Tras el desencuentro del pasado sábado en el Deluxe, Jorge Javier Vázquez y Belén Esteban se volvían a ver las caras esta misma tarde en el plató de Sálvame Diario. Lo que el programa ha querido denominar como ‘cumbre de la paz’ ha resultado de todo menos conciliadora, sobre todo al comienzo de la misma. En los últimos días, el enfrentamiento político producido entre ambos, impulsó a que algunos compañeros se posicionaran de uno u otro bando, y aquellos que defendieron la postura de la colaboradora acusaron al presentador de humillar y menospreciar su ideología.

No más lejos de retractarse, Jorge Javier se ha mostrado muy duro y directo con la que considera su amiga, y ha querido dejar claro que “en ese viaje ideológico no la puedo acompañar». Entre otras cosas, el presentador ha acusado a Esteban de hacer populismo y le ha advertido del peligro de “incendiar a las masas desde una posición privilegiada” en la televisión.

El conductor del espacio ha continuado con el ataque, llegando a menospreciar a Esteban por no haber podido ir a trabajar durante el confinamiento debido a su problema de diabetes: “Ella ha estado en su casa sin contacto con nadie, el sufrimiento de Belén se lo han contado y ha estado en casa durante tres meses cobrando su sueldo íntegro, haciendo dos recetas y probando una cena el viernes por la noche. Este ha sido el contacto que ha tenido Belén Esteban». Tras escuchar estas afirmaciones, Esteban no ha dudado en levantarse exclamando “qué injusto”.

Asimismo, la noche de la discusión, Jorge Javier Vázquez le dijo a su compañera que había pasado de ser «la princesa del pueblo» a ser una «cayetana», y esta tarde ha justificado su comentario diciendo que «ella ya no es pueblo”, y lanzando un dardo que de nuevo podrían recoger miembros del mismo Gobierno que defendía hace unas semanas “el pueblo no vive en un chalet con piscina en Paracuellos”.

Estas palabras no han tardado en comenzar a sonar en las redes sociales, donde los usuarios han querido recordar al presentador estrella de Telecinco que el vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias y la ministra de Igualdad, Irene Montero, viven en un chalet que les costó alrededor de unos 600.000 euros, en una exclusiva zona de la sierra de Galapagar, con amplio jardín y piscina. Y siguiendo la teoría de Vázquez, los políticos tampoco pertenecerían al tan nombrado ‘pueblo’.