El último alcalde socialista de Madrid fue Juan Barranco, derrocado por una moción de censura en 1989. El último presidente de la Comunidad del PSOE fue Joaquín Leguina en 1995. Treinta y 24 años sin tocar poder, a los que habrá que añadir cuatro más si PP, Ciudadanos y Vox consuman el pacto que los tres partidos vienen pergeñando en esta región de más de 6,5 millones de habitantes (y subiendo). En Cibeles el tripartito de derechas ya es una realidad.

Y es que la política de pactos en la que está inmerso el PSOE, que van desde el Gobierno Central hasta varias autonomías, esconden una gran frustración entre los militantes socialistas madrileños, especialmente los de la capital. Todo el mundo está callado en el antiguo PSM, pero los cuchillos largos están al alza y amenazan con pinchar a la vuelta del verano. Concretamente, al secretario general socialismo madrileño, José Manuel Franco.

Nadie cuestiona a Pepu, «un recién llegado sin carné al que puso Pedro Sánchez»

Los resultados de Pepu Hernández han sido «malísimos», opina un dirigente cercano a la Ejecutiva -y como él todos los consultados-: «Antonio Miguel Carmona fue fulminado tras las elecciones de 2015 habiendo sacado 25.000 votos más que Pepu», reconoce el aludido. Nadie, sin embargo, ha cuestionado la permanencia del entrenador de baloncesto ganador de un Mundial. Y probablemente nadie lo hará. Barrió en las primarias y no le hizo falta segunda vuelta. Esta semana, Hernández fue ratificado como portavoz del grupo. «Es un recién llegado sin carné del partido que aterrizó por orden de Pedro Sánchez. Las críticas, de haberlas, deberían ir dirigidas a Ferraz. Así que muy probablemente no se producirán», recalca otro alto cargo.

Se especula con la marcha de Pepu en algún momento de la legislatura. «Se habla de una Secretaría de Estado de Deportes, pero son rumores sin base», conceden en el partido. Se baraja también la marcha a medio o largo plazo de Ángel Gabilondo, el otro gran portavoz parlamentario de la bancada socialista sin carné -en su caso en la Asamblea- al que Ciudadanos, aliado con Vox, va a dejar sin la Presidencia regional a pesar de ser el más votado en la comunidad. El rumor recurrente es que Gabilondo podría volver al Ministerio de Educación, que ya dirigió en los estertores de la etapa de José Luis Rodríguez Zapatero.

Gabilondo está muy frustrado al aumentar las opciones de no poder gobernar

Pepu obtuvo en las municipales el 26-M 223.000 votos, que son 195.000 menos de los que se llevó Gabilondo solo en la capital el mismo día para las autonómicas (418.000). Pero es que Josep Borrell ese mismo día como candidato a las europeas consiguió en la Villa de Madrid 505.000 votos. Ni Gabilondo ni Pepu han capitalizado el hundimiento del PP: al primero (27,3% de los votos totales) se le apareció la formación Más Madrid de Íñigo Errejón y al segundo (13,7%) la figura imbatible de Manuela Carmena. Ninguna suma le da a la izquierda para gobernar. «Gabilondo está muy decepcionado. Es su segundo intento, ha quedado primero y el espectáculo de Ciudadanos con la ultraderecha de Vox apunta a que le va a dejar sin posibilidades de gestionar nada».

Un escenario delicado: el PSOE va a hacerse con toda probabilidad con el Gobierno de España, va a gobernar muchas autonomías, podría recuperar Murcia o Castilla y León si Ciudadanos así lo decide -aunque todo indica que ocurrirá lo contrario- y también va regresar a la alcaldía de muchos ayuntamientos madrileños, especialmente los del cinturón rojo. Pero el ayuntamiento y la comunidad autónoma más importantes a nivel político van a seguir siendo un erial para los socialistas. A pesar del historial de corrupción del PP.

Solo un sector pide dimisiones, pero tras los pactos se esperan más críticas internas

De momento solo la corriente de Izquierda Socialista ha reaccionado pidiendo «dimisiones». Pero hay muchas más razones que pueden llevar a más sectores a disparar contra Franco. «Carmona fue propuesto como senador, pero vetado por Sánchez y está cabreado; igual que los tomasistas (ex seguidores del ex líder regional Tomás Gómez), muchas agrupaciones de distrito, los afines a José Cepeda, Chema Dávila…». Todos ellos, indica una fuente, podrían aliarse contra Franco cuando se produzca la sesión de investidura de la Asamblea de Madrid el 5 de julio. Este fin de semana se han configurado los ayuntamientos de toda España.

Hay más motivos para el cabreo que no benefician a José Manuel Franco. «Franco es diputado nacional, fue con el presidente del Gobierno en las listas. Y eso sentó muy mal, porque la tradición dicta que el secretario general autonómico debería sentarse en la Asamblea», razona un militante. «La tradición, y la lógica».

Franco es diputado nacional, no autonómico; es algo incomprensible»

En su Ejecutiva (medio centenar de personas) Franco no cuenta con ninguno de los nuevos alcaldes madrileños. En su defensa, así pues, no saldrán los regidores. Pero el mayor error lo cometió probablemente el secretario regional pocos días después de las elecciones del 26 de mayo, algo de lo que ahora mismo se arrepiente. En una entrevista con eldiario.es, Franco contempló una vieja idea, la creación de la Agrupación Única, esto es, una sola agrupación con un secretario general que congregue a las 22 existentes (una por cada distrito más la agrupación socialista de Entrevías, que va aparte de Vallecas).

Bronca en septiembre

«Soy escéptico porque creo que la solución ideal, que resuelva todos nuestros problemas, no existe», comentó Franco; «pero peor de lo que estamos ahora mismo es difícil que estemos. Todo lo que avancemos en dinamizar las agrupaciones, en crear la agrupación de Madrid ciudad, yo creo que como partimos de un punto tan bajo va a traernos mejoras».

La idea de la Agrupación Única puede ser un bumerán contra la dirección regional

La agrupación de Madrid Ciudad está de hecho aprobada y ratificada en un antiguo Congreso del PSM. Pero nunca se ha llevado a cabo, ya que los líderes autonómicos siempre han tenido miedo de un poder que los haga contrapeso. Un miedo que ya atenazó a Tomás Gómez: la mitad de la militancia y de los votos del PSOE se dan en la capital.

Por eso hace pocos días Franco se reunió con cargos del partido para enfriar la propuesta que él mismo había lanzado antes. Demasiado tarde: la agrupación planea ya en el ambiente de la militancia (unas 10.000 personas). Las concejalas Mercedes González y Mar Espinar son dos de los nombres que suenan para dirigirla. «Pero nadie ha comentado nada, más allá de las palabras de Franco».

De crearse, la agrupación tendría que nacer primero de una votación del Comité Regional seguida de un Congreso. Y será de vital importancia: quien la dirija tiene muchas papeletas de ser el candidato al Ayuntamiento de Madrid en 2023. «La bronca interna va a volver en septiembre», vaticina un viejo afiliado.