Podemos ya gobierna oficialmente con el PSOE de Castilla-La Mancha. Este primer ensayo de gobierno conjunto se ha consumado este miércoles a mediodía, cuando el presidente regional, Emiliano García-Page, ha firmado los decretos para hacer efectivos los cambios de Gobierno por los que ha situado al secretario regional del partido morado, José García Molina, como vicepresidente segundo del gobierno castellano-manchego y a Inmaculada Herranz, también de Podemos, como consejera regional encargada del Plan Integral de Garantías Ciudadanas.

Así lo ha anunciado en rueda de prensa el que hasta ahora era vicepresidente de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, José Luis Martínez Guijarro, que ha cesado de su cargo para propiciar los cambios. Esta modificación consiste en la creación de dos Vicepresidencias: una Vicepresidencia Primera, ocupada por Martínez Guijarro, y otra Vicepresidencia Segunda, de García Molina, además de la creación de un nuevo área de Gobierno -que será asumido por la nueva dirigente morada-; una consejería que dependerá de la Vicepresidencia Primera.

El partido de Pablo Iglesias rompió en septiembre, el acuerdo de investidura que sostenía al gobierno socialista en Castilla-La Mancha y, aún desde la oposición, dejó de apoyar los presupuestos de García-Page alegando la falta de cumplimiento de los acuerdos firmados. Desde entonces, han mantenido una política de alejamiento con los socialistas, materializando la tesis de radicalidad que defendieron los afines a Iglesias en los procesos internos.

Una vez cerrados los procesos internos tanto estatales -Vistalegre II- como en la región, y tras el nuevo acercamiento de Podemos y el PSOE tras la vuelta de Sánchez, el líder regional de Podemos se avino a aprobar los presupuestos a cambio, eso sí, de entrar en el ejecutivo del PSOE. El acuerdo, supervisado por las direcciones de ambos partidos, ha convertido ya a la región manchega en el primer ensayo autonómico de la alianza que los morados aspiran a alcanzar a nivel nacional. Tanto Iglesias como el secretario de Organización de Podemos, Pablo Echenique, dieron su visto bueno al pacto, y advirtieron de que era «un acuerdo que marca el camino de lo que podría (y debería) suceder en España».

La decisión fue después aprobada por la ejecutiva del partido y se sometió a votación entre los inscritos. La pregunta que se lanzó en la consulta no hacía mención alguna a la entrada en el Gobierno, y se refería únicamente a la aprobación de los presupuestos de la región. Los inscritos votaron a favor de la decisión, y dos semanas después el líder regional de Podemos ya es el primero que ocupa un puesto en un gobierno regional. Las tensiones desatadas en Podemos CLM a raíz de esta decisión se han traducido en la dimisión en bloque de la dirección morada en Ciudad Real, además de las críticas recibidas desde parte de la dirección de Molina, que censuran las formas empleadas para alcanzar la alianza con los socialistas.