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'No mires arriba': la contundente crítica a la relación entre la ciencia y el Gobierno

Una película de Adam McKay que refleja la mala gestión del Gobierno americano frente a los problemas de la humanidad

Cate Blanchett como Brie Evantee, Tyler Perry como Jack Bremmer, Leonardo Dicaprio coo Dr. Randall Mindy y Jennifer Lawrence como Kate Dibiansky

Cate Blanchett como Brie Evantee, Tyler Perry como Jack Bremmer, Leonardo Dicaprio coo Dr. Randall Mindy y Jennifer Lawrence como Kate Dibiansky Netflix

No mires arriba (Don’t Look Up), la nueva bomba audiovisual de Netflix, dirigida por Adam McKay, que persiste de manera indiscutible en el buscador de Twitter. Una sátira a la frivolidad postmodernista y a la muerte cerebral que la política descarga en la ciencia, haciendo referencia a la sociedad actual en la que vivimos, frente a una pandemia inmanejable y un silencioso cambio climático. Desde que llegó a la plataforma el 24 de diciembre se ha encontrado en la rueda constante de las críticas sociales; fenómeno cinematográfico para unos y carente de argumento y humor para otros. En ella, se describe la falta de capacidad de un Gobierno con tendencias trumpistas por solucionar la llegada de un meteorito a la tierra.

La trama principal se centra en dos científicos, Kate Dibiasky (Jennifer Lawrence), doctorada en Astronomía de la Universidad de Michigan y Randall Mindy (Leonardo DiCaprio), catedrático de la misma universidad, que descubren que un cometa de nueve kilómetros de diámetro se dirige a la superficie terrestre. Su magnitud y velocidad es tan colosal que causará una explosión mucho mayor que cualquier extinción previa. Por ello, ambos deciden dar voz de alarma, primero al directivo de la NASA y después a La Casa Blanca.

Con el llamamiento se divide al mundo entre los que luchan, con esfuerzos desmesurados, por concienciar a la población del peligro que corren y entre los que, como una referencia directa al título de la película, miran hacia abajo, haciendo oídos sordos a todo lo que está ocurriendo a su alrededor de una manera sumamente negacionista. Detrás del liderazgo principal de estos últimos se encuentra una insuperable Meryl Streep (Orlean) con semejanzas a las actitudes de Donald Trump junto a su hijo y jefe de gabinete, Jason, interpretado por Jonah Hill con una fuerte imitación a Ivanka Trump, que incluso los mismos actores dejaron entrever con una tímida confirmación en la promoción.

Ante la pasividad política estadounidense, Dibiasky y Mindy, tras un intento de vender la exclusiva al periódico New York Herald, aparecen en el prime time del programa de moda del mismo grupo, The Daily Rip, presentado por una Cate Blanchett (Brie en la película) idéntica a nuestra Susanna Griso y Jack (Tyler Perry). Otra crítica a la televisión entre bambalinas donde la dupla cumple con lo que la audiencia demande o sea de interés: desde escándalos sexuales entre los dos artistas juveniles del momento -la cantante Riley Bina (Ariana Grande) y DJ Chello (Kid Cudi)- hasta la falta de dramatismo o incluso burla frente a una inminente catástrofe mundial a la que le quitan importancia. Y entonces entra en escena un público realmente obsesionado con las redes sociales que ya no presta atención a la televisión.

Es tan salvaje la crítica a las redes sociales como a los que las controlan. Y ahí aparece Peter Isherwell (Mark Rylance), el verdadero conductor del asunto, un gurú absolutamente desconectado de la realidad que se topa con el debate interno de financiar la operación de rescate o cancelarla con el fin de rascar un pequeño beneficio gracias al conocimiento de una tecnología que está lejos del alcance de cualquiera. En él se puede detectar una clara combinación entre Elon Musk y Steve Jobs.

He aquí un spoiler. La empresa de Isherwell, Bash, descubre valiosos materiales en la superficie del meteorito y en lugar de desviarlo decide destruirlo para extraerlos. La Casa Blanca, que funciona como títere de la empresa, cambia de estrategia presidencial apoyando la decisión de Peter y pide a la población que ignoren la existencia del proyectil, que no miren arriba: «¿Sabéis por qué quieren que miréis para arriba? Porque os quieren con miedo», grita la presidenta en uno de sus mítines.

El cambio climático como factor impulsor

El director tomó referencias principales de Estados Unidos, pero cada país ha encontrado las suyas propias. La paradoja de la creación de McKay es que anunció su rodaje en 2020, cuando aún no había llegado la pandemia ni existía posibilidad de que esta influyese en ningún guion de cine, serie o televisión. Pero si existía un factor común, la reciente lucha contra el cambio climático y la retirada de Donald Trump del Acuerdo de París. La actual crisis sanitaria ha adoptado un innegable segundo significado para acercar aún más a la realidad a países como España, que aún batallan contra la incertidumbre, las acciones políticas contradictorias y el criterio científico. Una sátira no solo dedicada a la gestión del Gobierno sino al importante papel de la sociedad, a la actuación que adoptamos ante un problema humanitario.

Las redes sociales se han llenado de críticas, buenas y malas, de caras conocidas que han dado su propia visión y perspectiva de la película.

«Acabo de ver No mires arriba y me ha gustado mucho. Nunca creí que podría disfrutar tanto mientras el mundo se va al carajo», señalaba el escritor Arturo Pérez-Reverte.

«Votantes de Vox y antivacunas en general entusiasmados con una peli que ridiculiza a los negacionistas y a la extrema derecha. ¡No se debe subestimar la capacidad de ver solo lo que uno quiere ver!», enunciaba el exletrado del Tribunal Constitucional, Joaquín Urías.

Sin embargo, también están los que creen que la película es una crítica a la gestión de la izquierda, en este caso, encontrando la figura de Pedro Sánchez en Meryl Streep. Un hecho que el propio director ha desmentido en su perfil de Twitter: «Tenemos la ciencia para resolver la crisis climática. Solo necesita ser ampliado y desarrollado. Nos falta conciencia, voluntad y acción». «Deberíamos estar construyendo y dotando de personal a unas pocas docenas de laboratorios del Proyecto Manhattan en todo el mundo para investigar la eliminación de carbono del cielo y el océano. Esto debería haberse hecho hace años.»

Borja Sémper también opina sobre la película y en su caso cree que «va de todos». «Se refuerza viendo que muchos creen que no les caricaturiza a ‘ellos’, sino a los ‘otros'».

David pareja, reportero de El Intermedio, ponía sobre el tablón la comparación de distintas opiniones sobre No mires arriba. Entre ellas, la del exdiputado de Ciudadanos, Juan Carlos Girauta donde le acusaba de facha: «Los ‘malos’ se mueven por poder y dinero, llevan gorra a lo Trump, llaman a los ‘protas’ marxistas que quieren robarles su libertad, ocultan la verdad con miedo y amenazas, lanzan bulos a la población, los ‘protas’ les llaman fascistas. Los fascistas al verla:»

El llamamiento de Leonardo DiCaprio

Leonardo DiCaprio, que siempre ha estado del lado de la ciencia y la sostenibilidad, dice que ya había buscado actuar en una película con un trasfondo ambiental, aunque reconoce que pocas personas quieren escuchar opiniones sobre el cambio climático y posiblemente, como pasa con dichas noticias, también pase con esta película.

También explica la ocurrente metáfora del director al usar como analogía la respuesta a la reacción de la raza humana sobre qué haríamos al respecto frente a la aproximación de un cometa gigante que se dirige hacia la Tierra, desde una perspectiva política, dirigida a un ámbito científico.

Con ello, en sus declaraciones, hace un llamamiento a favor de la ciencia, pidiendo al mundo que se centre en lo que es realmente importante, evolucionar, para lidiar de una mejor manera con las malas noticias y enfocarnos en el mayor problema que ha enfrentado la historia de la humanidad.

Declaraciones completas de Leonardo DiCaprio

Si tuviera que describir el ‘No mires arriba’ en pocas palabras, sería una analogía de la cultura moderna y nuestra incapacidad para oír y escuchar la verdad científica.

A menudo, en mi carrera, buscaba una película que tuviera un trasfondo ambiental, pero al igual que la avalancha de noticias sobre el cambio climático, mucha gente no quiere escucharla, y hacer una película al respecto es una tarea aún más difícil de asumir, y Adam, que es un individuo increíblemente franco sobre la crisis climática, realmente quería hacer una película que aportara un elemento de comedia oscura a lo que parece ser un tema abrumador.

Lo que Adam hizo que fue tan brillante aquí, fue usar la analogía de un cometa gigante que se dirige hacia la Tierra y cómo la raza humana reaccionaría a él desde un nivel político, formando un nivel científico, y lo que haríamos al respecto.

Me acordé de cómo son los científicos climáticos, los científicos como Michael Mann, por ejemplo, cuando se les pone en el ojo de huracán de las noticias y se les dice que hablen sobre los eventos catastróficos de la crisis climática. Aquí están tratando de hacer partícipes a los medios y no politizar sobre el tema, sino tratar de articular los hechos lo mejor que pueden.

Hay algunas verdades duras que estos personajes deben afrontar al igual que nosotros como especie en la Tierra.

Me encanta cómo terminó esta película, porque nos hace mirar detenidamente hacia dónde estamos yendo últimamente y el hecho de que muchas de estas cosas se están volviendo irreversibles lentamente, y que tenemos esta ventana finita de 10 años para hacer esta transición.

Si no votamos por líderes o apoyamos todo lo que tiene que ver con la mitigación del clima, vamos a tener un destino muy similar al de estos personajes. Ya estamos sintiendo las ramificaciones de la crisis climática y el mundo va a ser un lugar diferente en los próximos años.

Cuando el Covid golpeó se hizo aún más resonante que hay una tremenda cantidad de dudas en la ciencia moderna y más después de haber estado hablando y escuchando a personas increíblemente inteligentes hablar sobre este tema durante los últimos 20 años, el hecho de que las emisiones siguen aumentando en todo el mundo y no estamos haciendo los cambios al respecto.

'No mires a arriba'. Meryl Streep como presidenta Janie Orlean.
‘No mires a arriba’. Meryl Streep como presidenta Janie Orlean. Netflix

Estamos viendo los resultados de lo que los científicos nos han estado diciendo durante las últimas décadas y casi está ocurriendo en el año y la fecha exactos. Recuerdo haber hablado con los científicos del clima, que comenzaron a hablar sobre la propagación de los incendios forestales alrededor del mundo, que pasaría en esta época y aquí estamos, viendo el estado del mundo en el que nos encontramos, y no es que no estemos escuchando, simplemente no estamos tomando las medidas necesarias.

Es una película muy atrevida de hacer. En muchos casos, muestra un espejo de toda la cultura y cómo lidiamos con las malas noticias, y cómo nosotros, como especies, podemos evolucionar para enfocarnos en lo que realmente es el problema más importante que ha enfrentado la humanidad en la historia de la civilización.

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