El Pleno del Tribunal Constitucional ha anulado por unanimidad la reprobación del rey en el Parlamento de Cataluña, que tachó la monarquía de institución «caduca». La moción, aprobada el pasado octubre a propuesta de CatEC con los votos de JxCat y ERC fue recurrida por el Gobierno de Pedro Sanchez y provocó una nueva crisis entre PSOE y Podemos, que impulsó el texto en la cámara catalana dos días después de que los independentistas perdieran una moción similar.

El tribunal de garantías considera inconstitucional parte de la resolución que la cámara catalana aprobó el pasado 11 de octubre que abogaba por la abolición de la monarquía y que se presentó como la respuesta ante la declaración del rey del 3 de octubre de 2017. En ella, los comunes criticaban el discurso de Felipe VI y su toma de posición en el «conflicto catalán», así como lo que consideró «justificación de la violencia» policial el 1-O, y abogó por la abolición de la institución monárquica, que el Parlament calificó de «caduca y antidemocrática».

En una resolución aprobada por unanimidad, el Tribunal Constitucional hace suyo el criterio del Gobierno al considerar que el Parlament se excedió en sus competencias con la aprobación de esta moción y anula los puntos C y D de la citada resolución.  En el primero, el texto acusa a Felipe VI de justificar la violencia ejercida por los cuerpos policiales durante la jornada del 1 de octubre, y en el segundo  reafirma la apuesta por la abolición de la Monarquía como institución caduca y antidemocrática.

El Rey, «símbolo de la unidad»

En su sentencia, el Alto Tribunal resalta que el ordenamiento constitucional sitúa al rey como «jefe del Estado y símbolo de la unidad y permanencia del Estado» y que se mantienen ajeno a toda controversia política, no teniendo intervención en su normal desenvolvimiento, por lo que entiende que el texto de la letra c) es inconstitucional y nula.

El Pleno subraya, además, que “tal decisión de la Cámara ha sido adoptada fuera del ámbito de sus propias atribuciones, que son las que le confieren la Constitución, el Estatuto de Autonomía y su propio Reglamento orgánico, que no le reconocen ninguna potestad de censura o reprobación de los actos regios”.

La decisión hecha pública hoy por el Tribunal Constitucional ha sido rápidamente respondida por el presidente del Parlament, Roger Torrent, quien ha asegurado en un mensaje en Twitter que la decisión del Alto Tribunal «no hará que desaparezca» el rechazo de «la mayoría del Parlament» a la Monarquía, a la que vuelve a tachar de «institución caduca».

Pedro Sánchez fue claro en su momento ante la aprobación de este texto, que consideró «inadmisible». Sánchez anunció desde el primer momento la voluntad del Gobierno de recurrir esta decisión ante el Tribunal Constitucional, y el Gobierno no renunció al recurso pese a que el Consejo de Estado informó en contra de esta medida.

El Gobierno defendió que la moción es “grave atentado al principio de lealtad institucional y degrada la forma política del Estado español y los principios democráticos que la Constitución consagra”, así como una ofensa a la alta magistratura del Estado. Para el Gobierno, aunque sólo sea una declaración política, la manifestación del Parlament es inconstitucional porque pretende iniciar un “proceso unilateral que desemboque en una hipotética república”.