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Sánchez prevé un Presupuesto sin grandes reformas fiscales pese al pacto con Iglesias

El PSOE acepta la condición de Podemos de elaborar juntos las cuentas y de estar presentes en las negociaciones, pero da portazo a la subida de impuestos que plantean sus socios y que alejaría a Ciudadanos del acuerdo

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, junto al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en una fotografia de archivo. EFE

Ha costado unas semanas, pero Sánchez e Iglesias han limado asperezas después de que la formación morada lanzase el pasado viernes un ultimátum al PSOE para, según fuentes socialistas, «buscar su espacio mediático»: era o Ciudadanos o Podemos.

El presidente del Gobierno cerró definitivamente la brecha abierta con sus socios de cara a la negociación de los Presupuestos Generales del Estado aceptando las dos condiciones que llevó Iglesias a su discreto encuentro el pasado lunes, tras la conferencia de Sánchez ante la plana mayor del Ibex 35: el borrador deberá elaborarse de manera conjunta entre los socios gubernamentales -ayer arrancó la redacción del anteproyecto en una cita entre la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, y el secretario de Estado de Derechos Sociales, Nacho Álvarez- antes de su negociación con el resto del arco parlamentario; y Podemos deberá tener un asiento en todas las reuniones que mantenga el Ejecutivo, una foto que Ciudadanos quería evitar a toda costa. A cambio, el requisito del socio mayoritario de Moncloa pasa porque la formación morada ponga punto y final a los «vetos cruzados» y al cordón sanitario que levantó sobre la formación que preside Inés Arrimadas.

Pero una de cal y otra de arena para Podemos. A pesar del continuo uso del plural y de la referencia constante de que «no hay dos socios» sino «un único Gobierno», es Sánchez quien llevará el timón tanto en la redacción del documento como en la negociación con el resto de fuerzas políticas, y no se dejará condicionar por la fiscalidad pactada en el acuerdo programático de la coalición firmado en 2019 y cuyo cumplimiento tanto reivindica la formación de Iglesias.

El PSOE quiere que el borrador, aunque «progresista», sea lo suficientemente moderado como para lograr el apoyo de Ciudadanos, por lo que se aparcarán definitivamente las grandes reformas fiscales y las subidas de impuestos previstas por el Gobierno de coalición. Fuentes de Moncloa reconocen en privado que «la fiscalidad va a ser la parte más difícil» del pacto presupuestario, pero que «Podemos deberá asumir» esta posición porque las propuestas económicas «deben ir acompasadas con los nuevos tiempos».

La propia ministra de Hacienda, María Jesús Montero, llegó a afirmar en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros que «no podemos ser ciegos a la situación económica», y apostó por convencer a sus socios para «modular» lo firmado en 2019.

Moncloa da por cerrado el ‘sí’ de Ciudadanos

Iglesias ganó una importante batalla a Sánchez logrando un significativo protagonismo en la tramitación de los Presupuestos. Fuentes gubernamentales confirman que, junto a la ministra Montero, el secretario económico de Podemos, Ignacio Álvarez, estará presente en todas las citas que mantenga el Ejecutivo para tratar de alumbrar unos Presupuestos a tiempo.

Una vez aplacados los ánimos de Podemos, Moncloa da prácticamente por cerrado el apoyo de Ciudadanos a unas cuentas en la que no se prevén apenas subidas fiscales -una de las principales líneas rojas que plantea la formación liberal- y quita hierro a la incomodidad manifiesta de los naranjas porque Podemos se incorpore a unas negociaciones que Arrimadas pretendía sacar adelante de forma bilateral con Sánchez. «Lo importante es el qué, no con quién», subrayan.

En el Ejecutivo siguen sin cerrar definitivamente la vía de pactar con ERC, aunque cada paso que da Sánchez hacia Ciudadanos le aleja más de los independentistas catalanes. Con todo, las mismas fuentes deslizan que, aunque la prioridad es amarrar el apoyo de los 10 diputados naranjas, se trabajará por lograr al menos la abstención de ERC al proyecto presupuestario, y el Gobierno «se sentará» en la mesa de diálogo si se llega a proponer en tiempo y forma por parte del Govern catalán.

Lamentan, no obstante, que los republicanos no den un paso adelante en la negociación con Sánchez porque «juega en su contra» de cara a ver mermada su bolsa de votos en favor de JxCat en Cataluña. Pero «el país no puede esperar a las elecciones catalanas», sentencian desde el Gobierno.

Tercera semana de septiembre

El Gobierno no sólo trabaja con un objetivo -aprobar unas cuentas que estima «necesarias» para «vehicular» la recepción del fondo europeo de recuperación tras el impacto del Covid-, sino también con un calendario. La meta de la ministra de Hacienda es presentar ante el Congreso el nuevo objetivo de déficit y el techo de gasto, antesala para la aprobación de los Presupuestos, en la tercera semana de septiembre, lo que pronostica una frenética agenda de negociaciones que, por otra parte, Montero pretende llevar con «toda la discreción» posible.

No obstante, las fuentes consultadas descartan que la ministra presente el proyecto ante la Cámara sin tener los apoyos completamente atados, puesto que el primer paso es que la propuesta del techo de gasto supere las enmiendas a la totalidad que presenten los grupos de la oposición. El Gobierno está dispuesto, por tanto, a dilatar los plazos si ello implica asegurarse todos los votos. «Se agotarán todos los plazos de diálogo», afirman.

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