Política

Moncloa confía en que la ruptura del independentismo acerque a ERC a los Presupuestos

Crece el optimismo en el Ejecutivo respecto a la posibilidad de sacar las cuentas para 2021

Gabriel Rufián y Pedro Sánchez, en el Palacio de La Moncloa. EP

La ruptura de Carles Puigdemont con el PdeCat puede tener efectos colaterales en el futuro de los Presupuestos Generales del Estado para 2021. Ya no se trata sólo de la declaración de independencia, esta sí, que han hecho cuatro diputados del grupo catalán tras romper con Junts, sino la creencia de que la actual situación “puede aliviar la presión” sobre los 13 parlamentarios de ERC, de modo que elijan el camino de desbloquear las primeras cuentas del Gobierno de coalición una vez que ha mudado de piel el escenario político catalán.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, dejó entrever el pasado lunes en la entrevista en “La hora de la 1” que sería bienvenido el apoyo de los cuatro diputados ex convergentes, esto es, Ferran Bel, Sergi Miquel, Genís Boadella y Concepció Cañadell. De hecho, Bell ha sido tradicionalmente el negociador presupuestario del Grupo catalán.

Y es que tras la purga que ha hecho Quim Torra en el Govern, donde no ha dejado rastro de los consejeros del PdeCat, este partido emitió un comunicado en el que avisaba que defendería a partir de este momento “su línea y tradición ideológicas, tanto en el Parlament como en el Congreso”, al tiempo que declaraba su intención de “priorizar la lucha contra la crisis económica, social y sanitaria y centrar el país”, lejos de cuestiones identitarias. En definitiva, y según interpretan fuentes gubernamentales consultadas por El Independiente, volver al papel que durante años jugó la antigua Convergencia emulando el espacio que ocupa el PNV en Madrid.

Consideran que Puigdemont ha perdido pie al dinamitar JxC y romper con el PdeCat

Pero con ser una buena noticia para el Ejecutivo central, habida cuenta de que cada voto “vale su peso en oro”, –tal y como admitía Pablo Iglesias ayer en entrevista a la SER– “cuatro diputados no te garantizan los presupuestos”, admiten en el Ejecutivo. Eso sí, abren una ventana de oportunidad para que esa tan anhelada mayoría de la investidura, con el papel indispensable de ERC , pueda traducirse en la votación presupuestaria con, al menos, la abstención de los independentistas republicanos.

No es descartable un frente común entre Mas y Pascal

Para empezar, el peso y la influencia de Carles Puigemont y de su hombre de paja, esto es, el presidente de la Generalitat, Quim Torra, “no es la que era y acaban de dividir al partido” arguyen los medios consultados. El inquilino de Waterloo no tiene enfrente ya solo a los de Oriol Junqueras sino “también a Artur Mas y al PdeCat”, sin contar con un número ingente de partidos nacionalistas moderados como el que encabeza la ex secretaria general del PdeCat Marta Pascal. De hecho, no sería descartable un frente común entre ellos de cara a una consulta electoral autonómica de fecha cada vez más incierta.

Además, a Puigdemont “le están siguiendo mucho menos de los que esperaba” tras romper la coalición electoral con los posconvergentes. Aunque los senadores catalanes se han subido al carro del ex presidente fugado, el Grupo Parlamentario en el Congreso se ha roto, “la mayoría de los alcaldes no le han secundado y la gente no se está dado de baja del PdeCat”, recuerdan. Asimismo, la crisis del coronavirus «ha enfriado un poco el suflé de la unilateralidad. La gente ha estado muy cabreada con la gestión del Govern«, afirma en este caso fuentes de la extinta CDC.

Los mismos medios admiten que la principal dificultad para ERC reside en el hecho de que “Puigdemont es competitivo en la misma base electoral que Junqueras”, pero la atomización del espacio de lo que fue durante lustros un nacionalismo pragmático transforma la lucha por la hegemonía del espacio independentista, de modo que deja de ser una pelea de dos para pasar a incorporar a nuevos actores políticos muy alejados de la vía unilateral y dispuestos a dialogar en Madrid.

“Puigdemont es competitivo en la misma base electoral que Junqueras”

Esta misma semana, el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, lanzaba un guiño al expresar su intención de «no excluirnos de la negociación de los Presupuestos, en todo caso nos excluirán». Bien es cierto que el partido de Junqueras considera incompatible pactar unas cuentas con ERC y con Ciudadanos, fórmula que acarician Pedro Sánchez y su equipo económico, entre otras cosas, porque temen de los independentistas republicanos que en el último momento les dejen tirados.

Más claro lo tiene el sector morado del Gobierno con su líder al frente. Opina Pablo Iglesias que ERC debe ser «un socio fundamental» y qye «con mucho esfuerzo y altibajos la mayoría de la investidura sacará adelante los Presupuestos» y asegurará la estabilidad del resto de la legislatura.

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