Política

El PSOE basa su campaña en la movilización del electorado de izquierdas: “Haz que pase”

El candidato socialista pide "un esfuerzo extraordinario" para que "la abstención no nos robe el futuro"

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El PSOE basa su campaña en la movilización del electorado de izquierdas: “Haz que pase”
Cartel electoral del PSOE con la imagen de Pedro Sánchez.

Cartel electoral del PSOE con la imagen de Pedro Sánchez.

Resumen:

“Un voto puede decidirlo todo, está en tu mano, haz que pase”. Con estas palabras ha pedido unas urnas “llenas de votos” progresistas el presidente del Gobierno y candidato socialista, Pedro Sánchez, que ha apelado a la movilización electoral para poder desarrollar su proyecto en los próximos cuatro años. “Todo proceso electoral plantea una disyuntiva y la del 28 de abril es avanzar o retroceder”, ha advertido el líder socialista.

Pedro Sánchez ha pedido un “esfuerzo extraordinario de movilización”, consciente de que sin ella puede perder el Gobierno. “Que la abstención no nos robe el futuro”, ha alertado el candidato socialista.

El PSOE llama a la movilización del electorado del izquierdas “para que nadie se quede en casa el 28 de abril” y Pedro Sánchez obtenga la mayoría electoral que pronostican las encuestas. Con el lema “haz que pase”, los socialistas inician este martes la segunda fase de su campaña electoral, que consiste en apelar al votante progresista para que “la España que queremos”, presentada hasta ahora en precampaña, se haga realidad.

Así lo ha explicado la dirigente del PSC Laura Ballarin en un acto en Madrid protagonizado por Pedro Sánchez y buena parte de sus ministros. La socialista ha anunciado que la campaña consistirá en pedir el voto para desarrollar el proyecto socialista siempre en tono positivo, “sin atacar ni descalificar”. Para mostrar ese modelo de país, distintos ciudadanos están explicando durante el acto -que se desarrolla en estos momentos- los motivos que le llevan a pedir el voto para Pedro Sánchez.

El mes que queda hasta las elecciones generales del 28-A puede dar lugar a movimientos tectónicos como los que se produjeron en la campaña andaluza, especialmente en el caso de Vox y que no emergieron hasta el mismo día de las votaciones. El elevado porcentaje de indecisos y la influencia que vuelven a tener las campañas llevan a la Moncloa a decretar prudencia y a intentar contener el triunfalismo que generan en el PSOE las encuestas que sitúan a Pedro Sánchez como claro vencedor de los comicios.

Sondeos que colocan al PSOE hasta con 130 diputados -desde sus 84 actuales- preocupan en el equipo del presidente, que hace todas sus proyecciones electorales con las marcas más bajas de las horquillas de resultados. En Moncloa son conscientes del peligro de que se repita la desmovilización del voto progresista que se produjo en Andalucía después de que todas las encuestas dieran como segura ganadora a Susana Díaz. También les alerta la posibilidad de que cualquier error en la relación con el independentismo catalán vuelva a generar un terremoto político como la crisis del relator, que desembocó precisamente en el anticipo electoral.

Con ese objetivo, el PSOE ha decidido no arriesgar y presenta una campaña de perfil bajo y tintes presidencialistas que evita pisar charcos. Con las encuestas a su favor, en Ferraz no quieren asumir riesgos. Pero sus adversarios no piensan olvidar las alianzas electorales que llevaron a Pedro Sánchez a la Moncloa gracias al apoyo de independentistas y nacionalistas. De hecho, mientras el candidato presentaba su campaña este martes, el PP ya le daba la vuelta a su lema.