Política

Podemos amenaza con "cobrarse caro" cada apoyo a Sánchez si no entra en el Gobierno

Mantendrá las espadas en alto en la oposición y estudia consultar a sus bases si respalda la investidura del candidato socialista

Pablo Iglesias y Pedro Sánchez, antes de uno de los debates de cara a las generales del 28A.

Pablo Iglesias y Pedro Sánchez, antes de uno de los debates de cara a las generales del 28A. EFE

Presión por tierra, mar y aire. A través de los líderes sindicales, de las redes sociales y de artículos en prensa, Podemos presiona a Pedro Sánchez para intentar entrar en el próximo Gobierno. Tras haber perdido el 40% de sus escaños y más de un millón y medio de votantes, Pablo Iglesias fía su salvación y la de su pareja como líderes de Podemos a la entrada en el Ejecutivo. Con este debate, activado desde la noche electoral, la cúpula de Podemos evita que se ponga el foco en la sangría de apoyos que sufre el partido desde que orilló la transversalidad errejonista.

A las declaraciones públicas sobre la necesidad de conformar una coalición de izquierdas se suma un mensaje que los líderes de Unidas Podemos trasladan al PSOE en privado. Si no hay sillones en el Gobierno, la decisión de apoyar la investidura de Pedro Sánchez podría recaer en una consulta a la militancia. Y si las bases del partido abogan por respaldar al candidato socialista, la oposición de Podemos no será tan complaciente como en estos últimos diez meses, sino mucho más feroz.

«Hemos aprendido la lección. A partir de ahora nos cobraremos caro cada apoyo», aseguran en la dirección de Unidas Podemos, que estos días analiza la experiencia de apoyo al Ejecutivo socialista desde la moción de censura así como el acuerdo de Gobierno con el PSOE en Andalucía que también tuvo un resultado decepcionante. En ambos casos, en Unidas Podemos concluyen que un acuerdo programático como el que ofrece Pedro Sánchez tiene alto riesgo de ser incumplido y de que sea rentabilizado electoralmente por el PSOE, como ha ocurrido el 28 de abril.

Para evitar salir perdiendo, en Podemos sólo contemplan dos escenarios: entrar en el Ejecutivo o cambiar la estrategia en la oposición. Por eso amenaza al PSOE con una línea mucho más dura de reproche constante y de intentar demostrar que los socialistas se sienten más cómodos con el centro de Ciudadanos que con la verdadera izquierda que representaría la formación de Pablo Iglesias.

«Pedro Sánchez ha llamado a la derecha justo después de que la CEOE y el Banco de Santander hayan pedido al PSOE que se entienda con ella», ha reprochado Iglesias en relación a la ronda de contactos que iniciará el presidente el próximo lunes con Pablo Casado (PP) y Albert Rivera (Cs), antes de reunirse con él.  «Esperamos que el PSOE no esté negociando una investidura o un Gobierno con la derecha», ha advertido. «Vamos a ser una roca para defender a la mayoría social española que pide acuerdo, entendimiento y programa de izquierdas», ha avisado.

El líder del partido expondrá su posición el próximo lunes ante el Consejo Ciudadano Estatal, máximo órgano entre congresos, que se reunirá para analizar los resultados e intentar dar un nuevo impulso a la organización de cara a las europeas, municipales y autonómicas del 26 de mayo. Hasta entonces, en el PSOE descartan cualquier acuerdo. Los socialistas quieren conocer el nuevo mapa político de España al completo antes de definir sus alianzas parlamentarias. De hecho, el presidente y sus asesores de máxima confianza se han ido de vacaciones familiares desde el miércoles.

Una vez que el PSOE compruebe sus necesidades de acuerdo para gobernar en comunidades autónomas, diputaciones y ayuntamientos el 27 de marzo empezará a negociar con los distintos partidos. Si bien considera a Podemos como socio prioritario e incluso contempla incluir en la Administración a perfiles sugeridos por Pablo Iglesias, los socialistas no se ven en la necesidad de compartir el poder con Pablo Iglesias. De hecho no descartan otras alianzas que le permitan aumentar su poder territorial en España. La garantía de abstención en una segunda votación de investidura por parte de Esquerra Republicana de Cataluña le allana el camino en ese sentido.

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