La declaración como testigo del coordinador de las fuerzas policiales para impedir el referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017 en Cataluña, Diego Pérez de los Cobos, compromete al mayor de los Mossos d’Esquadra, Josep Lluis Trapero, que se enfrenta a una pena de hasta 11 años de prisión por su actuación al mando de la Policía catalana aquel día.

Mientras Trapero marcó distancias con el plan secesionista del gobierno de Puigdemont y afirmó que el Cuerpo tenía previsto un operativo para detener al president y al resto de miembros de su Govern si alguna autoridad judicial lo hubiera pedido, Pérez de los Cobos lo puso en duda: «Si se hubiera impartido alguna orden judicial para detener a Puigdemont, dudo mucho que los Mossos fueran sus destinatarios por la desconfianza que había hacia ellos».

El coronel de la Guardia Civil situó a Trapero del lado de los políticos independentistas, «en el lado opuesto al que le correspondía» y afirmó que el dispositivo de los Mossos estuvo encaminado más bien a facilitar el referéndum que a impedirlo. «Si se hubiera dicho a Puigdemont que si seguía con su intención se iba a encontrar con los Mossos enfrente, habría parado. Esa responsabilidad habría correspondido al mayor de los Mossos», declaró Pérez de los Cobos, quien también acusó a Trapero de «sacar pecho por hacer lo que quería hacer».

Éstos fueron algunos de los momentos clave de su declaración como testigo a preguntas del fiscal Miguel Ángel Carballo y ante los magistrados de la Sala Penal de la Audiencia Nacional que emitirán una sentencia respecto al mayor de los Mossos:

  • «Si yo hubiera tenido mando, mi primera decisión habría sido apartar al mayor Trapero que estaba permanentemente poniendo palos en las ruedas para facilitar el referéndum».
  • «Insistieron constantemente (los Mossos) en que lo importante era garantizar la seguridad y el orden público. No hicieron referencias tan tajantes al impedimento del referéndum, prohibido por el Constitucional y que habían ordenado la jueza y el fiscal».
  • «Trapero estaba completamente alineado con los argumentos de quien había convocado el referéndum y los fines que pretendían conseguir».
  • «Las intervenciones de los Mossos en las reuniones eran una defensa a ultranza de su competencia y una ofensa para su propio Cuerpo que a mí se me pudiera atribuir alguna función de autoridad sobre los Mossos d’Esquadra».
  • «Los Mossos tuvieron una actitud complaciente y a veces resignada respecto a la celebración del referéndum».
  • «Contemplábamos tres hipótesis de actuación de los Mossos: colaboración, pasividad y obstruccionismo. Siempre pensamos que se iban a mover entre la primera y la segunda. Nos equivocamos, hubo pasividad generalizada y en algunos casos obstruccionismo».
  • «El operativo preparado por los Mossos parecía más bien estar encaminado a unas elecciones permitidas por la ley o vigilar a forofos de un equipo y de otro de un partido de fútbol que a impedir un referéndum ilegal».
  • «Los manifestantes aplaudían porque estaban encantados con esa actitud de los Mossos, que en nada intervenían para impedir el referéndum».
  • Todos los escoltas acompañaron a sus protegidos (miembros del Govern) a participar en una actividad ilegal. Es como si dicen que van a ir a comprar droga y el escolta en lugar de decirle que no, le acompaña mientras el protegido va a comprar la droga. Se reforzó precisamente el dispositivo de los Mossos en los locales a los que iban a acudir los políticos.
  • «Además de sacar pecho por lo que había realizado, exactamente lo que quería hacer, también sacó pecho porque nadie interfiriera en las actuaciones que ellos y solo ellos habían decidido sobre cómo actuaron».