España La vicepresidenta responde a Iglesias que no dará "marcha atrás"

El PSOE espera que Podemos y Yolanda Díaz reconduzcan su guerra y concurran juntos a elecciones

Los socialistas no ocultan su "preocupación" por la pugna entre los morados y la vicepresidenta, que achacan a las tensiones previas a los comicios | Dan por hecho que aunque no haya una confluencia total para el 28-M, para las generales no tendrán alternativa a ir de la mano

PAMPLONA, 08/11/2022.- La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, presenta Sumar Navarra, este martes en el Palacio de Congresos y Auditorio de Navarra Baluarte. EFE/ Villar López

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, presenta Sumar Navarra, este 8 de noviembre de 2022 en el Palacio de Congresos y Auditorio de Navarra Baluarte. EFE / VILLAR LÓPEZ

La «preocupación» es innegable. Existe en el PSOE. En Ferraz y en el ala socialista del Gobierno son muy conscientes de que Pedro Sánchez solo podrá continuar en la Moncloa si el espacio a su izquierda, que dan por hecho que liderará Yolanda Díaz, se presenta unido a las urnas, pese a las tensiones actuales. Confía en que Podemos y Díaz superen sus diferencias y no provoquen una futura «distracción del voto» progresista. Porque eso castigaría a todos y beneficiaría, apuntan, a la derecha.

Los socialistas sortean como pueden las múltiples preguntas que los periodistas les han dirigido en las últimas horas sobre el envite de Pablo Iglesias a la vicepresidenta segunda del Gobierno. El exlíder de Podemos advirtió primero el domingo de que la formación que él fundó debe ser «respetada» en la confluencia con Sumar y que hay que ser «estúpido» si se piensa que a una candidatura de la izquierda le va a ir bien en generales si los morados fracasan en las municipales y autonómicas de mayo.

En el PSOE evitan en público comentar la división a su izquierda: «Ayudamos más no metiéndonos», apuntan en Ferraz

Horas más tarde, Iglesias acusó a los medios de haber malinterpretado sus palabras, porque no había citado a Díaz en su discurso. Pero ya en la noche del lunes, en la SER, fue explícito y tajante contra ella. Le recordó que fue Podemos quien la aupó al Ministerio de Trabajo, y no IU —en la que ella militaba— ni el PCE —en la que aún tiene el carné—, denunció que se producen «faltas de respeto permanentemente» al partido morado y le exigió que aclare «cuanto antes» si será aspirante a la Moncloa. Pero la vicepresidenta no va a alterar su hoja de ruta y solo anunciará si quiere encabezar una candidatura en febrero, cuando concluya el proceso de escucha con la sociedad civil impulsado desde su plataforma, Sumar.

Las portavoces del PSOE y del Ejecutivo, las ministras Pilar Alegría e Isabel Rodríguez, evitaron entrar en la guerra de familia a su izquierda. «Son asuntos internos de otros partidos políticos y por tanto no voy a hacer ninguna consideración», sostuvo este martes la titular de Política Territorial. Pero en privado no niegan esa inquietud en el ala socialista del Ejecutivo, aunque no la verbalicen por respeto a sus socios de coalición. «Ayudamos más no metiéndonos«, señalan en la sede federal.

A la cúpula de Pedro Sánchez no les han sorprendido tampoco —como al equipo de Díaz— las arremetidas de Iglesias porque las tensiones entre la vicepresidenta y Podemos venían de muy lejos y se hicieron muy patentes, recordaban este martes, con la negociación de Presupuestos, cuando los morados acusaron al equipo de la titular de Trabajo de haber transigido con el fuerte aumento del gasto en Defensa. Sí ha llamado la atención el tono abrupto y descarnado del exjefe de Podemos.

No habrá ruptura en el Gobierno

En Ferraz achacan el choque a las tensiones que siempre anteceden a unos comicios y que cualquier organización sufre cuando tiene que confeccionar unas listas electorales en las que se plasman las cuotas de poder. Cada parte en una negociación, esgrimen, «intenta hacerse valer«. Pero la dirección de Sánchez, aunque desconoce «hasta dónde llegarán» las diferencias, anticipa que Podemos y Díaz acabarán «resolviéndolas«.

Los socialistas ya sabían que las tensiones vienen de lejos y entienden que Podemos pide que «no se le desprecie». Una ministra sí halla «ofensivo» el estilo de Iglesias contra Díaz

Ni siquiera creen que las ministras moradas, Ione Belarra —titular de Derechos Sociales y Agenda 2030 y líder del partido, ahora de baja por su reciente maternidad— e Irene Montero (Igualdad), acaben saliendo del Ejecutivo, dejando a Yolanda Díaz, Alberto Garzón (IU) y Joan Subirats (comunes) dentro de él. «Ellas [Belarra y Montero] están planteando diferencias orgánicas, internas, pero no su disconformidad con la acción del Ejecutivo».

Los socialistas entienden que lo que pide Podemos es visibilidad, que pueda negociar de igual a igual con Sumar y que Díaz «no les desprecie«. «Las organizaciones políticas tienen su amor propio, y si dices que tu proyecto está por encima de los partidos, corres el riesgo de que la militancia te rechace. A mí en el PSOE no se me ocurriría decir eso, porque mi militancia me lo penalizaría», analiza una ministra, en un evidente reproche a la vicepresidenta. Sensu contrario, esta fuente también rechaza el estilo «ofensivo» empleado por Iglesias contra la titular de Trabajo. «Está asumiendo el papel de poli malo. Si un partido quiere tener esa figura, quizá mejor que el que la encarne no tenga cargo para que luego Irene y Ione puedan negociar y siempre puedan decir que aquellas palabras y descalificaciones eran ‘cosas de Pablo'», explican desde el cuartel general socialista.

La portavoz del Gobierno, Isabel Rodríguez, y la titular de Hacienda y vicesecretaria general del PSOE, María Jesús Montero, a su llegada a la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros de este 8 de noviembre de 2022 en la Moncloa. EFE/ MARISCAL

La perspectiva es que, de cara a las autonómicas y municipales de mayo, no haya una «consigna general» por parte de Podemos de no confluir con otras fuerzas como IU. El 28-M Sumar no comparecerá. En el PSOE dan por seguro que no funcionará la convergencia en puntos como Valencia, donde concurrirá sola Compromís, o Madrid. Aquí influyen «cuestiones personalmente difícilmente reconciliables»: la rivalidad entre Iglesias e Íñigo Errejón, «guerras civiles» con muy complicada «sutura», «traiciones» pasadas que exigirían «mucha generosidad» de las partes para olvidarse. Así que Más Madrid, aseguran, irá por su cuenta.

«Para transformar hay que gobernar»

Pero en las alturas del PSOE sí se cree que la unidad operará en otras ciudades y autonomías. Lo contrario, advierten, conducirá a la izquierda del PSOE a la «irrelevancia«. En Ferraz recuerdan que en 2019 la división en Madrid capital fue suicida porque hizo perder el Gobierno local a Manuela Carmena, igual que en 2022 la firma de último minuto de la coalición de toda la izquierda (salvo los anticapitalistas de Teresa Rodríguez), que ni siquiera llegó a registrarse a tiempo al completo, destruyó sus expectativas electorales. Así que en el partido llaman a sus socios a «aprender» de los errores del pasado. «Las municipales y autonómicas son muy importantes, al margen de que Sumar no se presente. Es muy importante que no se produzca una distracción del voto» a la izquierda, indica una dirigente de primer nivel.

Que ellos mismos estén haciéndose la cama no es lo mejor», dice Patxi López. Es clave que no haya «distracción del voto» a la izquierda, alerta un alto cargo

De cara a generales, los socialistas no se plantean que Podemos y Díaz compitan cada uno por su lado. «Separados no sacan escaño ninguno y desde luego la izquierda no volvería a gobernar», alerta esta última responsable. «Hay una cosa clara —señala otra fuente de Ferraz—. Para transformar hay que gobernar, y hay que ir a las elecciones con garantías. El PP está en el monte. La comparación con Donald Trump y Jair Bolsonaro no es retórica. El PP ya está en la escalada dialéctica, en el cuestionamiento del marco democrático. No podemos tomarnos las elecciones a la ligera. Nos tiene que pillar prevenidos y preparados».

En público, el dirigente socialista más explícito fue el portavoz en el Congreso, Patxi López. El exlendakari confesó sentir «pena» por la pugna interna en Unidas Podemos. «Que ellos mismos estén haciéndose la cama no es lo mejor. Lo que está a la izquierda del PSOE debería aglutinarse detrás de alguien para recibir este voto» en las elecciones, ya que «cuando la izquierda se divide, quien gana siempre es la derecha». López cargó contra Iglesias por su intento de tutelar a su sucesora: «Ahora manda más que antes. De alguna manera fue quien dijo que Yolanda puede ser quien pilote y parece que ahora pone trabas para que eso sea así», informa Europa Press.

Díaz estaba este martes en Navarra, en Pamplona, presentando su plataforma, y sin citar a Iglesias le respondió que ella seguirá adelante con su proyecto y sin prisa. Y dio a entender que será la candidata y no se arrugará frente al exvicepresidente. «Si vosotros queréis sumar, Sumar es imparable, no hay marcha atrás, vamos a seguir sumando», clamó, defendiendo además una forma «diferente» de hacer política, «más seria, más profunda, y no a golpe de titular». Por la mañana, en RNE, Enrique Santiago, secretario general del PCE y estrecho colaborador de Díaz, llamaba a la tranquilidad pero también avisaba de que «cada uno queda claramente retratado por las cosas que dice en cada momento y el contexto en que las dice».

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