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Euskadi y Navarra han celebrado 128 homenajes a presos de ETA en tres años

Las asociaciones de víctimas se han topado con las resoluciones de la Justicia en sus intentos por evitarlos. Los tribunales han primado el derecho a su celebración. PP y Cs piden cambiar la ley.

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Euskadi y Navarra han celebrado 128 homenajes a presos de ETA en tres años
El preso de ETA Xabier Ugarte (en el centro) a su llegada a la localidad guipuzcoana de Oñate el pasado domingo.

El preso de ETA Xabier Ugarte (en el centro) a su llegada a la localidad guipuzcoana de Oñate el pasado domingo. EFE

Resumen:

En realidad, nunca ha dejado de suceder. ETA dejó de actuar en 2011 y se disolvió oficialmente en mayo de 2018, pero en las cárceles cientos de sus militantes seguían cumpliendo largas condenas. Un importante número de ellos lo hacían desde finales de los 80 o comienzos de los 90. Son gran parte de los que en los últimos meses han ido saliendo de prisión tras permanecer entre 25 y 30 años entre rejas o han regresado de su exilio tras huir al extranjero. A su salida, como una gota que no cesa, les esperaba su correspondiente homenaje en su pueblo. Uno tras otro, quienes no figuran en la lista de arrepentidos, de acogidos a vías de reinserción como la ‘Vía Nanclares’, han ido mereciendo el aplauso de unos pocos por su lucha. Para quienes optaron por desligarse de ETA, pedir perdón a sus víctimas y arrepentirse, no hay homenaje. No lo tuvieron Idoia López Riaño, la Tigresa, ni José Luis Álvarez Santacristina, ni Carmen Guisasola, ni José Luis Urrusolo Sistiaga…

Para el resto sí hubo aplausos. A su llegada al barrio no faltarán pancartas, bengalas, abrazos, aurreskus, bertsos y flores. En algunos casos, el acto se completó con la retirada de su fotografía del mural de presos de ETA encarcelados que colgaba de alguna pared destacada de la Herriko Taberna de turno.


Los homenajes ocurridos este fin de semana en Hernani y Oñati para honrar a un condenado, entre otras causas, por la muerte de cuatro guardias civiles y un ciudadano, y en otro por haber mantenido secuestrado en un zulo a un hombre 532 días, parecen haber despertado a más de uno. Quizá el contexto político ha contribuido, pero, en realidad, homenajes como éstos se han sucedido uno tras otro, hasta un total de 128, tan sólo en los últimos tres años.

La izquierda abertzale no brinda homenajes ni bienvenidas a los presos arrepentidos de ETA que se han desmarcado de la banda

En lo que va de año, en Euskadi y Navarra se han podido acreditar hasta 17 ‘ongi etorris’ como los brindados al secuestrador de Ortega Lara y Julio Iglesias Zamora (116 días de cautiverio) el domingo y el sábado en Hernani al asesino de cinco personas. El respaldo social que aún brinda una parte pequeña de la sociedad vasca -ante la indiferencia e inacción de la mayoría- al colectivo de presos de ETA se amplía con otro tipo de manifestaciones de apoyo. A los 128 homenajes que se han celebrado en los tres últimos años se suma un rosario de 85 pancartas y pintadas de apoyo a los presos de la banda, una treintena de manifestaciones, actos de respaldo en fiestas populares (39 actos documentados), una docena de las llamadas jornadas de lucha y otro tipo de actos de apoyo.

Frustración con la Justicia

Guipúzcoa es el territorio donde mayor respaldo social continúan gozando los presos de ETA. Desde 2016, entre los 331 actos registrados por el Observatorio de Covite, casi la mitad, 123, tuvieron lugar en este territorio histórico, por delante de Vizcaya, con 90, y 30 en Álava. Navarra es otro de los lugares donde los presos de la organización criminal siguen gozando de recibimientos por parte de algunos sectores sociales. En los tres últimos años se han contabilizado hasta 76 actos de apoyo en la Comunidad Foral.

En estos años la denuncia por este tipo de actos ha permanecido invariable por parte de las asociaciones de víctimas del terrorismo pero hasta el momento sin apenas éxito. Su reclamación busca que se modifique el actual marco legal para evitar que actos como éstos puedan seguir celebrándose con impunidad en las calles de Euskadi y la Comunidad Foral de Navarra. Hasta el momento la mayoría de las reclamaciones para prohibir estos homenajes a los presos de la banda sólo han generado frustración. Las resoluciones judiciales se han mostrado más partidarias de velar por la libertad de expresión de quienes participaban en los ongi etorris que de prohibir con antelación la celebración de las convocatorias.

Uno de los últimos casos tuvo lugar el pasado 7 de junio, cuando la AVT solicitó la prohibición de un homenaje que se iba a brindar en Tolosa al primer militante de ETA muerto, y el primero que asesinó en la banda, Txabi Etxebarrieta. Falleció en una operación con la Guardia Civil tras haber asesinado Etxebarrieta al agente de la Benemérita José Antonio Pardines en junio de 1968. En este caso el magistrado de la Audiencia Nacional Ismael Moreno resolvió que se debía autorizar el homenaje por no considerar que en sí mismo pudiera suponer una humillación hacia las víctimas ni un posible delito de exaltación del terrorismo.

Las denuncias para tratar de evitarlos se han tomado en casi todos los casos con la Justicia, que ha primado el derecho a su celebración

Homenajes que la izquierda abertzale celebra ahora con sumo cuidado para no rebasar los límites legales. Al contrario de lo que sucedía hace años, ahora se evita corear proclamas de apoyo a ETA o de exaltación de su trayectoria. La izquierda abertzale contextualiza la acogida a los terroristas como un acto de bienvenida que ofrecen los convecinos y familiares al expreso. La portavoz de EH Bildu en Navarra, Bakartxo Ruiz, asegura que las bienvenidas “deberían ser aceptadas con sentido de normalidad” por parte de la sociedad.

Actos medidos

Los únicos elementos con algún tipo de simbología suelen limitarse a los carteles en favor del acercamiento de los presos de la banda, ikurriñas y determinados mensajes en versos cantados que se dedican al homenajeado tras el aurresku, un baile de honor y reconocimiento. Elementos todos ellos que la Justicia no considera que puedan suponer en sí mismos una exaltación del terrorismo ni de humillación de las víctimas.

En los ocho primeros meses de este año se han celebrado en Euskadi y Navarra 17 homenajes como los de Baldo y Ugarte. El año pasado la cifra alcanzó los 63 ongi etorris y otros 48 en 2017, según los datos registrados por el Observatorio del Colectivo de Víctimas del Terrorismo del País Vasco.

En muchos actos se ha contado con la complicidad de los propios ayuntamientos de los municipios donde han tenido lugar, habitualmente gobernados por EH Bildu. Consistorios que incluso no han dudado en publicitar los actos de bienvenida.

Al contrario que hace unos años, en los homenajes sus organizadores evitan gritos de apoyo a ETA o referencias expresas a su trayectoria criminal

Desde las instituciones vascas, si bien se condena la celebración de estos homenajes, que han recibido el rechazo del Parlamento Vasco por parte de todos los grupos políticos excepto la izquierda abertzale, no se ha procedido a prohibirlos. La Consejería de Interior del Gobierno vasco aseguró este lunes que la Ertzaintza no observó indicios de comportamientos “ilícitos” en los actos en homenajea a Baldo y Ugarte, por lo que no levantará acta. Unos hechos que sin embargo para la Delegación del Gobierno en Euskadi y para la Fiscalía sí podrían constituir un delito de exaltación del terrorismo y humillación hacia las víctimas y que ya han remitido a la Justicia para que los analice.

Reformas de PP y Cs

También Ciudadanos ha solicitado que se tomen medidas para evitar que se repitan actos así. La formación de Albert Rivera ha solicitado la comparecencia del ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, para que dé explicaciones sobre lo sucedido y sobre las medidas que su ministerio va a adoptar. Ciudadanos quiere conocer por qué no se actúa, pese a que desde la llegada del PSOE al Gobierno se han celebrado hasta 177 actos de apoyos a ETA, bien en forma de homenaje o de colocación de pancartas, manifestaciones u otro tipo de actos.

Ciudadanos presentó en marzo del año pasado una iniciativa legislativa para modificar la Ley de Reconocimiento y Protección Integral de las Víctimas del Terrorismo para que incorporara sanciones administrativas de hasta 250.000 euros para quienes organizasen o impulsasen este tipo de homenajes y bienvenidas.

De igual manera, el PP de Pablo Casado ya anunció durante la campaña su deseo de modificar la ley para prohibir la celebración de estos homenajes, de modo que se pueda condenar a todos los que participen de uno u otro modo en su organización y celebración. El propio presidente del PP lo reiteró durante la Escuela de Verano Miguel Ángel Blanco celebrada la semana pasada en Vitoria.

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