Política

JxCat y la Junta Electoral amenazan el consejo de ERC que debe aprobar la investidura

Congreso de ERC. EP

Los 200 integrantes del consejo nacional de ERC tienen en sus manos este jueves 2 la investidura de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno. Su decisión marcará la abstención clave de los 13 diputados de Esquerra en la segunda votación fijada para el 7 de enero. Una abstención avalada ya por la Ejecutiva del partido este lunes, pero muy cuestionada por todo el independentismo catalán que ve como se romperá definitivamente la unidad del bloque independentista con ERC facilitando la investidura mientras JxCat y la CUP votan en contra.

Desde el presidente de la Generalitat, Quim Torra, a la presidenta de la ANC, Elisenda Paluzie, o la portavoz de JxCat, Laura Borràs, han cuestionado el acuerdo PSOE-ERC con casi tanta contundencia como PP y Ciudadanos. Romper la unidad del bloque independentista va a tener costes para los republicanos, y sus socios en la aventura secesionista no están dispuestos a facilitar el tránsito hacia vías más posibilistas defendidas por Oriol Junqueras.

Tampoco el calendario judicial facilita esa decisión. La reunión de la Junta Electoral Central (JEC) del viernes penden como una espada de Damocles sobre los republicanos, conscientes de que ese día la JEC puede inhabilitar a Junqueras, facilitando así al Tribunal Supremo una vía de escape al embrollo jurídico provocado por la decisión del Tribunal de Justicia de la Unión Europea al avalar la inmunidad del presidente de ERC como eurodiputado electo.

Consciente de ese riesgo, la portavoz del partido, Marta Vilalta, aseguraba este lunes que «diga lo que diga la JEC o el Supremo iremos hasta el final contra injusticias». Una afirmación formulada en teoría contra la tentación de una nueva decisión en contra de la justicia, pero con la que quiso dejar claro también su voluntad de aislar el pacto con el PSOE de eventuales decisiones judiciales contrarias a Esquerra.

De ahi la insistencia en destacar que «ha llegado el momento de aprovechar la oportunidad de diálogo» que abre esta investidura. Y también la decisión de convocar al consejo nacional el primer día laborable disponible, justo antes de las temidas decisiones de la Junta Electoral.

La dirección republicana que lideran en la práctica Pere Aragonés y la propia Vilalta confía además en el liderazgo indiscutible de Junqueras desde prisión para conseguir el aval del consejo nacional al pacto. Desde la presidencia de ese órgano, Josep María Jové, muñidor del acuerdo con los socialistas y hombre de Junqueras en la mesa de negociaciones, será otro poderoso avalista del acuerdo.

Crisis del Govern

Pero el pacto con el PSOE, incluso con la promesa de un referéndum filtrada horas después de la aprobación en la Ejecutiva del acuerdo, tiene también importantes oponentes. El primero, el presidente de la Generalitat, que sobre el papel debería formar parte de la mesa de negociación acordada entre PSOE y ERC.

Tanto es así que Aragonés se ha citado este mismo jueves con Torra en el Palau de la Generalitat para explicarle los términos del acuerdo, después de que el president hubiera hecho más o menos público su malestar por haberse quedado al margen de un proceso negociador que le afecta, aunque recaiga sobre los grupos en el Congreso.

La Junta Electoral Central debe decidir este viernes además sobre la inhabilitación de Torra, tras ser condenado por desobediencia por no retirar las pancartas en el Palau de la Generalitat. Una decisión que el presidente catalán asegura que le será favorable, especialmente después de que la Junta Electoral Provincial haya desestimado ya esta opción. Pero de no ser así muy probablemente acabaría con la frágil coalición de JxCat y ERC al obligar a sustituir al presidente de la Generalitat y llevaría a nuevas elecciones autonómicas.

Presión de JxCat

En este contexto se inscriben las críticas de la portavoz de JxCat en el Congreso, Laura Borràs. La ex consejera de Cultura y nueva candidata predilecta de Carles Puigdemont ha advertido que su partido «no se siente vinculado» al acuerdo entre ERC y PSOE para abrir una mesa de negociación entre gobiernos que encauce el conflicto catalán y ha sugerido que es desleal que los republicanos impliquen al Govern sin consultar a sus socios.

«Hemos conocido este acuerdo que se nos anuncia cuando ya está cerrado; quizás lo hemos conocido incluso más tarde que los dos grupos que están en la oposición del Gobierno de Cataluña» se ha quejado en referencia a PSC y comunes. «No me parece ni una muestra de lealtad ni de respeto, ni hacia el Govern ni hacia el presidente de la Generalitat», ha dicho Borràs en rueda de prensa.

Por ello, ha admitido que la abstención republicana puede tener consecuencias en la coalición que gobierna la Generalitat. «Estamos a la expectativa», ha subrayado la diputada, que considera que la falta de unidad exhibida en el Congreso de los Diputados «debilita» al movimiento independentista.

Para la portavoz de JxCat, la mesa de negociación que han negociado republicanos y socialistas no puede ser aceptada de primeras como un mecanismo válido para resolver el conflicto catalán, ya que no se ha implicado a «todos los actores» del independentismo en su diseño.

A JxCat tampoco le gustan los términos del acuerdo programático que presentaron ayer PSOE y Unidas Podemos, del que Borràs deplora su «extrema pobreza» de concreción en relación con Cataluña, así como la referencia que hace a «una España fuerte y cohesionada».

Ataque de la ANC y escisión de Demócratas

También la presidenta de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), Elisenda Paluzie, ha lamentado la ruptura de la unidad independentista que a su juicio supone el pacto ERC-PSOE. Un acuerdo que a su juicio conlleva el «riesgo de una segunda Transición tutelada desde arriba».

Paluzie lamenta que ERC aparque el referéndum de autodeterminación, el «fin de la represión» y la «libertad de los presos políticos», y que lo centre todo en un diálogo y una negociación entre gobiernos. «Han convertido el diálogo, que es el medio, en un objetivo».

En términos similares se ha expresado el líder de Democrates, herederos independentistas de Unió ahora integrados en el Grupo de ERC en el Parlament.

Antoni Castellà ha reclamado el ‘no’ a la investidura y amenaza con escindirse del Grupo Republicano con sus dos diputados, en caso de que Pedro Sánchez sea investido presidente del Gobierno con la ayuda de los republicanos.

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