El gobierno de la Generalitat está preocupado por las primeras iniciativas de Pedro Sánchez tras ganar las elecciones generales del 28-A. En concreto, por su ronda de contactos, iniciada con los líderes del PP, Pablo Casado, y Ciudadanos, Albert Rivera. Y, sobre todo, con el hecho de que el único tema en el que socialistas y los dos partidos de la derecha aseguran haber hecho avances es la crisis territorial en Cataluña. «Si PP y PSOE han pactado sobre Cataluña, ese pacto solo puede ser malo para Cataluña» ha concluido hoy a modo de resumen la portavoz del Govern, Meritxell Budó.

La portavoz ha reconocido la preocupación del Govern: «De momento solo tenemos percepciones y esas percepciones no son buenas» ha señalado. Y ha reclamado a Pedro Sánchez que explique en qué consiste su aproximación a PP y Cs respecto a la crisis catalana. El gobierno de Quim Torra, que lleva dos semanas insistiendo en la necesidad de reabrir los puentes de diálogo con la Moncloa, recela del nuevo discurso de Sánchez y del nulo interés que el líder del PSOE exhibe para reemprender un diálogo que hoy por hoy tiene más costes electorales para los socialistas que para el independentismo, nervioso ante la posibilidad de que finalmente se materialice el pacto PSOE-Cs y los quince diputados de ERC en el Congreso se conviertan en una gesta inútil.

«Tienen que ser ellos los que expliquen los acuerdos adoptados» ha señalado Budó tras la reunión del gobierno catalán. La portavoz ha lamentado además que en los encuentros en La Moncloa «de lo primero que hablan es de Cataluña, a pesar de que según el CIS lo que preocupa a los españoles es la economía, el paro y la corrupción, y de eso no hemos oído ninguna propuesta». Al independentismo empieza a pesarle un protagonismo -el del procés- del que cada vez sacan menos rédito.

Diálogo con un nuevo Govern

Budó ha criticado además que Pedro Sánchez «vincule el diálogo con Cataluña a un nuevo Govern -en referencia a una información publicada por La Vanguardia- , saltándose la voluntad popular que escogió este gobierno en las urnas».

En este contexto, ha insistido una vez más en la predisposición del ejecutivo catalán a reabrir las vías de diálogo con el Gobierno, aunque ha dejado claro que ese diálogo debe incluir el derecho a la autodeterminación. «Hablar de todo es hablar de autodeterminación, no podemos sentarnos en la mesa con temas vetados» ha apuntado la portavoz.

En sus dos primeras reuniones en La Moncloa, Pedro Sánchez ha ofrecido a Pablo Casado y Albert Rivera una vía de comunicación permanente sobre la crisis catalana, oferta con la que intenta volver al consenso entre partidos constitucionalistas respecto a qué hacer en el conflicto territorial. Una oferta aceptada por Casado, a la que Albert Rivera ha sumado esta mañana su oferta de senadores para aplicar un nuevo 155 en Cataluña.

Polémica con Colau

Al margen de la frialdad con la que el PSOE castiga al independentismo desde su regreso a la Moncloa, la portavoz del Govern se ha referido también al nuevo frente abierto hoy por Ada Colau contra la Generalitat, a la que ha acusado de inacción en el Raval por cuestiones electorales. En un desayuno informativo, la alcaldesa ha responsabilizado al gobierno catalán de la situación de inseguridad que se vive en el barrio Gótico de Barcelona, con la proliferación de okupaciones y narcopisos. Y ha insinuado que la supuesta inacción de los mossos en este ámbito responde a intereses electorales de ERC y JxCat, es decir, de Ernest Maragall y Elsa Artadi.

«Para nosotros la seguridad requiere que las administraciones vayan de la mano, nunca debe usarse como arma electoral» ha advertido Budó en respuesta a Colau, a la que ha pedido que»no enfrente a diferentes administraciones en su combate electoral». La portavoz ha añadido que «politizar la seguridad es banalizarla y eso acaba provocando los efectos contrarios a lo que se busca».

La consellera ha abogado porque la colaboración entre administraciones y ha acabado con un dardo contra la alcaldesa, al señalar que «los gobiernos se deben ayudar, y dar seguridad y garantizar a los trabajadores públicos que puedan hacer su trabajo sin interferencias». Una responsabilidad con la que Ada Colau no ha cumplido, según Budó, «teniendo en cuenta los ataques de Colau a los mossos».