El secretario general de Podemos en Castilla-La Mancha y vicepresidente del Gobierno autonómico, José García Molina, ha anunciado que presentará su dimisión al Consejo Ciudadano autonómico de Podemos, y que espera que éste órgano, el máximo entre asambleas, la «acepte» tras los «malos» resultados obtenidos en la comunidad, donde se han quedado sin representación después de que en 2016 obtuvieran dos diputados que hicieron valer con su entrada en el Gobierno socialista. «Los resultados mandan y cuando van mal, y no son malos sino los peores, lo que toca es ponerse a disposición del partido», ha explicado Molina.

Molina es la única persona que por el momento ha asumido responsabilidades en Podemos tras su debacle en todos niveles: a nivel municipal -con la pérdida de Madrid, Barcelona, Zaragoza o Valencia, autonómico -con un retroceso en todos los territorios- y a nivel europeo, donde han pasado de 11 diputados en 2014 (donde concurrían Podemos e IU) a 6 diputados en estos comicios.

La única reacción oficial del partido a los resultados ha sido por parte de la candidata a las europeas nombrada a dedo por Pablo Iglesias, Eugenia Rodríguez Palop, que ha defendido -tal como ya hizo Iglesias en las generales- que «los resultados son suficientes» para hacer cambios a nivel europeos y para «frenar a las derechas». Iglesias no ha comparecido en esta noche electoral, que deja mucho que desear para el partido morado.

El líder autonómico de Podemos es un referente a nivel interno como una de las pocas voces críticas que se atreven a contestar al líder de Podemos frente a la deriva que ha tomado la formación. Molina fue el maestro de ceremonias de la famosa Declaración de Toledo en la que varios secretarios generales autonómicos se plantaron ante la crisis madrileña desatada por la salida de Iñigo Errejón. Los allí reunidos pidieron a Iglesias unidad de cara a los comicios autonómicos, pero la negativa del líder de Podemos se llevó por delante a Ramón Espinar. Molina continúa siendo un referente y es visto por algunos como una promesa de futuro en el partido.