Hace 15 años que nació Breaking the Silence (Rompiendo el silencio), una ONG cuya finalidad es “exponer de forma pública la realidad cotidiana de la ocupación militar israelí sobre los civiles palestinos en los territorios”. Lo hacen gracias a los testimonios realizados por soldados durante su servicio militar.

Nacido en Jerusalén hace 36 años, ciudad donde vive, Yehuda Shaul proviene de una familia israelí muy conservadora. Una de sus hermanas y su familia son colonos. Durante su servicio militar (2001-2004) vivió experiencias muy fuertes que le hicieron reflexionar después sobre lo que significa “la ocupación”, una realidad sobre la que ahora gira su vida.

En los últimos cuatro años Breaking the Silence sufre una campaña intensa por denunciar dentro y fuera de Israel la ocupación. Shahul denuncia amenazas, recurso al sistema legal para callarles. El Parlamento israelí aprobó el año pasado una ley que daba al Ministerio de Educación la potestad de prohibir a ONG participar en actividades escolares. Lo llaman la Ley Breaking the Silencie.

Han intentado quemar sus oficinas y robar sus ordenadores. Han sido acusados de espionaje por el Gobierno. Les quieren obligar judicialmente a desvelar identidades de soldados que les han ofrecido sus denuncias. Recurren a represalias diplomáticas contra gobiernos como el belga o el alemán por mantener contactos con esta ONG.

Breaking the Silence se financia en un 20% gracias a donantes privados; el 30% proviene de gobiernos europeos, incluido España en pequeña proporción; y el resto procede de fundaciones privadas, agencias de desarrollo, etc… según explica Yehuda Shaul.

En ocasiones, el gobierno acusa a sus patrocinadores de inmiscuirse en política interna por ayudar a esta ONG. Shaul recuerda que la ocupación “no es un asunto interno israelí”. Los palestinos que viven en los territorios ocupados no son ciudadanos israelíes, incluso lo considera así Israel. También señala cómo hace dos legislaturas todos los donantes electorales fueron extranjeros.

En El libro negro de la ocupación, que se presentó en España en 2015, recogen testimonios tan crudos como el siguiente, del propio Shaul: «El primer día, durante cuatro o cinco segundos antes de que la granada impacte, rezas para que no hiera a ningún inocente. El segundo día estás menos tenso, y el tercero aún menos. Después de una semana se trata de un juego».

Yehuda Shaul ha pasado unos días en Madrid, donde ha establecido contactos con políticos y con miembros de la sociedad civil en España porque considera que es vital la presión internacional para acabar con la ocupación. Le encontramos leyendo en el Círculo de Bellas Artes. ¿Sobre qué? “Sobre la ocupación”.

Pregunta.- ¿Qué han conseguido en estos 15 años desde que fundaron Breaking the Silence? El objetivo parece muy lejos de poderse conseguir.

Respuesta.-  Hemos logrado muchas pequeñas cosas. Terminé el servicio militar en marzo de 2004 y en junio montamos una exposición con los testimonios de 64 compañeros de mi unidad. Si entonces me hubieran dicho que 1.200 hombres y mujeres iban a romper su silencio tras pasar por el servicio militar y aportar sus testimonios sobre lo que hicieron y vieron en los territorios ocupados, como ha ocurrido, no me lo habría creído.

El silencio no es una enfermedad israelí. Es una epidemia humana»

La historia sobre lo que es la ocupación ya se conoce, ha salido de los cuarteles. Estos 1.200 soldados se han mirado al espejo y han asumido la responsabilidad sobre lo que hicieron. Es lo más importante. Nadie puede negar que esté pasando.  

P.- ¿Y qué pasa con la sociedad israelí? Estamos en vísperas de la nueva celebración de elecciones en Israel y ninguno de los grandes partidos, ni el Likud de Bibi Netanyahu, ni Azul y Blanco del general Benny Gantz, se plantean poner fin a la ocupación. Netanyahu ha prometido anexionarse gran parte de Cisjordania, si gana, y sus más directos rivales simplemente dicen que no le creen, no que estén en contra. Tampoco hay una mayoría en Israel que demande el fin de la ocupación.

R.-   Estos partidos están de acuerdo sobre la ocupación. Dos cuestiones: creo que el silencio no es una enfermedad israelí, es una epidemia humana. No empleamos tiempo en mirarnos al espejo, y pasa en cualquier lugar, en Israel, y también aquí. Es más fácil hablar de los demás. Es importante entender que para una madre israelí o para un padre, para cualquier israelí, es difícil aceptar lo que denunciamos: que los militares y que todos en general cruzamos líneas rojas, que la ocupación israelí sobre los palestinos es corrupta y fuera de toda moral.

Toda sociedad evitar intenta tratar con la verdad sobre la ocupación de territorios. Cualquier madre dice: no es cierto, así no se hace. Pero denunciamos lo que sucede: no hay justificación moral en la ocupación, la orden es ocupar y dejar a los palestinos sin derechos para siempre. Han de sentirse inferiores y tener miedo.

Nunca habría entrado en mitad de la noche en la casa de nadie a intimidarles en Jerusalén. Aquí en Madrid o en otras ciudades no pasa. En Hebrón, durante mi servicio militar durante 14 meses, lo hacía. Nos “hacíamos sentir” todo el tiempo. ¿Cómo? Empezábamos a patrullar a las 22 h de la noche y terminábamos a las seis de la mañana. Entrábamos en una casa, elegida por quien estaba a cargo, intimidábamos a la familia, lo poníamos todo patas arriba, hacíamos registros, y luego salíamos haciendo ruido… Y así una vivienda tras otra. Eso sucede 24 horas al día, siete días a la semana. Durante la segunda intifada esta dinámica fue constante.

La idea es que tienes al ejército israelí en el cogote. En el ejército se dice que hay que transmitir la sensación de que puedes ser cazado en cualquier momento. Miles de palestinos viven así.

La ocupación funciona como una intimidación constante. El palestino no puede hacer nada sin sentir esa intimidación. Por ser palestino recibe ese trato»

La ocupación funciona como una intimidación constante. El palestino no puede hacer nada para no ser intimidado, o ser potencialmente intimidado. Por ser palestino recibes este trato continuamente. Eso es la ocupación.

Es cierto que no hay una mayoría social que pida el fin de la ocupación. Pero, ¿había una mayoría en Sudáfrica para poner fin al apartheid en los 80? ¿Había una mayoría a favor de los derechos civiles en Alabama en los 50? ¿Cómo va a haber una mayoría de judíos israelíes contra la ocupación ahora? La gente con privilegios no se levanta un buen día con la idea de renunciar a ellos. Así es el ser humano.

La idea de que vamos a movilizar a una mayoría de judíos israelíes en contra de la ocupación es lunática. Lo que creemos que podemos hacer y lo que estamos haciendo es tratar de construir una minoría lo más significativa posible de judíos israelíes en contra de la ocupación. También incluir a los palestinos. Lo haremos en Israel pero necesitamos la ayuda internacional. De gente que se preocupa por Israel y por Palestina.

P.- ¿Irá a peor la situación después de las elecciones de este martes?

R.- En primer lugar, cinco millones de palestinos no tienen derechos políticos en Israel. No podrán votar pero les afecta todo lo que se decide en Israel. Así es la democracia israelí. En segundo lugar, estamos en una realidad muy negra. La ocupación israelí lleva ya 52 años, más de dos tercios de la existencia de Israel. Es el proyecto nacional del Estado de Israel. A ello se dedican todos los recursos de defensa, económicos, diplomáticos…. Invade Israel por completo.

La mayoría de los judíos israelíes no han conocido otra cosa. Ni siquiera pueden imaginar algo diferente. La ocupación define nuestra sociedad. Es vergonzoso.

En estas elecciones se elige entre ocupación y anexión. Para hacerlo han empezado a acosar también a las voces disidentes»

La ocupación se ha normalizado. En estas elecciones no hay una voz pro ocupación y otra anti ocupación. No hay oposición en la esfera política. Hay que elegir entre control permanente militar sin derechos o anexión formal sin derechos y apartheid formal. Ocupación o anexión es lo que hay en la papeleta en estas elecciones. Para hacerlo han empezado a acosar a las voces disidentes y a los estandartes del pensamiento crítico. Es el proceso en el que se ha embarcado Israel en los últimos años.

P.- ¿Bajo la dirección de Benjamin Netanyahu? ¿Sobrevivirá a esta votación?

R.- No solo Netanyahu. Es la tendencia general de los últimos cuatro o cinco años. Netanyahu tiene nueve vidas y ha usado 30. La perpetuación de la ocupación no es buena para nosotros.

P.- El momento internacional no les favorece. La Administración Trump apoya claramente a Netanyahu, que se siente más fuerte que nunca para aplicar su política.

R.- Tristemente lo que vemos es que estamos en vísperas de un momento estratégico. Lo que intenta hacer la Administración Trump al mover la embajada a Jerusalén, al cortar los fondos a UNWRA, es una administración que trata de destruir el paradigma de los dos Estados, que se salta el derecho internacional establecido en resoluciones del Consejo de Seguridad y que dará legitimidad a la perpetuación de la ocupación, o de la anexión.

La pregunta es dónde está en Europa. Se necesita preservar el orden internacional. Israel está desafiando el orden internacional. Dirigentes como Putin están sentados con una sonrisa contemplando cómo se certifica la anexión por la fuerza de territorios. Es lo que pasó en Crimea. ¿Queréis vivir en una sociedad así?

El gobierno israelí está dispuesto a establecer alianzas con islamófobos, antisemitas y ultraderechistas para mantener la ocupación»

El gobierno de Israel está dispuesto a establecer alianzas incluso con islamófobos, antisemitas y ultraderechistas, como Orban, Wilders, Kaczynski o antes Strache, por ejemplo, para mantener la ocupación. Mientras tanto, Alemania ayuda de verdad a los israelíes. Es curiosa esta paradoja.

P.- El español Josep Borrell, hasta ahora ministro de Exteriores, va a ser el nuevo Alto Representante de Política Exterior y Seguridad. ¿Qué espera de su mandato?

R.- Confiamos en que la Unión Europea sea una auténtica aliada de Israel. Los auténticos amigos no dejan que sus amigos se emborrachen. El gobierno israelí trata de mostrar que cualquiera que critique al gobierno es anti israelí. No es así. Puedes criticar al gobierno español sin ser anti español. Lo contrario.

Es una trampa asociar el derecho de Israel a existir con la ocupación. Israel tiene derecho a existir, no a ocupar para siempre los territorios»

Lo que Netanyahu vende como un principio de fe es que el derecho a Israel a existir es el derecho a ocupar los territorios para siempre. Es muy destructiva esta forma de presentar el problema. Este paradigma está amenazando la legitimidad del Estado de Israel. Es una trampa asociar el derecho de Israel a existir con la ocupación. Si te importa de verdad Israel, has de diferenciar entre Israel y la ocupación. Una cuestión es el derecho de Israel a existir, lo que apoyo claramente. Otra cuestión es su derecho a ocupar los territorios palestinos, lo que rechazo tajantemente.

La política europea diferencia una cosa y otra en teoría. Condena los asentamientos. Pero en la práctica comete contradicciones. No actúa en consecuencia. Ha de saber de forma clara cuando su apoyo a Israel quiere decir apoyo a la ocupación. ¿Saben los españoles si el gobierno español está contribuyendo a la ocupación?

P.- El gobierno israelí le diría que son los israelíes los que sufren los ataques indiscriminados de Hamas, que actúa así por cuestiones de seguridad, para proteger a su población.

R.- Solo aceptaría el argumento de la seguridad si se pone fin a la política de asentamientos. Pero si aumentan los asentamientos, está claro que no tiene que ver con la seguridad sino con un proyecto colonial. Al actuar así damos argumentos a la gente que detesta Israel. No soy un radical izquierdista. Pero la única manera que veo que Israel pueda gozar de autodeterminación es si mi vecino palestino también tiene ese derecho.

Cada gobierno israelí, no solo el de Netanyahu, ha continuado con la política de asentamientos. Eso es avaricia. Quieren más tierra.

P.- ¿Cree que verá el final de la ocupación?

R.- Lo veré en mi vida. Pero soy joven, apenas 36 años. Quizá cuando tenga ochenta. Es un maratón y apenas estamos en el kilómetro 2. Cuando se acabó la esclavitud, pensaban que sería el final. O cuando las mujeres lograron el voto. ¿Por qué seguimos oprimiendo a miles de palestinos? Israel no conseguirá estabilidad o paz si continúa así. La única manera de lograrlo pasa por el hecho de que todos tengamos los mismos derechos.