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PSOE y Podemos tienen un pacto tácito de no agresión en torno al debate de la Monarquía

Moncloa entiende que Iglesias y Montero "se dirigen a su clientela" y sus afirmaciones a favor de la República no afectan a la acción de Gobierno

El rey Felipe VI, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias en un Consejo de Ministros celebrado en Zarzuela.

El 30 de diciembre de 2019 PSOE y Unidas Podemos alcanzaron un pacto de coalición por el que pusieron negro sobre blanco sus acuerdos. Todo lo que queda fuera de los límites de ese texto se rige por un protocolo de funcionamiento que consagra la libertad de voto de cada partido en aquellas iniciativas «que no afecten a los acuerdos explícitos alcanzados en el programa de Gobierno progresista, a la acción unitaria de Gobierno y a los presupuestos». Aunque, eso sí, se comprometen a coordinar la comunicación de todas esas iniciativas, en definitiva, no pillar al socio por sorpresa.

Y bajo este supuesto, PSOE y Unidas Podemos tienen un pacto tácito de «no agresión» respecto al debate sobre el futuro de la Monarquía, cada vez más enconado por las revelaciones en torno a las supuestas implicaciones de Juan Carlos I en el cobro de comisiones millonarias por la concesión a empresas españolas del AVE a La Meca, tal y como investiga el Supremo.

Desde Moncloa admiten que por muy críticas que puedan parecer las recientes afirmaciones del vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, y de la ministra de Igualdad, Irene Montero, respecto a cómo la actuación del Rey Emérito pone en cuestión, a su juicio, la propia utilidad de la institución monárquica y su continuidad, «no vamos a arremeter contra ellos salvo que interfiriera en la gestión del Gobierno», lo que creen que no es el caso. Por eso, los ministros socialistas suelen enmarcar esas afirmaciones en el ámbito de la «libertad de expresión» de los morados por muy compañeros de Gobierno que sean, mientras que Iglesias no pocas veces se ha escudado en que como líder de Podemos «ya saben lo que opino, pero como vicepresidente debo ser prudente».

«Ellos se dirigen a su clientela», dicen en Moncloa

Este pacto tácito de no agresión en una cuestión de tanta trascendencia se traslada a los Grupos Parlamentarios. Unidas Podemos ha presentado iniciativas propias y, otras ocasiones se ha sumado a las de otros partidos en la petición de comisiones de investigación en torno a Juan Carlos I, y otras tantas veces la representación socialista en la Mesa del Congreso las ha tirado abajo sin importarle sumar sus votos al PP y a Vox. «Ellos se dirigen a su clientela», dicen en Moncloa respecto a Unidas Podemos. «Nosotros tenemos sentido de Estado», argumentan desde Ferraz. En Podemos subrayan que si una cosa quedó clara en las negociaciones entre los socios que permitieron el Gobierno de coalición es que «los grupos Parlamentarios respectivos tienen plena libertad para plantear sus iniciativas. Eso está claro».

Lo cierto es que oyendo hablar a según qué miembros del Ejecutivo, cuesta pensar que se sientan en el mismo Consejo de Ministros y es posible convivir con esas contradicciones. Así, mientras Iglesias auguraba este miércoles durante una conferencia en los Cursos de Verano de El Escorial, el advenimiento de un «horizonte republicano plurinacional», no anclado en la «nostalgia del pasado» sino planteado como «una tarea histórica de más amplio alcance», ese mismo día, la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, decía algo diametralmente opuesto en el Congreso de los Diputados.

Iglesias y Calvo mantuvieron posiciones enfrentadas el mismo día sobre el futuro de la Corona

En respuesta al diputado de EH-Bildu Jon Iñarritu, que preguntó qué tenía que pasar más en la casa Real para que los españoles fueran convocados a un referéndum sobre el modelo de Estado, la «número dos» del Gobierno argumentó que «la jefatura de Estado no está en cuestión en este país. No inventemos ninguna otra cosa. No a lugar a un debate para una reforma de la Constitución que nos lleva al 168, artículo que usted conoce».

Aludía la vicepresidenta al mecanismo reforzado de reforma constitucional cuando afecta, entre otros, al Título II, sobre la Corona. Exige una mayoría de dos tercios de cada Cámara y la disolución inmediata de las Cortes para ir a una convocatoria electoral. A continuación, el nuevo Congreso y Senado deben ratificar la decisión y proceder al estudio del nuevo texto constitucional, que deberá ser aprobado de nuevo por mayoría de dos tercios y, finalmente sometido a referéndum para su ratificación.

Su respuesta no fue respondida con aplausos por parte de Iglesias, a quien, en cambio, le faltó tiempo para ponerse en pie, junto al resto de los escaños azules del Gobierno y de las bancadas socialistas y moradas, para recibir en el Hemiciclo al jefe del Ejecutivo tras el acuerdo alcanzado en el Consejo Europeo y eso que venían aplaudidos del día anterior en Moncloa.

Poco antes, la portavoz del Grupo Popular en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo, en su habitual enfrentamiento verbal con Calvo, acusó a Sánchez de agitar el debate de la Monarquía «para tapar su gestión de la pandemia». «Son hábiles contra el Rey inútiles contra el virus», subrayó para lanzar a continuación un recordatorio: «Ahórroense sus campañas antimonárquicas. La Constitución no puede derogarse sin el PP y eso no va a ocurrir jamás. Pierdan toda esperanza».

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