Política

La Guardia Civil cierra la calle del chalet de Iglesias y Montero para evitar un escrache

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La Guardia Civil cierra la calle del chalet de Iglesias y Montero para evitar un escrache

Resumen:

La Guardia Civil se ha desplegado hoy en la calle del chalet de Pablo Iglesias e Irene Montero en Galapagar para impedir que fueran increpados por vecinos en un nuevo día de protestas ciudadanas contra el Gobierno y su gestión de la crisis del coronavirus.

Los agentes han instado a la gente a que no se detuviera y a que siguiera andando, mientras que tampoco dejaba pasar a los periodistas a la calle en la que viven el vicepresidente y la ministra de Igualdad. Varios vecinos con la bandera de España al cuello han lamentado la decisión de la Guardia Civil.

«¡Qué vergüenza, hombre, ya es lo último!», se quejaba un hombre mientras pasaba al lado de los agentes, según los vídeos que han colgado los vecinos en Twitter en un día en el que Iglesias ha quedado en el foco por su nueva visión sobre este tipo de protestas.

Pese a que en el pasado instó a varios escraches contra políticos, Iglesias ha asegurado hoy en La Sexta que esas acciones ahora solo crean «crispación». «En un contexto de crisis, que los políticos seamos objeto de protestas es legítimo siempre, pero hay determinadas normas que es necesario cumplir y nunca he dicho de ir a la casa de nadie», ha señalado el líder de Unidas Podemos. Iglesias y Montero viven en un chalet en Galapagar desde hace dos años y viven ahí junto a sus hijos.

Alcorcón cierra una plaza para evitar disturbios

El Ayuntamiento de Alcorcón ha cerrado por decreto la Plaza de los Príncipes de España, en el barrio de Parque Lisboa de la localidad, tras la tensión que vivida ayer lunes en el municipio al coincidir una cacerolada contra el Gobierno central y una contraprotesta.

«La hemos clausurado para evitar contagios por Covid-19 ante las aglomeraciones de los últimos días y así proteger a los vecinos y vecinas», ha confirmado la alcaldesa, Natalia de Andrés, a través de sus redes sociales. La propia regidora ya advertía que este tipo de acciones ponía en «grave peligro» la salud de la ciudadanía de la zona, afirmando que «es nuestra obligación actuar para defender la salud de la población».

De igual modo, hacía un llamamiento «a la calma y a la convivencia en la ciudad», subrayando que las concentraciones de ayer, «ilegales ambas, no deben volver a celebrarse, ya que se está poniendo en riesgo la salud de todos los vecinos con estas iniciativas».

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