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Xenófobo, supremacista o instigador de los violentos, las críticas de Sánchez a Torra

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Xenófobo, supremacista o instigador de los violentos, las críticas de Sánchez a Torra
Pedro Sánchez y Quim Torra, en Moncloa.

Pedro Sánchez y Quim Torra, en Moncloa. EFE

Resumen:

«Me ha salido un nuevo amigo» se reía Pedro Sánchez durante la pasada campaña electoral. Cada vez que el presidente de la Generalitat anunciaba una nueva llamada fallida al candidato socialista a la presidencia, éste lo aprovechaba en sus mítines para reírse de su «nuevo amigo». Una estrategia que contó con la ayuda inestimable del propio Torra, empeñado en hacer de la falta de comunicación nuevo casus belli contra los socialistas. Y para que nadie lo olvidara, optó por dejar el desplante inmortalizado en una memorable escena grabada para el espacio 30 Minuts, de TV3, que concluía con el ya famoso «quins collons» de Torra.

«No tengo ningún problema en reunirme con el presidente de la Generalitat, porque sigue siendo el presidente de la Generalitat», ha asegurado hoy Pedro Sánchez tras la primera reunión del Consejo de Ministros. El presidente del Gobierno ha confirmado su intención de reunirse en breve con Torra para dar cumplimiento a lo prometido a Esquerra, olvidando los desprecios con los que obsequiaba al presidente de la Generalitat hasta hace apenas dos meses y prácticamente desde que en febrero pasado se rompió la negociación de los presupuestos y la relación del Gobierno con los independentistas catalanes.

A Pedro Sánchez le interesaba, en campaña, marcar distancias con Torra para mejorar los resultados de las generales del 28A. Para ello insistía en su negativa a hablar con el presidente catalán, al que acusó de alentar la violencia en las protestas posteriores a la publicación de la sentencia del procés. «Que condene la violencia» reclamaba Sánchez, al tiempo que exigía a Torra «que escuche primero a los catalanes» no independentistas.

Aunque la promesa de Sánchez más protestada por los independentistas no fue contra Torra, sino contra Carles Puigdemont. «Yo me comprometo, hoy y aquí, a traerlo de vuelta a España y que rinda cuentas delante de la justicia», prometió el candidato socialista en pleno debate televisivo. Una promesa que después le llevaría a asegurar que el Gobierno controla a la Fiscalía. A lo que el propio Puigdemont respondió preguntándose si Sánchez quería resucitar a los GAL para secuestrarle en Bélgica.

Racista, supremacista y xenófobo

Aunque las descalificaciones más gruesas de Pedro Sánchez contra el presidente de la Generalitat datan de 2018, cuando Quim Torra fue investido en el Parlament y Sánchez ejercía como líder de la oposición. «La elección del señor Torra ha destapado las vergüenzas racistas del secesionismo» aseguraba entonces Pedro Sánchez. La crisis económica, añadía el líder del PSOE, ha servido para que algunos «movimientos vinculados con pensamientos supremacistas y racistas han cogido bastante apoyo social».

En España, Pedro Sánchez identificaba esos movimientos «supremacistas y racistas» con el acceso de Torra a la presidencia de la Generalitat, rompiendo la excepción española de falta de representación institucional del populismo. «Eso ya lo tenemos, Torra no es más que un racista al frente de la Generalitat».

Sánchez se justificaba así después de haber calificado a Quim Torra de «Le Pen de la política española» por el contenido de sus textos, en los que se refería a los catalanes castellanohablantes como «bestias taradas». «Tan ultraconservadores y racistas son los postulados de Vox como los escritos de Torra» apuntaba Sánchez. Ambos expiden «carnés de buenos y malos españoles o buenos y malos catalanes» añadía el líder socialista para concluir que «la xenofobia se ha hecho cargo del movimiento independentista».

Esas heridas se cerraron oficialmente tras la moción de censura en la que Sánchez obtuvo el apoyo del independentismo y los posteriores encuentros con Torra, en Moncloa y Pedralbes. Pero la guerra volvió a estallar tras el fracaso de los presupuestos. Después de la investidura y como primera consecuencia del pacto con Esquerra, Sánchez rompe el hielo y llama a Torra. Pero lo hace dentro de una ronda de contactos con todos los presidentes autonómicos para camuflar la cesión. Desde la Generalitat y JxCat critican esta nueva versión del café para todos. Torra filtra en enero de 2019 los 21 puntos planteados a Sánchez en Pedralbes, lo que acaba de romper las negociaciones

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