El adelanto electoral confirmado por Pedro Sánchez el pasado viernes ha puesto a funcionar la maquinaria política a toda velocidad. Y en todas las direcciones. Mientras el PSOE agita el miedo a la recreación de un tripartito de derechas a la andaluza para movilizar a su electorado, Podemos combate como puede sus crisis internas y externas para mantener viva la opción de la mayoría parlamentaria que propició la moción de censura. Y han bastado tres días de precampaña para llegar a una primera conclusión: de momento, les asusta más el Pacma que Vox.

Se pudo comprobar desde el mismo viernes por la tarde. Poco después del anuncio de Sánchez, la formación animalista ya ocupaba el primer lugar entre los temas más comentados en redes sociales y mantendría esa visibilidad hasta bien entrada la noche. Y no se trataba de una campaña propia sino todo lo contrario: en un breve período de tiempo se desató un aluvión de mensajes, muchos de ellos compartidos varios miles de veces, que enarbolaban la bandera del ‘voto útil’. Afirmaban que votar al Pacma equivalía a tirar la papeleta a la basura y reclamaban que la amenaza de irrupción de Santiago Abascal exige votar esta vez a Podemos o, como mal menor, al PSOE.

Pacma acusa a Podemos de organizar guerrillas en redes para propagar que votarles es inútil

Premeditada o no, la campaña ha sido tan viral como contraproducente. Por lógica. Conceder el protagonismo de las primeras horas de debate electoral a un partido sin representación parlamentaria no parece la estrategia más adecuada para contener su avance. Ya se comprobó en Andalucía.

Por supuesto, la dirección de Pacma se lanzó a surfear la ola. “Hay ahora mismo miles de personas organizadas en Twitter pidiendo que no se vote a Pacma. Agradezco la importancia que dais a este partido”, dijo su portavoz, Laura Duarte. “Qué soberbia la de quienes piensan que quienes votamos a Pacma votaríamos a otro partido”, añadió en otro mensaje.

En su intervención, la portavoz del Partido Animalista subrayaba la idea fuerza de su campaña: el verdadero voto inútil es el de los partidos con representación y poder de mando que no consiguen dar traslado a su programa. Duarte apuntaba y Luis Moreno Barbieri, vicepresidente de la formación, disparaba: “Curioso que la Guerrilla de Podemos en redes sociales esté hoy mas preocupada de Pacma que de atacar a los partidos de derecha. Tranquilos amiguitos trols, vamos a seguir creciendo y mostrando la incoherencia de la izquierda y el apoyo de la derecha al maltrato animal”.

El crecimiento de Pacma en las urnas

Podemos tiene motivos para la preocupación. Los dirigentes de Pacma suelen decir que su partido es el que más crece elección tras elección, y no les falta razón. Obtuvieron 286.702 votos al Congreso en las generales de 2016 -300 votos menos que el PNV-, y superaron los 1.3 millones en las papeletas para el Senado. En las generales de 2015 habían conseguido 220.000 apoyos. O lo que es lo mismo: crecieron más de un 30% en apenas seis meses, y en un contexto en el que todo el mundo retrocedió salvo el PP.

El partido dobló sus resultados en Andalucía hace dos meses y aspira a llegar al medio millón de votos el 28 de abril

Sin ir más lejos, en las recientes elecciones al Parlamento de Andalucía la candidatura animalista dobló con creces sus resultados de 2015 y pasó de 32.000 a casi 70.000 votos. Una proyección similar en el resto del territorio nacional les colocaría cerca o por encima del medio millón de votos, un resultado espectacular para un partido que nunca ha gozado de representación. ¿Suficiente?

Desde Podemos agitan el miedo al clásico ‘síndrome de Izquierda Unida’, con su mejor representación en las generales de 2015: un millón de votos, dos escaños. A Pacma, con medio millón, le podría suceder lo mismo. Quedarse fuera del Congreso o conseguir un escaño por Madrid. Juega en su contra ser un partido sin feudo: su voto está repartido casi proporcionalmente por todas las provincias, lo que le condena a ser sexto en prácticamente todas las circunscripciones. Letal, teniendo en cuenta que muchas de ellas reparten sólo tres, cuatro o cinco diputados.

Podemos y Pacma, fusión imposible

No obstante, con Pacma sucede actualmente lo mismo que ha pasado con Vox hasta el mes de diciembre. Las encuestas, por lo general, ni siquiera les contemplan. Sin embargo, de entre las que se han publicado tras las elecciones andaluzas y que preguntaban por este partido, le confieren una proyección de voto media del 1,5%, que se traduciría en unas 360.000 papeletas. La última, publicada por Sociométrica este mismo fin de semana, les eleva hasta el 1,9%. Cerca del medio millón.

Podemos ha intentado varias veces integrar a Pacma en su coalición, pero los animalistas no comulgan con las posiciones de Iglesias sobre tauromaquia

Podemos lleva años reclamando una especie de autoridad moral sobre esos votos, pese a que Pacma existe desde mucho antes que Podemos. La formación de Pablo Iglesias ha tratado de integrar a los animalistas varias veces, pero siempre se han encontrado un rechazo rotundo. Su presidenta, Silvia Barquero, ha dicho en muchas ocasiones que no hay nada que hablar con Podemos hasta que éstos no asuman, por ejemplo, la abolición completa de la tauromaquia. Actualmente, el partido morado plantea únicamente la opción de un referéndum sobre el asunto y defiende en algunas zonas, eminentemente rurales, la regulación de la caza como actividad recreativa. Además, ya cuenta con Equo como cuota verde dentro de la coalición electoral.

Desde Pacma, además, señalan que no son ellos los responsables de la división de la izquierda. “¿Hacer piña? La izquierda está dividida en múltiples partidos, incontables facciones e innumerables corrientes. ¿Y la culpa es de los votantes de Pacma? Por favor…”, escribía el sábado en Twitter el vicepresidente de la formación. Consideran injusto que, en un escenario con el PSOE dividido por Cataluña y Podemos electrocutado por el affaire Errejón, se señale al Pacma como responsable de un hipotético fracaso electoral.