Política Caso Dina

Luzón frente a Calvente: el cara a cara en el que se dirime la imputación de Iglesias

El jefe Anticorrupción sustituirá en el interrogatorio al abogado expulsado de Podemos a los fiscales Miguel Serrano e Ignacio Stampa, el último, investigado por la Fiscalía por su relación con la abogada de la acusación, Marta Flor Núñez

El fiscal jefe Anticorrupción, Alejandro Luzón, interrogará este jueves al abogado expulsado de Podemos, José Manuel Calvente, durante su declaración como testigo por el caso Dina. El letrado declara porque el juez Manuel García-Castellón le citó tras afirmar públicamente que el robo del móvil de Dina y la atribución de éste a las denominadas cloacas policiales del Estado fue un «montaje». Una línea acusatoria urdida entre los abogados de Podemos con los fiscales Anticorrupción del caso que «no se sostiene», según afirmó.

El también exresponsable de Protección de Datos de la formación morada sostiene que fue expulsado del partido tras advertir de que esa estrategia no tenía sentido y de que la abogada de Iglesias y Bousselham, Marta Flor Núñez, estaba poniendo en peligro la causa por su «relación íntima» con el fiscal del caso Ignacio Stampa. La Fiscalía de Madrid ha abierto una investigación a este fiscal después de presentar Vox una querella contra él y contra la abogada. El Ministerio Público tendrá que decidir si eleva los hechos al Tribunal Superior de Justicia de Madrid.

En este contexto, el Fiscal Jefe Anticorrupción acudirá directamente a la declaración que también tendrá mucha relevancia para Pablo Iglesias. Precisamente el juez cita a Calvente porque sospecha que el vicepresidente del Gobierno podría haber obstaculizado la investigación alrededor del robo del móvil a su exasesora para instrumentalizar políticamente la causa y presentarse como una víctima de las cloacas policiales del Estado. En los últimos meses, la investigación ha dado un giro y el juez ha pasado de ofrecer a Iglesias figurar como perjudicado a reunir indicios contra él, primero de presuntos delitos de daños informáticos y revelación de secretos y ahora de presunta denuncia falsa. Precisamente en las palabras de Calvente podría encontrar argumentos para proponer al Tribunal Supremo -ante el que está aforado- que le investigue por este último delito.

Luzón será el representante del Ministerio Público en una declaración en la que Calvente pondrá en entredicho la labor de sus subordinados. Un ‘cara a cara’ del que también tendrá que extraer una conclusión para apoyar o no al instructor con las decisiones que tome a partir de ahora.

Las diferencias entre García Castellón y los fiscales del caso en la pieza Dina son fuertes y han provocado choques con el juez también presentes en otras piezas del caso Villarejo, como la que abrió para investigar a la examante del rey emérito, Corinna Larsen.

El curso de la investigación

En la pieza Dina se investiga el robo de un móvil a la exasesora de Pablo Iglesias en el Parlamento Europeo, Dina Bousselham, la publicación en prensa de mensajes entre miembros de Podemos contenidos en su interior que perjudicaban al líder del partido y la aparición de una copia del volcado del dispositivo en casa del comisario investigado y en prisión preventiva, José Manuel Villarejo.

El juez y los fiscales, Miguel Serrano e Ignacio Stampa, comenzaron a investigar los hechos como una posible acción del comisario ahora en prisión preventiva para perjudicar a Podemos. Un trabajo que sospechaban le pudo encargar la cúpula del Ministerio de Interior durante el Gobierno de Rajoy -como estos días se ha conocido que le encargaron recuperar «material comprometedor» para altos cargos del Partido Popular en manos del extesorero de la formación, Luis Bárcenas- para desestabilizar a Podemos cuando se perfilaba como segunda fuerza política.

En este contexto, el instructor Manuel García-Castellón dio a Iglesias y a su exasesora la condición de perjudicados en la causa. Iglesias explotó el relato de las cloacas del Estado contra él y su partido en la última campaña electoral.

Sin embargo, varios hallazgos hicieron sospechar al juez, le retiró dicha condición de víctima y el caso Dina, según las diligencias que ordena, cada vez parece más el caso Iglesias. El instructor ha descartado que Villarejo sea el único que pudo filtrar los mensajes a la prensa, puesto que la propia Dina Bousselham reconoció haber compartido pantallazos de las conversaciones con terceras personas.

Por otro lado, encargó distintos informes técnicos a la Policía y a una empresa de recuperación de datos de Gales a la que se dirigió Bousselham tras darse cuenta de que Iglesias recibió un volcado de la tarjeta de su exasesora seis meses antes que Villarejo y no se la devolvió a su dueña. También que cuando ésta trató de acceder a los datos, no pudo. El instructor sospechó que Iglesias pudo dañar la tarjeta y aunque dos informes científicos vienen a rechazar dicha teoría, no acaban de ser concluyentes.

Con todos estos precedentes, la declaración de Calvente de este jueves se perfila importante para las decisiones futuras del instructor de la causa y el futuro procesal de Pablo Iglesias.

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