Política

La venganza de Vox contra Feijóo: entrar en el Parlamento gallego e impedir su investidura

Para los de Abascal el presidente de la Xunta representa una especie de "Convergencia a la gallega" y "abraza" postulados de la izquierda

Casado y Feijóo en encuentro con militantes el Oleiros EFE

Entre los objetivos a corto y medio plazo marcados por la formación de Santiago Abascal destaca dar la batalla en un territorio que, hasta ahora, se les ha resistido: Galicia. Ni siquiera su crecimiento en votos en esta Comunidad el pasado 10-N les sirvió para sacar un diputado nacional. Ahora piensan en las autonómicas gallegas, donde creen tener posibilidades de entrar en el Parlamento regional a costa de arrebatar a Alberto Núñez Feijóo su cuarta mayoría absoluta y, con ello, impedir su investidura.

Para los de Vox, Feijóo representa una especie de «Convergencia a la gallega», tal y como le define un destacado dirigente de esta formación, que poco se diferencia, dice, en cuestiones identitarias, de lengua y de índole social, del PSOE e, incluso, del BNG. En definitiva, a juicio de la formación de Abascal, el presidente de la Xunta gallega es nacionalista, «defiende que Galicia es una nación sin estado» y abraza postulados de la izquierda, por lo que no pertenece al bloque de centro-derecha con el que podrían colaborar parlamentariamente, tal y como hacen en Madrid, Murcia o Andalucía.

La fuentes consultadas por El Independiente sentencian que «Feijóo va a dejar de ser presidente de la Xunta» porque si en alguna medida depende de la representación autonómica que obtenga Vox «no vamos a facilitar su investidura», aunque eso sea a costa de dejar que gobiernen socialistas con el concurso de las Mareas y de los nacionalistas gallegos del BNG.

Otra cosa es que el todopoderoso barón popular se vuelva a presentar a la reelección, porque si bien ya ha puesto a los populares gallegos en modo «elecciones» para revalidar una cuarta mayoría absoluta, en ningún lugar está escrito que vuelva a aspirar a la presidencia de la Xunta, incógnita que no despejará, como es habitual en él, hasta el último momento.

Feijóo va a dejar de ser presidente de la Xunta», aseveran en Vox

La inquina de Vox contra Feijóo es correspondida. El gallego no ha ahorrado en duras descalificaciones hacia la formación de Santiago Abascal aún a sabiendas de que no pocos gobiernos autonómicos del PP dependían de su «plácet». Les ha llamado «falangistas», «instrumento al servicio del PSOE», ha alertado sobre sus aliados europeos -«si a mí la noche electoral me llaman para felicitarme la señora Le Pen y el señor Salvini, me preocuparía” – o ha sentenciado que «ese fenómeno electoral no tiene cabida en Galicia».

La guerra está servida y Vox hace cálculos sobre sus posibilidades de conseguir representación autonómica, «porque no es lo mismo pelear en La Coruña o Pontevedra donde sólo hay ocho y siete diputados nacionales a repartir, respectivamente, que en unas autonómicas que son 25 y 22 en cada una«, argumentan. Lo cierto es que en las generales quedaron quintos en Pontevedra y La Coruña y cuartos en Orense y Lugo, a poca distancia de Podemos, que tampoco consiguió escaño en estas dos circunscripciones.

Vox no tiene ningún diputado nacional gallego

En el conjunto de la Comunidad pasaron de 87.047 votos el 28 de abril a 114.834 el pasado 10 de noviembre. Quedaron 4.700 papeletas por debajo del BNG, que sacó un diputado, pero en ninguna circunscripción gallega estuvieron los de Vox cerca de sacar representación.

Todo ello sin contar con que Feijóo tiene una mayoría absoluta comodísima en el Parlamento gallego. En una cámara formada por 75 escaños, los populares sacaron en las elecciones autonómicas del 25 de septiembre de 2016 41 diputados frente a los 34 que suma la oposición del PSdG, En Marea y BNG. Este es uno de los motivos por los que el PP gallego quiere que su barón territorial vuelva a presentarse a las autonómicas como único garante de un buen resultado.

Es una de las decisiones capitales que tendrá que tomar el gallego una vez cercenado todo debate sobre su salto a la política nacional, pero no sólo. También está en su mano adelantar el calendario electoral y no esperar a septiembre del año que viene, cuando se completa la actual legislatura gallega.

No lo tiene fácil Vox para entrar en el territorio de Feijóo y, precisamente, la presencia del partido de Santiago Abascal puede servir de acicate para optar a la reelección tras las enormes dudas que tuvo en 2016. Además, Pablo Casado tampoco puede permitirse el lujo de poner en peligro uno de los feudos electorales más potentes del PP, en el que los populares han gobernado desde 1982 con el paréntesis, entre 1987 y 1990 del socialista Fernando González Laxe, y del bipartito PSdG-BNG de la legislatura 2005-2009.

Comentar ()