Política

Suárez Illana: "la Arrimadas" de Casado

Todo apunta a que el hijo del primer presidente de la democracia concurrirá a las elecciones, bien como número dos de la lista madrileña o encabezando la de Ávila

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Suárez Illana: "la Arrimadas" de Casado
El presidente del Partido Popular, Pablo Casado junto a Suárez Illana

El presidente del Partido Popular, Pablo Casado junto a Suárez Illana EFE

Resumen:

Casi tan importante como el candidato a la presidencia del Gobierno lo es la persona que sigue a éste en el puesto dos de la lista por Madrid, el tiquet o tándem electoral con el que se presenta, un remedo estadounidense del presidente y vicepresidente, en definitiva, una especie de declaración de intenciones con la que reforzar las opciones electorales. El revuelo causado esta semana por los rumores de que Inés Arrimadas podría seguir a Albert Rivera en la lista de las generales por Madrid, aunque finalmente encabezará Barcelona, dan una idea de lo importante que es tener un «número dos» que ayude a tirar de la candidatura.

En el PP, José María Aznar echó mano de Rodrigo Rato; Mariano Rajoy, también, aunque luego lo cambió por Miguel Pizarro y más tarde por quien fue su vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría. Ahora queda por saber en quién está pensando Pablo Casado para ese puesto tan codiciado con el que concurrir como candidato a sus primeras elecciones generales. La impresión más generalizada en la dirección popular es que será Adolfo Suárez Illana, a quien Casado ha dado un enorme protagonismo desde que decidió optar a la presidencia de un partido súbitamente desalojado del Gobiern0.

Suárez Illana ya sufrió una derrota sin paliativos en 2003 en Castilla-La Mancha

Súarez Illana se convirtió en uno de sus principales aliados en su lucha por suceder a Mariano Rajoy. Y esa lealtad se la pagó más tarde poniéndole al frente de la Fundación Concordia y Libertad, con despacho en la planta séptima de la sede nacional del PP, en la calle Génova de Madrid. El hijo del primer presidente de la democracia tras la dictadura franquista aceptó el envite, quemó todas sus naves, dejó el bufete internacional de abogados en que trabajaba y se volcó en la causa popular.

No era la primera vez que lo hacía. En 2003 aspiró a la presidencia de Castilla-La Mancha en las autonómicas de ese año, donde sufrió una derrota sin paliativos, pero Casado se empeñó en recuperarle para la nueva era que se inauguraba con su presidencia. Era importante recordar qué partido era el depositario de la herencia de un presidente denostado en su día a quien la historia ha puesto en su sitio. Ahora se trata de determinar en qué circunscripción encaja su hijo.

Tras haberse especulado durante meses que podría haber aspirado a la presidencia de la Comunidad o al bastón de mando de alcalde del ayuntamiento, en la dirección del partido apuntan hacia la política nacional, hacia un escaño en el Congreso de los Diputados, algo a lo que él no hace ascos. En entrevista con El Independiente y preguntado sobre su salto a la política nacional, respondió que «tengo los suficientes años como para no decir ‘nunca jamás’. Cada vez que lo he dicho me lo he tenido que comer con patatas. He dejado toda mi vida profesional, he hecho una apuesta muy importante por el proyecto de Pablo Casado, por la Fundación, por la concordia, que he visto seriamente amenazada, por todo lo que creo que significa el legado de mi padre. Lo voy a defender con toda mi alma y mi corazón, ¿desde dónde?, ya veremos.

Hay sectores que prefieren una mujer de dos ante una imagen muy «masculinizada» del PP

Número dos de Casado en la lista por Madrid o cabeza de candidatura en Ávila son las dos opciones que maneja el área de organización y electoral del partido. Ambas opciones tienen sus pros y sus contras. Fuentes populares apuntan a que «Adolfo es la pieza clave para la imagen de Pablo Casado porque le dulcifica» y agrega que, a pesar de ser Ávila territorio conquistado por los populares, todo lo que sea bajar del 51,5 por ciento del voto que consiguieron en las generales de 2016, que bajarán, «no es bueno para él. No se puede exponer a sacar menor porcentaje de voto aunque esa sea la tendencia del partido en toda España», agregan para alertar a continuación del riesgo de que «resucitará el fantasma de Castilla-La Mancha», aquel fracaso que le sacó de la política hasta el punto de que no tomó posesión de su escaño en las cortes regionales.

Otros apelan a que la imagen del PP de Casado «es demasiado masculinizada» y necesita a una mujer de dos en la lista madrileña. No hablan de un fichaje externo, sorpresa, pero sí de alguien de peso que, ya de paso, contrarreste la dureza de fondo, y muchas veces de forma, del mensaje del líder popular.

Por Ávila fue en su momento Aznar y tres veces Casado, desde 2011

En cambio, Ávila es «un buen destino para Adolfo por el carácter simbólico que tiene esta circunscripción para el PP». Por Ávila fue en su momento José María Aznar y, también, Pablo Casado. De hecho, la incorporación de Casado a la candidatura abulense fue un favor personal que el fallecido Feliciano Blázquez -un político de esta ciudad considerado uno de los padres políticos de Aznar- hizo al propio Aznar tras la negativa de Mariano Rajoy a meterle en 2011 en la lista de Madrid, siempre con «overbooking«.

Además, Suárez Illana tiene también un vínculo familiar con esta circunscripción. De la provincia de Ávila era el primer presidente de la democracia, en concreto, de Cebreros, localidad donde se ubica el museo Adolfo Suárez y la Transición. Y allí comenzó su carrera política. Sin embargo, comparten los temores de que un tropezón en este territorio, donde el PP ha llegado a superar el 65 por ciento del voto,  «le pase factura».

Mucha gente está buscando un pretexto para no votarnos», advierte un dirigente popular

Otra fuente alerta del riesgo de no acertar con algunos cabezas de lista porque «mucha gente está buscando un pretexto para no votar al PP» e irse a Ciudadanos o Vox, que se han convertido en el principal riesgo, sobre todo en las circunscripciones pequeñas. En muchas de ellas, los partidos de Albert Rivera y de Santiago Abascal deberían conseguir «más del 20 por ciento del voto para conseguir un diputado», pero pueden quitar un buen puñado de votos al PP, que unido al más que previsible ascenso del PSOE por el hundimiento del Podemos, minaría las posibilidades electorales de los populares. Sin embargo hay cierta coincidencia de que en territorios como las dos Castillas o Galicia, la penetración tanto de Ciudadanos como de Vox es más difícil.