupo parlamentario, Volker Kauder, no fue elegido para el puesto hace unas semanas. La palabra Dämmerung (ocaso o crepúsculo , en alemán) se repite por doquier en los medios. Y Der Spiegel en su portada hace un par de semanas colgaba su célebre chaqueta en un perchero.

“Merkel está llegando al final tanto en la CDU como fuera. Fue un duro golpe que Kauder no fuera jefe del grupo parlamentario. Además, la Gran Coalición está en caída libre en las encuestas a nivel federal: CDU y CSU apenas tienen un 26% de apoyos y el SPD un 15%. No creo que termine su mandato”, afirma Botsch, si bien no cree que el resultado en Múnich suponga el fin inmediato de la Gran Coalición.

Según el periodista alemán Leon Stebe, la protesta también alcanza a Merkel. “Es un voto de castigo a la CSU en parte pero también a la acción del gobierno federal, a la CDU y SPD. Sacan partido los Verdes. Merkel tratará de explicar que es un voto exclusivamente bávaro pero los votantes están rechazando lo que están haciendo en Berlín”, afirma.

A corto plazo, si Seehofer o Söder han de hacerse responsables de la victoria pírrica en Baviera le puede venir bien a Merkel. Vería cómo se despedazan sus enemigos, pero la sangre llegará a todas partes. Si hubiera un seísmo, habrá más inestabilidad en Berlín. Tanto Merkel como la CSU corren el riesgo de morir de éxito. Lo han logrado todo pero no se han renovado a tiempo.