Política

Madrid confía en recuperar la normalidad a partir de la última semana de abril

Plaza Mayor de Madrid, vacía durante el confinamiento de la capital. EFE

La Comunidad de Madrid afronta una semana clave en la batalla contra el Covid-19, después de que el virus se haya cebado especialmente con la región. El último balance oficial del Ministerio de Sanidad es el reflejo de la más cruda realidad: 10.575 casos diagnosticados y 1.263 fallecidos, que en la práctica se traduce en una situación devastadora: el sistema sanitario está al límite, los hospitales desbordados y sin materiales suficientes, funerarias y crematorios colapsados y residencias de mayores infestadas de positivos y sin recursos para frenar el avance del virus entre los más vulnerables.

Pero, más allá de las consecuencias económicas que conllevará el impacto de una emergencia sanitaria sin precedentes, hay luz al final del túnel. Si el estado de alarma decretado por el Gobierno se prorroga hasta el 11 de abril, si así lo aprueba -y así se prevé- el Congreso este miércoles, el ansiado regreso a la normalidad se dilatará aún entre cuatro y cinco semanas, según los cálculos internos que manejan en la Comunidad de Madrid.

En concreto, fuentes cercanas a la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, ya manejan la última semana de abril como fecha en que la región comenzará a recuperar una relativa normalidad que abandonó hace ya casi un mes. Y, de seguir cumpliéndose el nuevo orden establecido, las restricciones de confinamiento y respetándose las medidas de seguridad en supermercados, farmacias u hospitales -en Madrid el seguimiento del estado de alarma está siendo «altísimo», según ha apuntado la vicealcaldesa de la capital, Begoña Villacís- la ciudad podría empezar a recuperar el ritmo antes del mes de mayo, un mes cargado de festividades como el 2 de mayo o San Isidro, cuyo futuro está en el aire.

Los pronósticos de la Comunidad de Madrid son optimistas, más teniendo en cuenta la cantidad de eventos culturales o deportivos cancelados con fecha incluso posterior, si bien defienden que, pese a la dramática situación que se vive en la actualidad, la curva de contagios tenderá a aplanarse a finales de esta o la próxima semana, basando estos cálculos, apuntan, en «estimaciones de los epidemiólogos de la Salud Pública».

El consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero, ya ha tendido esa vía a la esperanza, manifestando que el pico de nuevos casos en la Comunidad de Madrid podría producirse este miércoles y, a partir de ahí, ralentizarse. En concreto, indica que en el momento en que el número de casos nuevos que se registren en un día sea menor que la cifra de nuevos contagios del día anterior, «marcará un punto de inflexión».

Y «a partir del miércoles comenzaremos a notar ese efecto», declaraba Escudero. Se cumplen dos semanas de medidas como la suspensión de la actividad educativa en guarderías, colegios, institutos y universidades y, este sábado, habrán pasado 14 días -período máximo de incubación del nuevo coronavirus, según la Organización Mundial de la Salud (OMS)- desde que entrase en vigor el confinamiento obligatorio a raíz de la declaración del estado de alarma. Asimismo, en el Gobierno regional recuerdan que fueron la primera administración, por delante del Ejecutivo, en tomar decisiones drásticas, como la clausura de centros culturales, bares, restaurantes o mercados y se adelantaron «seis días» a Italia en la toma de decisiones, iniciativas cuyos efectos, según los pronósticos, comenzarán a notarse en los próximos días.

El modelo surcoreano y la importancia de los test rápidos

La «gran ola», en palabras del presidente del Gobierno, está aún por llegar. De hecho, en el Ejecutivo barajan que no sea hasta la próxima semana cuando se registre el pico, que se producirá, en parte, a tenor de la distribución de los 640.000 kits de test rápidos adquiridos por el Ministerio de Sanidad y que ya están en circulación, primero para profesionales sanitarios y pacientes hospitalizados; segundo para la población de alto riesgo y residencias de mayores; y «en 3 o 4 días» para el resto de la población, empezando por los que tienen sintomatología leve.

En las previsiones de la administración que encabeza Isabel Díaz Ayuso entra también ese pico que se producirá cuando se distribuyan test rápidos de forma masiva, si bien ese crecimiento puntual no incidiría, según los cálculos, en una tendencia continua al alza en el número de infectados, sino en un repunte aislado, como sucedió en China al modificar la definición de caso.

De hecho, dejando a un lado el total de contagios acumulados cuyo número no ha dejado de crecer, la tasa de incremento diario en la región ha perdido fuelle, situándose en los dos últimos días por debajo del 9% -el pasado sábado crecía por encima del 24%-. El pico en este parámetro se registró entre el 8 y el 9 de marzo, cuando el número de contagios se incrementó un 185%. Entonces, sólo se contabilizaban 577 casos en la región.

Ante las catastróficas cifras registradas, Italia ha comenzado a implementar a partir de este lunes la estrategia coreana para frenar la pandemia, cuya clave reside, precisamente, en la realización masiva de test de Covid-19 sobre la población, a lo que se suma una especie de ‘espionaje’ digital posterior a los contagiados asintomáticos para trazar con mayor exactitud un mapa de infectados y frenar cadenas de transmisión.

Las cifras demuestran que el modelo de confinamiento da resultados, pero el surcoreano arrasa al resto de cifras: con 51 millones de habitantes, Corea del Sur ha registrado menos de 9.000 contagiados y 104 muertes, mientras Italia, con 60 millones de habitantes, ha escalado hasta los 60.000 contagios; y España supera ya los 33.000 infectados y los 2.100 muertos.

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