A Pedro Sánchez se le complica el plan. El líder del PSOE dio un golpe de efecto este martes al anunciar un acuerdo sorpresa con Unidas Podemos para conformar un «gobierno progresista», cuyo éxito en la investidura dependería necesariamente del apoyo del PNV, Más País, Teruel Existe, PRC, el BNG, del diputado Pedro Quevedo (integrado en Coalición Canaria) y la abstención de ERC y de Ana Oramas. Esa suma le daba 169 ‘síes’, 14 abstenciones y 167 ‘noes’, suficientes para ser elegido en segunda vuelta. Pero la cuenta ya no le sale.

El escaño que el PP le ha arrebatado al PNV en Vizcaya tras la revisión de errores en las mesas electorales y el recuento del voto CERA cambia el panorama de forma preocupante para Pedro Sánchez. Beatriz Fanjul (PP) llega a un Congreso en el que no aterrizará Jon Aiartza (PNV), el no-nato séptimo diputado del PNV. En la puerta del Hemiciclo también se queda la cábala del presidente en funciones.

Ahora, la suma de PSOE, Podemos, los partidos regionalistas y Pedro Quevedo se queda en 168 diputados, exactamente los mismos que juntan PP (89, tras el escaño ganado en Vizcaya), Vox (52), Ciudadanos (10), Junts per Catalunya (8), EH Bildu (5), CUP (2) y Navarra Suma (2). En la teórica abstención seguirían quedando los 13 diputados de ERC y Ana Oramas, que ha prometido en infinidad de ocasiones no apoyar ningún gobierno integrado por Podemos.

El coste de la abstención de Bildu y ERC

La abstención de ERC no es segura, no obstante, y los líderes del partido independentista han subrayado este miércoles que no entregará su abstención si el PSOE no acepta que en Cataluña existe un «problema político» y no se sienta a una mesa de negociación en la que se aborden desde la amnistía de los líderes independentistas en prisión hasta el propio «derecho de autodeterminación».

EH Bildu, por su parte, ha avisado por medio de Arnaldo Otegi de que los independentistas vascos sólo se abstendrían en la investidura de Sánchez si el PSOE se abre a la autodeterminación y promete la «libertad para los presos políticos». Es decir: Bildu no entregará su abstención sin concesiones, y en el actual escenario de empate a 168, el bloqueo sólo se rompe con un ‘Sí’ de Ana Oramas, una abstención de EH Bildu o si Ciudadanos saliera del ‘No’, lo cual no parece probable actualmente.

Pedro Sánchez está más arrinconado hoy que ayer, y tiene más difícil dar traslado político y parlamentario a la declaración firmada este martes con Pablo Iglesias en el Congreso de los Diputados.

La suma con Ciudadanos

El líder socialista, sin embargo, sigue teniendo en su mano una suma que no se ha alterado con el escaño de Vizcaya y por la que abogaban este martes desde Ciudadanos y desde el Partido Popular, por boca de Cayetana Álvarez de Toledo, que pedía un gobierno «de concentración» constitucional.

Con el ‘Sí’ de Ciudadanos, el PSOE lograría 130 escaños. Si los 91 diputados de PP y Navarra Suma se abstuvieran, sólo quedarían en el Congreso 129 escaños con capacidad para votar en contra, insuficientes para tumbar la investidura. Y ni siquiera todos ellos votarían en contra: tanto PRC, como Coalición Canaria como Teruel Existe podrían posicionarse del lado de la gobernabilidad en esa situación, pese a no ser matemáticamente imprescindibles para sacar adelante la investidura.