Lleva preso desde el 2 de noviembre de 2017 por jugar un papel clave en la proclamación unilateral de independencia de Cataluña. Oriol Junqueras, ex vicepresidente de la Generalitat y líder de Esquerra Republicana de Cataluña (ERC), asegura estar “sereno” y “fuerte” para afrontar el juicio del ‘procés’ en el Tribunal Supremo.

En esta entrevista con El Independiente, el líder independentista, recién trasladado a la cárcel madrileña de Soto del Real, elude responder a si se ha arrepentido sobre cómo sucedieron los acontecimientos en Cataluña en septiembre y octubre de 2017, aunque se aferra a que el “voto republicano se ha triplicado en la última década”. Junqueras se enfrenta a una petición de la Fiscalía de 25 años de prisión como cabecilla de la rebelión y autor de un delito de malversación de fondos públicos del Govern.

Pregunta.- ¿Cómo afronta el inminente juicio en el Tribunal Supremo?

Respuesta.- Estamos fuertes, serenos y con muchas ganas de explicarnos públicamente. Tenemos la conciencia tranquila porque sabemos que actuamos siempre correcta y pacíficamente, no hemos cometido ningún delito y eso, anímicamente, nos fortalece.

 P.- ¿Qué fallo espera usted del Alto Tribunal?

 R.- No queremos hacer pronósticos ni descartar ninguna opción. Sería irresponsable por nuestra parte. Como le he dicho, tenemos la certeza de que somos inocentes y, por lo tanto, lucharemos por la absolución. Aún así, no podemos ser ingenuos. Si no hemos tenido una instrucción justa, nada apunta a que ahora tendremos un juicio justo.

Para que pueda existir rebelión o sedición es condición necesaria que haya habido un alzamiento violento»

P.- La Fiscalía del Tribunal Supremo pide para usted 25 años de prisión por un delito de rebelión agravado con malversación de caudales públicos. Es la pena más alta de todas las solicitadas por el Ministerio Público. ¿Qué tiene que decir al respecto?

 R.- Como comprenderá, no es agradable saber que piden por ti 25 años de cárcel por unos delitos inexistentes. Y digo “inexistentes” porque el código penal español no contempla el referéndum como un delito. Recordemos que el pleno del Congreso aprobó el 21 de abril de 2005 derogar la reforma del código penal que tipificaba como delito la convocatoria de referéndums. Por otro lado, para que pueda existir una rebelión o una sedición, es condición necesaria que haya habido un alzamiento violento y público. ¿Alguien puede explicar en qué momento ha existido tal violencia? Durante años, el independentismo se ha caracterizado por llevar a cabo manifestaciones radicalmente pacíficas y cívicas y creo que esta no es una opinión subjetiva sino más bien un dato poco discutible. El 20 de setiembre de 2017, delante de Economía, se cantaba el “virolai” y se repartían claveles.

 Y, por último, el ex ministro Cristóbal Montoro ya aseguró en sede parlamentaria que no se había gastado ni un euro público para la celebración del 1-O. Entonces, ¿por qué llevamos más de un año de cárcel? Básicamente, por la incapacidad del Gobierno español a la hora de resolver de manera democrática y civilizada un problema que en ningún caso es judicial, sino político.

Montoro aseguró en sede parlamentaria que no se había gastado ni un euro público para la celebración del 1-O»

 P.- ¿Cuál debe ser en su opinión la respuesta excepcional que Quim Torra ha anunciado en caso de que el Tribunal Supremo les condene por rebelión? ¿Movilizaciones, elecciones anticipadas o un nuevo intento unilateral de proclamar la independencia?

 R.- Estamos a las puertas de un juicio que marcará el porvenir de la democracia española. Y es obvio que una sentencia condenatoria será un trasiego para la política y la sociedad catalana que deberá ser gestionado con determinación y responsabilidad. Pero incluso en este extremo, nosotros seguiremos apelando al diálogo, al pacto, a la democracia y a la no violencia. Seguiremos pidiendo al gobierno español que se siente a la mesa de negociación con el fin de buscar una solución democrática al conflicto. El Estado tiene que entender que, por mucho que nos encarcelen a nosotros, los anhelos políticos de más de dos millones de republicanos catalanes seguirán allí. No se evaporarán.

«La esperanza es lo último que se pierde»

P.- Los cuatro fiscales de Sala del Supremo sostienen que usted (junto con otros de los principales acusados) eran “plenamente conscientes de la ilicitud del proceso de secesión que venían impulsando; de la patente ilegalidad de la iniciativa referendaria; de la altísima probabilidad de que se produjeran incidentes violentos».

R.- Como le he dicho anteriormente, hacer un referéndum en España no es un delito. No lo digo yo sino el código penal español. Y, por otro lado, el artículo 1 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, el cual fue ratificado por España, dice claramente que “todos los pueblos tienen el derecho de libre determinación”. Por lo que respecta a la violencia, es evidente que nadie podía prever que la Policía Nacional y la Guardia Civil atacarían, con una violencia inaudita en democracias avanzadas, a ciudadanos pacíficos que lo único que querían hacer era introducir una papeleta en una urna. Responsabilizarnos a nosotros de la violencia ajena es un ejercicio de cinismo intolerable.

P.- ¿Se arrepiente de cómo se hicieron las cosas entre septiembre y octubre de 2017 por parte del Govern y del Parlament?

R.- A toro pasado es fácil dar consejos. En todo caso, la experiencia es un grado que te ha de permitir entender cuáles son las fortalezas y cuáles las debilidades, maximizar las primeras y corregir las segundas. Aún así, hay que remarcar que el independentismo nunca había llegado tan lejos como ahora. El voto republicano se ha triplicado en la última década.

Ahora sabemos que el Estado está dispuesto a saltarse las normas más básicas del estado de Derecho para mantener el status quo»

 P.- ¿Qué cambiaría a un año vista?

 R.- Aún nos falta perspectiva histórica para hacer esta clase de valoraciones. Nuestra voluntad fue la de actuar de la mejor manera en base a la información con la cual contábamos en cada momento.  Lo que le puedo asegurar es que, ahora, el movimiento republicano tiene una serie de conocimientos que no tenía antes del 2017. Ahora ya sabemos que el Estado está dispuesto a saltarse las normas más básicas del estado de Derecho para mantener el status quoLa experiencia de los últimos meses nos hace más fuertes y nos ha ayudado a cartografiar un terreno que, hasta hace poco, nos era desconocido.

P.- ¿Confía en que Estrasburgo enmendará la sentencia del Supremo?

R.- Hasta el momento, la justicia de otros países de Europa siempre nos han dado la razón. Hay políticos catalanes exiliados en otros países que se han puesto a disposición de la justicia de Bélgica, Alemania, Reino Unido o Suiza. Ahora mismo, todos ellos pueden viajar libremente por todo el mundo menos aquí, en el estado español. Esto me plantea una pregunta: ¿Son estas justicias europeas culpables de haber dejado en libertad a unos rebeldes violentos o es la justicia española que mantiene en prisión a inocentes sin juicio? Me inclino por la segunda opción.

P.– Este medio desveló en exclusiva que existían fuertes discrepancias en el seno del Tribunal Constitucional a la hora de resolver el recurso de amparo que interpuso su defensa a raíz del fallo de Estrasburgo sobre el líder prokurdo Selahattin Demirtas. ¿Tiene esperanzas en que el TC lo ampare por la sentencia del TEDH de Demirtas?

R.- Como le he dicho anteriormente, no hemos tenido una instrucción justa y, por lo tanto, nada nos hace pensar que, a partir de ahora, la situación vaya a ser diferente. A pesar de eso, la esperanza es lo último que se pierde.