Decía un viejo político de la Transición española que tan importante como mandar, a veces más incluso, era influir. Y si alguien lo ha hecho como nadie en los últimos trece años, como indiscutible número dos de Ciudadanos, este ha sido José Manuel Villegas. El enorme éxito del partido naranja desde 2006 no hubiera sido posible sin la fuerza y sin el coraje de Albert Rivera. Pero hubiera sido prácticamente inconcebible sin la capacidad estratégica y organizativa, sin la frialdad antelas situaciones más desesperadas y sin la enorme capacidad de trabajo de Villegas.

Barcelonés, de 1968, Villegas es un abogado especializado en Derecho Concursal y con una amplísima experiencia como asesor fiscal, profesión que desarrollaba antes de dedicarse en cuerpo y alma a la actividad política. Ligado primero a Joventut Socialista de Catalunya, se integró en Ciudadanos desde su fundación.

Curtido en mil batallas ciudadanas en estos trece años, a Villegas le impresiona poco esta «crisis», como algunos la llaman, orquestada desde el exterior para torcer su voluntad y apoyar a Pedro Sánchez. Él, como su líder, no sienten la necesidad de
distraerse con el ruido que llega desde ahí afuera y que proyectan poderosos intereses; su único compromiso, repite, son los votantes de Ciudadanos. Esos 4.200. 000 españoles que les votaron y a los que no van a defraudar.

Pregunta.- ¿Sobrevive, señor Villegas, a todo este temporal y a los distintos frentes de negociación abiertos en torno a los necesarios pactos tras las citas electorales?

Respuesta.- Estamos viviendo días muy interesantes. Es importante abordar estos procesos con seriedad porque se están poniendo las bases de lo que van a ser los gobiernos de muchos españoles durante los próximos cuatro años. Hay que hacerlo con calma.

P.- Han pasado ocho semanas desde las elecciones generales del 28 de abril y un mes de las municipales, autonómicas y europeas del 26 de mayo. Hágame un balance de cómo ha quedado Ciudadanos tras estos procesos electorales.

R.- Sin duda muy reforzados como partido. No estábamos en gobiernos autonómicos y teníamos un grupo parlamentario con 32 diputados. Ahora somos la tercera fuerza, con 57 escaños en el Congreso, estamos en 400 gobiernos municipales de las principales ciudades de España y estamos negociando también en los principales gobiernos autonómicos. Este ciclo electoral, por tanto, ha supuesto para Ciudadanos un cambio fundamental: hemos logrado que los españoles nos vean ya como un partido de gobierno.
Nos van a ver en muchos gobiernos autonómicos y hacer oposición firme y leal con los intereses de los españoles en el Congreso de los Diputados.

P.- Uno de los ejes de su campaña fue, además de la oposición a un futuro apoyo a Pedro Sánchez, el de jugarse el liderazgo del centro derecha, con el PP. No se consiguió por muy poco. En relación a esa estrategia de convertirse en la oposición real al PSOE, ¿ha merecido la pena considerar como socio prioritario al PP? Lo digo porque no dejan de ser sus enemigos políticos.

R.- Enemigos son los que tienen políticas contrarias o antagónicas a las tuyas. Es el caso de Sánchez con Ciudadanos. Quiere subir impuestos y nosotros no; habla de España como una «nación de naciones» o realidad «plurinacional» o algo así, cuando nosotros creemos que España es una nación de ciudadanos libres e iguales. Él quiere pactar con los que han dado un golpe de Estado en Cataluña y nosotros creemos que hay que aplicar la Constitución y la ley contra los golpistas. Pero nuestro rival no es que sea Pedro Sánchez; son sus políticas. A esas políticas nos vamos a enfrentar liderando la oposición en el Congreso, no porque ese liderazgo
sea un título sino porque ese liderazgo se ejerce… Es una actitud. Así lo ha demostrado Albert Rivera desde el minuto uno de la legislatura, defendiendo una idea de España que Sánchez no defiende. Y lo demostramos también con nuestros pactos en ayuntamientos y comunidades. Dijimos que íbamos a ser un dique de contención al sanchismo, un salvavidas naranja para los españoles y así lo estamos demostrando. En cada lugar en el que Sánchez suba impuestos, nosotros lo bajaremos, y así todo. Esa será nuestra política en los próximos años porque creemos que es acertada. No enfrentados a Pedro Sánchez sino a sus políticas que creemos que son malas y equivocadas para este país. Desde esas políticas claras, crearemos una mayoría alternativa clara donde aglutinar a esa inmensa mayoría de españoles que no están de acuerdo con las de Sánchez.

P.- Estamos viendo estos días una tremenda presión mediática e institucional, desde dentro y fuera de España, para que Ciudadanos y Albert Rivera se abstengan en la investidura de Pedro Sánchez. Una presión algo ridícula, en mi opinión, porque no se ha visto que ustedes recibieran ninguna oferta, sino que se les pide más bien un cheque en blanco. ¿Cómo está viviendo estos días?

R.- Bien. Con mucha normalidad. La situación está muy clara: Sánchez quiere pactar con Podemos, con los populistas, y si le hace falta algún voto más para ese «gobierno de cooperación», como creo que lo llaman, entre Sánchez e Iglesias, tendrán la ayuda de los separatistas. Y sí, parece que hay mucha gente interesada en que Pedro Sánchez, aparte de gobernar con esas políticas diferentes a las nuestras, lo haga sin oposición, que Ciudadanos se entregue desde el minuto uno.

No tenemos nada contra Pedro Sánchez sino contra sus políticas»

P.- ¿Por qué tanta presión del Sistema, como yo lo denomino, con S mayúscula?  Ustedes han repetido miles de veces que votarán que no en la Sesión de Investidura ya que consideran que este gobierno, desde el primer momento, está ya hecho.

R.- Es difícil saberlo. Habría que preguntárselo a ellos. Yo tengo mi teoría, y es la de que todos los sistemas son reacios al cambio. Y el cambio de España no es que gobiernen PP o PSOE, sino que gobierne Ciudadanos, que es un partido libre, sin ataduras, y que no tiene que ver con el establishment, además de no tener mochilas de corrupción. Hay mucha gente en el Sistema que es reacia a esos cambios, a nuestras propuestas de reformas. Hay mucha gente que apoya a ese PP y a ese PSOE y que viven cómodos en ese ecosistema del bipartidismo desde hace treinta años y a los que nuestras propuestas no les gustan.

P.- ¿Cómo ha vivido usted, y Albert Rivera, desde el punto de vista emocional, la deserción de algunos miembros, la más sonada sin duda la del señor Roldán o el señor Nart?

R.- Con sorpresa porque no me lo esperaba; con pena porque es un compañero con el que estaba trabajando hacía pocas horas en la confección de los documentos sobre los acuerdos en Murcia, en Madrid o en Castilla y León. Pero en lo político con cierta normalidad. Si el señor Roldán piensa que Ciudadanos tiene que ser un partido bisagra o muleta del PSOE, otros pensamos que no, que Ciudadanos tiene que ser una alternativa de gobierno porque hemos venido a cambiar las cosas y para cambiar las cosas hay que gobernar. Cuando el señor Roldán defendió que Ciudadanos tenía que ser la muleta del señor Sánchez, pero en los órganos de gobierno de nuestro partido pierde las votaciones, solo hay dos opciones: asumir la votación del órgano y asumirla como propia, porque es un órgano colegiado, o apartarse y echarse a un lado, como ha hecho él. Las dos posiciones son legítimas. Desde un punto de vista político, por tanto, es totalmente respetable su decisión. Desde el personal, como digo, la impresión es de
sorpresa.

P.- Toni Roldán llegó a decir que Ciudadanos se está «azulando»…

R.- En absoluto. Nuestras propuestas son las de siempre; de moderación fiscal, de regeneración económica, de ayudas a la familia… Todas llevan la firma de Toni Roldán. Por tanto, me sorprenden esas acusaciones de giro. No entiendo esas afirmaciones que hizo.

P.- Sostiene el Sistema que España se puede llegar a convertir, si siguen así las cosas, en un país «ingobernable», al estilo de la historia reciente italiana, aunque también es cierto que sigue habiendo partidos en Europa que viven con pactos de gobierno tripartitos, o a dos, y no pasa nada… ¿Cómo se compadece esto con el análisis que ustedes hacen del escenario y sobre todo con ese papel de alternativa firme que ustedes asumen ya con claridad? ¿Es el pluripartidismo sinónimo de ingobernabilidad?

R.- Tiene que haber un cambio de cultura en España. PSOE y PP se turnaban y cuando les hacía falta obtenían el apoyo de los nacionalistas.  Ahora el escenario ha cambiado. La cultura del gobierno de coalición, que hasta ahora no existía, va a tener que sedimentarse. Y serán gobiernos que funcionen, a nivel local, autonómico y central. Tendremos que adaptarnos todos los partidos para afrontar esa nueva realidad.

P.- Habrá que negociar mucho… Adquirir esa cultura…

R.- Claro. Ciudadanos ha estado dando estabilidad a muchos de esos gobiernos, desde fuera, en la anterior legislatura. Habíamos pactado con el PP, pero también con el PSOE en varias comunidades autónomas. Lo que ha cambiado en esta nueva situación es que el viejo PSOE ya no es el PSOE de Sánchez. Sánchez se ha ido a políticas más cercanas a la extrema izquierda y al populismo y a los separatismos y eso hace que el PSOE se excluya de esos pactos moderados, porque ha salido corriendo de esa moderación.

P.- Pero en Castilla La Mancha sí ha habido posibilidad…

R.- Sí, pero repito que, a nivel nacional, las diferencias entre la visión de España de Sánchez o la que tiene Ciudadanos, o las posiciones económicas tan dispares, hacen imposible llegar a acuerdos. Quien queda más próximo es el PP para esos pactos moderados o centrados.

P.- Quien no parece estar muy de acuerdo es Vox, que menuda está liando… y de nuevo volvemos a los ataques a Ciudadanos. A ese intento de querer meterles en algunos acuerdos con calzador, sí o sí…

R.- Bueno, creo que Vox hace su papel. Hacen ruido, porque cada partido intenta explorar sus posibilidades. Nosotros buscamos, lo digo de nuevo, acuerdos centrados y moderados con el PP. Está claro que Vox no es un partido centrado ni moderado… Serán otras sus características, pero esas no. Hemos cerrado ya Murcia, aún faltan otras comunidades, y cuando los tengamos cerrados, los presentaremos a la cámara correspondiente y ahí todos tendrán que votar… y explicar (Vox) si prefieren que gobierne la
izquierda. En Burgos Vox ha preferido un alcalde socialista por cerrar el paso a Ciudadanos.

P.- ¿En la Comunidad de Madrid qué pasara? Ustedes han dicho hasta en inglés, en francés, en italiano, en todos los idiomas, que no habrá gobiernos a tres.

R.- Las coaliciones de Gobierno serán entre Ciudadanos y el PP y ahí Vox tendrá que decidir si permite que esos gobiernos salgan adelante o los torpedea. Si prefiere que gobierne la izquierda o incluso una repetición electoral. En este último caso, tendrán que retratarse ante sus votantes.

P.- ¿Van a pedir la Presidencia de la Comunidad de Madrid?

R.- Aún se está negociando, pero la Presidencia de la Comunidad de Madrid no va a ser un obstáculo.

P.- ¿Les gustaría?

R.- Hombre, yo prefiero un presidente de Comunidad o un alcalde que un vicepresidente o un vicealcalde. Está claro también que hay unos resultados electorales… y que el gran cambio para Ciudadanos es pasar de no estar en ningún gobierno a estar en muchos de ellos.

P.- ¿Fue una equivocación la elección de Valls?

R.- No. Creo que había elementos comunes suficientes para poder sacar adelante un proyecto entre Valls y Ciudadanos. Y así pudimos hacer un programa electoral que era bueno para Barcelona. Pero luego, el señor Valls no entendió que una coalición era cosa de dos. Y que las decisiones importantes tienen que ser también cosa de dos, no impuestas. Desde ese punto de vista, al final, no ha funcionado tal y como esperábamos. Seguramente no dio los resultados que esperábamos a nivel electoral, pero luego, en el funcionamiento de cómo se debe entender una coalición electoral, tampoco nos entendimos. Una coalición es cosa de dos y uno no
puede tomar unilateralmente decisiones estratégicas fundamentales, menos si esa decisión implica hacer alcaldesa de Barcelona a una populista nacionalista como es Ada Colau.

P.- Pero muchos dicen que la alternativa era peor porque eran los independentistas de Maragall.

R.- Claro, pero es que esa dualidad es falsa. Se niega la posibilidad de una tercera vía cuando tú le regalas sin condiciones, a quince días, la alcaldía. Podría haberse dicho a Collboni: «Usted que tiene catorce concejales, no diez como Maragall o Colau, póngase a negociar y veremos si es capaz de competir por esta alcaldía». Si en vez de hacer eso le firmas (Valls) un cheque en blanco a la populista Colau, es imposible que la tercera vía salga. La estrategia equivocada del señor Valls mató la posibilidad de que
hubiera una vía diferente en Barcelona. Ya vimos el resultado. Al día siguiente de ser elegida, Colau colgó el lazo amarillo de los separatistas en el Ayuntamiento.

P.- ¿Qué le parecen las declaraciones de Zapatero, abriendo la posibilidad de la concesión de indultos a los políticos presos?

R.- Pues una más… Desde el entorno de Sánchez se está lanzando insistentemente ese mensaje.

P.- ¿Usted cree que es una deriva más del discurso sanchista?

R.- Está claro que es un mensaje lanzado desde el entorno de Sánchez. Ya lo hizo la delegada del Gobierno, ya lo hizo el portavoz del PSC, mucha gente del entorno presidencial habla de indultos… y no solo eso: cuando en los debates Albert Rivera le preguntó, Pedro Sánchez fue incapaz de responder. Está clara su voluntad. Está dispuesto a pactar y a dar más privilegios a los que le dan un golpe a la democracia en España y nosotros creemos que con la gente que se comporta así, con la gente que desprecia a España y se
salta la Constitución, no se puede pactar ni se les pueden dar privilegios.

La estrategia equivocada de Valls mató la posibilidad de que hubiera una vía diferente en Barcelona»

P.- ¿Cómo ve la situación actual en Cataluña? Ustedes no han cosechado enlas últimas elecciones generales ni en las autonómicas y municipales unos resultados muy buenos. ¿Qué plan tienen, vistos los nubarrones incluso de posibles nuevas elecciones en Cataluña a finales de año?

R.- Hay que tener muy en cuenta en Cataluña cómo los catalanes cambian su voto en función de que sean unos comicios u otros. En el anterior ciclo ya nos pasó que en las generales estuvimos por debajo de los resultados que acabamos de cosechar, en las municipales casi igual y luego, en las autonómicas, ganamos con 36 escaños. Si en el anterior ciclo electoral, con unos resultados peores que los que hemos sacado ahora o similares, fuimos capaces de ganar las elecciones y sacar esos 36 diputados autonómicos, si vuelve a haber elecciones en otoño o el año que viene, intentaremos revalidar ese gran resultado que alcanzamos en Cataluña
porque allí seguimos siendo la voz de todos aquellos que quieren seguir siendo catalanes y españoles. Ese liderazgo lo mantenemos: en el Parlament, en las calles de pueblos y ciudades… y con esa labor revalidaremos ese resultado y seguiremos siendo el principal dique de contención al separatismo.

P.- ¿Qué le contesta a los que dicen que Ciudadanos está en crisis?

R.- Pues que, a mis 50 años de edad, y con doce años aquí, una crisis que me coge con 57 diputados, 400 gobiernos municipales, decidiendo y pactando los gobiernos de las principales comunidades, la verdad es que he vivido tiempos peores en esta organización. Hay un debate, es cierto, en torno a la posición a tomar con Sánchez, con algunos compañeros de la Ejecutiva
que piensa que es mejor que gobierne Sánchez y luego una inmensa mayoría que creemos que no, que creemos que hay que ser la oposición a Pedro Sánchez. A eso nos comprometimos con los ciudadanos.

P.- Muchos piensan que España no está preparada para un partido de centro en el Gobierno. ¿Qué opina?

R.- Le estamos dando la vuelta a esa afirmación. Durante treinta años no ha habido en España un partido de centro liberal que se pudiera hacer hueco y nosotros hemos acabado estas elecciones con cuatro millones doscientos mil españoles que han votado por un partido de centro liberal como el de Albert Rivera. Eso significa, no solo que hemos sido capaces de crear un nuevo partido político sino de crear un espacio nuevo en España que es el de ese centro liberal que cada vez concita a más españoles

Hay mucha gente en el ‘Sistema’ que vivía cómoda con el bipartidismo y a los que no les gustamos»

P.- Hasta ahora, usted ha trabajado como el gestor y el jefe de máquinas de Ciudadanos, y Rivera como el líder que da la cara, aunque usted la ha dado también en muchas ocasiones. ¿Cómo ha funcionado ese tándem?

R.- Bien. Hemos creado, no solo entre dos sino entre muchas más personas, ese nuevo partido que está funcionando bien, ese nuevo espacio al que cada vez llega más gente. No solo como afiliados o simpatizantes, sino figuras muy destacadas que vienen también a ponerse en primera línea. En todos los escalones del partido estamos viendo ese crecimiento y hay que tener afinadas las máquinas para poder asumir ese crecimiento y expandiéndonos a nivel nacional con la intención de gobernar España para poder aplicar nuestras políticas, nuestras reformas profundas y nuestras ideas de regeneración.

P.- ¿Alguna autocrítica, señor Villegas? ¿Algún error?

R.- Siempre hay errores, cosas que se podían haber hecho mejor. Hay gente que mide el éxito por kilo de alcalde y esto no va así. Poder estar en 400 gobiernos municipales haciendo políticas es clave para que se visualice ese cambio en España. Nosotros somos siempre muy entusiastas y siempre salimos a ganar, y conseguimos resultados buenísimos. Luego es verdad que no hemos ganado las elecciones generales y lo que hay que hacer es adecuarse a la realidad y a los resultados para que los españoles nos vean como una herramienta útil y en la siguiente convocatoria salir a ganar de nuevo en las mejores condiciones posibles.

Hay gente que mide el éxito por kilo de alcalde y esto no va así»

P.- ¿Le gustan las series? ¿Es más de Borgen o de House of Cards?

R.- Sí, no tengo mucho tiempo, pero me gustan. He visto algunas temporadas de House of Cards y las tres de Borgen. Me gusta más esta última. Soy más europeo.

P.- ¿Su sueño a nivel personal y profesional para los próximos meses?
R.- Que salgan bien las cosas que estamos consiguiendo en este proceso de formación de gobierno, no tanto por los intereses de Ciudadanos sino por las políticas que vamos a poder desarrollar a partir de este momento. Que igual que está pasando en Andalucía pueda ocurrir en cientos y cientos de municipios de España y en muchas comunidades autónomas en las que algunas
políticas nuevas, que el PP y el PSOE no hubieran implementado, se lleven a cabo gracias a Ciudadanos.