Cuando el pasado 18 de febrero Ciudadanos decidió vetar cualquier acuerdo postelectoral con el PSOE de Pedro Sánchez, las encuestas daban prácticamente por segura la suma del bloque andaluz formado por PP, Ciudadanos y Vox. Y prácticamente por imposible que los socialistas y el partido de Albert Rivera pudieran llegar a formar Gobierno. Era un veto a un escenario que probablemente nunca llegaría a darse. Un mes después, esa situación se ha dado la vuelta y las empresas demoscópicas ven cada vez más cerca que la suma de PSOE y Ciudadanos llegue a sumar una mayoría suficiente para gobernar.

De celebrarse hoy las elecciones generales del 28 de abril, el promedio de las encuestas publicadas desde las elecciones andaluzas concede 105 escaños al PSOE, 86 al PP, 62 a Ciudadanos, 45 a Podemos, 26 a Vox, 12 a ERC, 6 al PNV, 5 al PDeCat, 2 a Bildu y 1 a Coalición Canaria. Con ese reparto matemático ningún posible acuerdo suma los 176 escaños necesarios para investir a un presidente en primera ronda en el Congreso de los Diputados. El bloque del centro-derecha sumaría 174 asientos, por los 175 que reuniría el bloque de la moción de censura. PSOE y Ciudadanos, que ya pactaron tras las generales de 2015, se quedarían de momento en 167.

Sin embargo, sus proyecciones son buenas y su tendencia es al alza. Según las últimas encuestas publicadas, la suma de Sánchez y Rivera se encontraría ya en 171 diputados, con algunas encuestadoras como Sociométrica elevándola incluso hasta 184. Unas matemáticas así, sin duda, pondrían sobre la mesa el replanteamiento del veto de Ciudadanos al PSOE de Sánchez establecido en febrero, dado que la única alternativa de gobierno a esa sería la de un bloque de la moción de censura, que en esta convocatoria electoral pierde a todos sus elementos moderados para poblar las listas con presos del procés y ‘duros’ como el abogado de Carles Puigdemont, Jaume Alonso Cuevillas.

La opción matemática de que ese bloque repita mayoría absoluta es cada vez más clara, aupada por la fortaleza electoral del PSOE, que capitaliza el hundimiento de Podemos, y el empuje de ERC con Oriol Junqueras como cabeza de lista. La suma de estos partidos estaría, según los sondeos más recientes, ya muy cerca de los 180 diputados. Sin embargo, caben muchas dudas respecto a que ERC o el PDeCat vuelvan a ofrecer a Sánchez un «cheque en blanco» similar al de la moción de censura. Un catálogo de exigencias duras podrían obligar al actual presidente del Gobierno a explorar otras opciones transversales. Otra posible combinación, según el retrato actual que dibujan las encuestas, sería la del PSOE con Ciudadanos y con la abstención de los seis escaños del PNV.

El bloque de la investidura andaluza, formado por PP, Ciudadanos y Vox, sigue a la baja y ya sólo sumaría mayoría absoluta según una de las últimas 10 encuestas publicadas, la realizada por Celeste-Tel para El Diario, que coloca al PP al borde de los 100 escaños y todavía bastante cerca del PSOE. Sin embargo, pese a que algunas empresas ya pronostican un porcentaje de voto de Vox por encima del de Podemos y sus marcas regionales, ninguna intuye todavía una explosión que se traduzca en escaños.

Hasta el momento, el sondeo más generoso con el partido de Santiago Abascal es el realizado por Sondaxe para La Voz de Galicia entre los días 13 y 21 de febrero, y que colocaba a Vox en 51 diputados. Sin embargo, la gran mayoría de empresas sigue colocando al partido ultraconservador entre 20 y 35 parlamentarios, basándose en una división del voto de la derecha que pueda beneficiar al PSOE en circunscripciones pequeñas.

Este equilibrio podría cambiar, sin embargo, si los analistas confirman el sorpasso de Vox a Podemos. En ese escenario, el partido de Abascal podría recoger una buena cosecha de escaños en estas circunscripciones que Podemos perdería en casi todos los casos y decantaría de nuevo la balanza electoral.