PP y Ciudadanos vuelven a intentar formar Gobierno en Murcia sin tener asegurados los necesarios votos de Vox (cuatro diputados), los mismos que hicieron tumbar el martes la primera investidura del popular Fernando López Miras. En teoría, las relaciones entre Ciudadanos y Vox están rotas, especialmente después de que este miércoles la formación de extrema derecha llamara «acojonados» y «sinvergüenzas» a los naranjas por Twitter.

Pero otros elementos dejan entrever una pequeña rendija para el acuerdo de las tres derechas: el secretario general del PP Teodoro García Egea -oriundo de Murcia- ha bajado a su tierra a poner toda la carne en el asador para que Vox acabe dando su apoyo a su partido y a Ciudadanos. Anoche el PP se desempeñaba en lograr un acuerdo positivo para López Miras.

García Egea en persona

Los cargos electos de Vox en Murcia han suavizado el tono expresado por el partido en redes sociales. A lo largo del miércoles el portavoz voxista Juan José Liarte ha dicho que «no está dispuesto» a poner en riesgo el interés de la Región por lo que su partido trabajará «a contrarreloj» para llegar a un acuerdo, «especialmente con Ciudadanos».

Ciudadanos, cuya portavoz en Murcia es Isabel Franco, niega cualquier tipo de acercamiento. «Vox debe hacerse responsable de sus decisiones. Y mañana tienen la posibilidad de hacer tripartito con PSOE y Podemos o poner por fin en marcha la Región», señala el portavoz del Comité Autonómico de Negociación naranja, Miguel Garaulet. El PP lleva instalado en el poder en la comunidad levantina desde 1995, hace 24 años.

Los cargos de Vox tienden puentes

Garaulet confirma lo que ya se sabía desde la primera sesión de investidura fallida: que existe «un amplio acuerdo programático con el PP en diez áreas estratégicas y con más de 70 medidas concretas». Por eso pide a Vox -con el que su partido no quiere entablar negociaciones- «pensar en los ciudadanos y apartar condicionantes partidistas o personalistas».

El portavoz de Vox en la Asamblea rechaza cantar el trágala y responde que «si no se llegara a un acuerdo no va a ser por Vox y el PP, sino por Ciudadanos», asegura Liarte. El partido de ultraderecha está cansado de ser el socio inocente que da sus votos sin nada a cambio, y desde esta semana Vox ha endurecido su posición: el primer ejemplo se vio en la pasada sesión de investidura en Murcia.

El acto de Arrimadas

El segundo asalto tendrá lugar este jueves. Y podría haber hasta un tercero dentro de mes y medio. De no haber mayoría absoluta, lo más probable es que se repitieran automáticamente las elecciones. La Comunidad de Madrid vive una situación parecida, con el portavoz de Ciudadanos Ignacio Aguado negando a Vox, y con la candidata del PP Isabel Díaz Ayuso instando a Cs y a Vox a comportarse y sentarse los tres alrededor de una mesa.

Tras la fallida primera investidura en Murcia, la portavoz naranja Isabel Franco insistió en la «responsabilidad» del partido con el que no quieren reunirse pero al que necesitan para co-gobernar la aut0nomía: «Que cada uno aguante su responsabilidad, que la soporte y la lleve adelante».

Los quiebros retóricos afloran en exceso estos días en la huerta murciana. Según Franco, no hay pacto con el PSOE a pesar de que «lo llevamos escuchando desde antes de la campaña electoral». Cualquier pacto con el PSOE, agrega la portavoz, supondría «engañar a los ciudadanos». Durante la campaña electoral para las elecciones autonómicas y municipales, la dirigente Inés Arrimadas gritó frente a la Catedral de Murcia en un mitin: «24 años de PP son muchos». Y luego preguntó a los asistentes: «¿Os imagináis ahora 28 años gobernando los mismos en la región de Murcia?».