Política

Podemos insiste en las peticiones que hicieron fracasar la investidura de Sánchez

Podemos propone cuatro fórmulas de coalición que incluyen siempre la Vicepresidencia de Montero y una de estas dos carteras ministeriales

Pablo Iglesias en el Congreso durante la última sesión de investidura.

Pablo Iglesias en el Congreso durante la última sesión de investidura.

Más allá del número de ministerios o de vicepresidencias, Unidas Podemos ha exigido siempre uno de las dos siguientes carteras para investir a Pedro Sánchez presidente del Gobierno en un Ejecutivo de coalición: Trabajo (que con el PP siempre pasa a llamarse Empleo) y Transición Ecológica, que podría traducirse como Medio Ambiente. En la propuesta enviada al PSOE este martes 20 de julio para reactivar las negociaciones El líder morado sigue incluyendo esta gran línea roja.

Las cuatro propuestas formuladas para un Ejecutivo de coalición exigen siempre la Vicepresidencia de Derechos Sociales e Igualdad, que tiene además una persona indicada para el cargo: Irene Montero, la portavoz del Congreso de UP. A partir de ahí, las combinaciones son variadas: la primera oferta pide «Trabajo, Migraciones y Seguridad Social; Ministerio de Sanidad y Consumo; y Ministerio de Vivienda y Economía Social»; la segunda, «Ministerio de Transición Ecológica; Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades; y Ministerio de Vivienda y Economía Social»; la tercera, «Ministerio de Transición Ecológica; Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades; y Ministerio de Agricultura, Pesca y España Vaciada»; y la cuarta, «Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social; Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades; y Ministerio de Cultura».

El envío del documento se produce en un contexto en que Pedro Sánchez, ya de regreso de su semana de estío en Doñana, prepara su regreso a la mesa de negociación asegurando que se reunirá pronto con más colectivos sociales y «por último» con partidos políticos. Carmen Calvo anunció hace tan solo dos días que el Ejecutivo estaría dispuesto a reunirse con Iglesias antes de que finalice el mes de agosto.

La presión es máxima. El calendario aprieta y la tensión vuelve a escalar entre ambos líderes tras la mala experiencia de julio. Y las fechas están marcadas: si el 23 de septiembre no hay acuerdo, el 10 de noviembre los españoles volverán a estar llamados a las urnas, la cuarta vez en tan solo cuatro años.

La Vicepresidencia, innegociable

En el pack enviado a los socialistas, que abarcan 10 propuestas programáticas para empezar a negociar más allá de las carteras demandadas, nunca van juntas Trabajo y Transición Energética. La última negociación que tuvo lugar entre Podemos y el PSOE el pasado 24 de julio, hace ya casi un mes, se desquebrajó precisamente porque Podemos no transigió ante esta línea roja que los socialistas rechazaron: los morados aseguran que no piensan negociar a una de las dos carteras tras las concesiones al PSOE: no a gobernar «Ministerios de Estado», no a Pablo Iglesias en el Consejo de Ministros y ceder ante la postura socialista en el conflicto catalán.

El 25 de julio, durante la segunda y fallida sesión de investidura, Iglesias insistió en las competencias de la cartera de Trabajo desde la tribuna de oradores: propuso en directo que UP gestionase las políticas activas de empleo. Las negociaciones por entonces estaban ya hundidas y no prosperó el intento.

La postura del líder de Podemos permanece por tanto inamovible respecto a lo defendido antes de las vacaciones de Pedro Sánchez en Doñana y no renunciará a las dos carteras arriba mencionadas. Como rezaba su propuesta inicial, en Transición Energética, los morados contarían con la tarea de controlar el «gas y el mercado energético», fundamental para «bajar la factura de la luz», aunque también comprende la gestión de la «movilidad sostenible», la «protección del medio ambiente» y de «los derechos de los animales».

Pero la joya que ambiciona Iglesias es Trabajo, irrenunciable por la capacidad de gestionar las competencias en «empleo», «autónomos» y «pensiones», unas cuentas que implican el desembolso de miles de millones de euros.

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