«Estoy encantada de estar aquí. Estoy en la Casa del Pueblo, estoy en la casa de los socialistas. Y venimos a hablar de una visión progresista de la vida, de una visión progresista y socialista de la política, de país, de Europa y del Estado (…) Me vais a permitir que haga una reflexión como no militante: nadie le puede dar lecciones al Partido Socialista de libertad, de democracia, de lucha…Porque se ha dejado la vida y la libertad en la defensa de los derechos de todos nosotros». Aplausos.

Eran las palabras de Dolores Delgado, quien será nombrada este martes fiscal general del Estado por el Consejo de Ministros, durante un mitin en Irún (Guipúzcoa) el pasado 14 de octubre. No fue el único «bolo» político de la ex ministra de Justicia en los últimos meses. También acompañó a los candidatos socialistas a la presidencia de Aragón o del Congreso y el Senado por Cantabria y Segovia de cara a las elecciones municipales y regionales del pasado mayo.

Delgado, que en uno de esos últimos mítines afirmó que «el Partido Popular tenía la corrupción en sus entrañas, una corrupción sistémica» supervisará como máxima responsable del Ministerio Público la acusación contra los ex presidentes madrileños Esperanza Aguirre, Cristina Cifuentes e Ignacio González en el caso Púnica de la Audiencia Nacional, entre otras causas.

El anuncio de su nombramiento cayó como un jarro de agua fría en la carrera fiscal, donde se vio como una «injerencia política sin precedentes» que consideran perjudicará a la imagen de «independencia e imparcialidad» del Ministerio fiscal.

Su labor al frente de Justicia

Dolores Delgado García (Madrid, 1962) ha estado 19 meses al frente del ministerio de Justicia del Gobierno (la mayor parte del tiempo en funciones) de Pedro Sánchez con una polémica gestión que incluye sus reprobaciones por parte del Congreso de los Diputados y el Senado.

Poco después de tomar posesión en el cargo salió a la luz la grabación de su comida con el comisario investigado y en prisión preventiva José Manuel Villarejo hace años en un restaurante madrileño. Acudió al almuerzo, al que también asistieron altos cargos de la Policía investigados en el caso Tándem por formar parte presuntamente de la «red policial mafiosa de Villarejo», acompañando al ex juez Baltasar Garzón, que ahora defiende desde su despacho a algunos de ellos.

La publicación del contenido de dicho almuerzo provocó que Podemos, acusación popular del caso Villarejo, pidiera la dimisión de Delgado. Lo hizo el propio Pablo Iglesias, que pidió a Sánchez «alejar de la vida política a quien mantenga amistad con las cloacas». Pedro Sánchez, sin embargo, dio su confianza a Delgado para continuar en el cargo. No ha sido la única crisis de su cartera. También fue muy criticada por los partidos de la oposición la destitución del abogado general del Estado, Edmundo Bal, quien se negó a rebajar la acusación de rebelión a sedición contra los líderes del procés, como finalmente ocurrió.

Delgado también fue la artífice de la negociación con Rafael Catalá (Partido Popular) de la renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) que fracasó al filtrarse un mensaje de Ignacio Cosidó al resto de senadores del PP en el que se alegraban de haber situado en la presidencia del órgano de los jueces a Manuel Marchena. Precisamente dicha filtración (que en el PP atribuyeron a la propia Delgado) provocó que el presidente de la Sala Segunda del Tribunal Supremo rechazara ocupar el cargo.

Las asociaciones judiciales reprochan a Delgado que no haya sacado adelante ninguna de las reformas de modernización e incremento de personal que afrontó cuando tomó posesión

Las asociaciones judiciales reprochan a Delgado que no haya sacado adelante ninguna de las reformas de modernización e incremento de personal que afrontó cuando tomó posesión. En el otro lado de la balanza, durante el mandato de Delgado se instruyó el expediente para la exhumación del dictador Francisco Franco del Valle de los Caídos, un acontecimiento del que dio fe como notaria mayor del reino.

En el área de la memoria histórica, competencias que Sánchez colocó dentro de Justicia y ahora pasan a la vicepresidencia encabezada por Carmen Calvo, fuentes gubernamentales destacan el trabajo realizado para conmemorar el 80 aniversario del exilio republicano.

Dichas fuentes también destacan que con Delgado al frente de Justicia se han convocado 600 plazas de jueces y fiscales y se han creado 75 órganos judiciales, además de la reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial por la que se introdujo la violencia de género en la formación de los jueces y se modificó la configuración del Consejo General del Poder Judicial para devolverle su estructura asamblearia original.

Trayectoria

Antes de ser nombrada por Sánchez, Dolores Delgado desarrolló su labor como fiscal en la Audiencia Nacional durante 25 años. Experta en la lucha antiterrorista, coordinó las acusaciones de algunos de los casos de terrorismo yihadista más importantes de los últimos años.

Miembro de la Unión Progresista de Fiscales, en junio de 2018 entró como cuarta vocal en el Consejo Fiscal. De su carrera en la Audiencia Nacional, destacó su postura en el caso del informático Hervé Falciani, filtrador de datos sensibles sobre fondos millonarios en paraísos fiscales de personajes públicos europeos. Delgado se opuso a que el colaborador de la Justicia española fuera enviado a Suiza, como reclamaron las autoridades de dicho país.

Comenzó su carrera en la fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, donde estuvo entre 1989 y 1993. De ahí pasó a la Fiscalía Antidroga de la Audiencia Nacional, entre los años 1993 y 2004. De ahí pasó a la portavocía de la Unidad Especial de Apoyo al Fiscal General entre 2006 y 2007. En 2011 fue fiscal de apoyo en la Corte Penal Internacional.

Su mayor experiencia la atesora en la Audiencia Nacional. Delgado consiguió la primera condena por crímenes de lesa humanidad en España contra el exmilitar argentino Adolfo Scilingo, que ordenó graves torturas en su país.