Filmin vuelve al ruedo de las series españolas con Millennial Mal. Su creadora, directora –junto a Andrea Jaurrieta– y protagonista es Lorena Iglesias. Interpreta en esta ficción de 5 capítulos –ya disponibles en la plataforma– a una bibliotecaria de cuarenta y tantos años que finge tener veintipico para cobrar una beca de excelencia para estudiantes de universidad. Millennial Mal, salvando las distancias, es nuestra Younger; tiene algo de comedia romántica, con el actor Vito Sanz ("Me recuerda a Adam Sandler") como un dentista separado y con una hija que cree ser feminista y estar deconstruido (espóiler: no). También sale Isa Calderón, de Deforme Semanal, que tuvo que hacer casting. El Independiente habla con Lorena Iglesias (A Coruña, 1980). ¿Por qué Millennial Mal?

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"Los millennial son una generación bastante machacada; entendiendo por millennial a partir de 1980. O sea, hay personas con 40 y pico años que también somos millennials. Hemos vivido varias crisis… Yo, al acercarme a los 40 años, compartí con mujeres de mi generación la sensación de que nuestra juventud, a finales de los noventa y principios de los dos mil, había sido una estafa, un fracaso, una porquería; o sea, no la vivimos como tocaba. Había muchas desigualdades estructurales y hombres que se creían mejores que nosotras, que nos robaban las ideas y que no se reían de nuestros chistes", comenta Lorena Iglesias en conversación con El Independiente durante la promoción de Millennial Mal.

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Ella, como nu metalera, se movía en ambientes muy testosterónicos. "Siento que no viví mi juventud como me tocaba por culpa del patriarcado. Ahora mismo vivo como una joven para lo malo: compartir piso, tener situaciones inestables económicamente… ¿Cuándo coño viene lo bueno de ser joven? Envidio a la Generación Z; veo a través de las redes sociales, de mis amigas y de los eventos a los que voy, cómo socializan ellos, ellas y elles. Tienen una idea de orientación [sexual] y de género mucho más fluida; tienen más inteligencia emocional, y se relacionan a través del cuerpo de manera más sana", añade.

P.- A mí no me preocupa la Generación Z, pero sí la Generación Alfa.

R.- (Lorena Iglesias) Yo ahora estoy empezando a obsesionarme con ellos. Es curiosidad; no envidia. Podría acabar pasando.

P.- Está este cliché de que toda generación cree que la siguiente es una vaga, que no se esfuerza lo suficiente; que son unos quejicas. Aquí hay némesis, pero también aliados en la Generación Z. Tu personaje se echa dos amigas.

R.- (Lorena Iglesias) Sí, porque son chicas, básicamente.

P.- Si fuesen tíos, ¿no pasaría esto?

R.- (Lorena Iglesias) Sería distinto. Entre nosotras es más fácil que ocurra eso. También hay un personaje de las jóvenes que es mucho más empático que el otro. La otra lo hace por venganza. La amistad va en las dos direcciones; ellas también aprenden cosas. Es lo que propone la serie [Millennial Mal]: que exista una conexión intergeneracional, que no estemos tan aisladas. A veces hay mucha confrontación y mucho resentimiento; y a veces es simplemente envidia: por qué no soy joven ahora. Yo quería expresar y problematizar esto en una serie divertida, también tierna, y empática con las otras generaciones.

Lorena Iglesias | Créditos: Israel Cánovas
Lorena Iglesias | Créditos: Israel Cánovas

P.- A la protagonista se le va un poco la olla.

R.- (Lorena Iglesias) Obvio. ¿Cómo no va a brotar ella si está disfrazada de joven? Tenemos un montón de presiones estéticas para hacernos desear ser jóvenes toda la vida. Si lo eres, tienes que mantenerte; si no lo eres, tienes que recuperar esa juventud. Hay una disociación total, sobre todo para las mujeres, pero ahora también para los hombres. Es muy difícil sortear este bombardeo estético todo el rato, estas presiones que te hacen percibir tu cuerpo y tu cara de una manera distinta. Esto es muy heavy. Nos están hackeando el cerebro para que nos percibamos físicamente de otra manera; para que compremos cosas y entremos en una espiral de consumismo. Es adictivo. La protagonista de Millennial Mal está performando [actuando] ser joven.

P.- Da la casualidad de que he visto dos series españolas, muy buenas las dos, Se tiene que morir mucha gente y Millennial Mal; y en ambas he aprendido que las mujeres embarazadas tienen un tapón mucoso antes de parir.

R.- (Lorena Iglesias) Yo también lo vi en la serie de Victoria [Martín] y pensé ‘qué casualidad’. A mí me lo contó una amiga y me traumatizó esa idea. No podía dejar de pensar en que tienes esa cosa dentro que se va a caer en algún momento; se te va a caer el bebé porque el tapón hace de barrera. Me parece una cosa de body horror [horror corporal, subgénero del terror], superangustiosa, que tienen que vivir las mujeres embarazadas.

P.- Millennial Mal es una serie de autor, pero tiene vocación comercial.

R.- (Lorena Iglesias) Para mí, lo de comercial es tan incierto…  No sabemos lo que va a ser comercial. Nadie lo sabe. A veces, algo es comercial por puro accidente. Sí me interesaba hacer una serie más popular y conectar con mucha gente. La comedia es un pacto con el espectador, y esta comedia tenía que interpelar a mucha gente; no ser una cosa de nicho.

P.- Hemos mencionado Se tiene que morir mucha gente. Hay quien dice que ya no podemos reírnos de nada, que vivimos en tiempos de corrección política. Tú te metes en todos los charcos posibles en Millennial Mal.

R.- (Lorena Iglesias) Eso es una falacia. La comedia se autorregula. El público te regula; tú te regulas. Va muy acorde con los tiempos, y eso pasa de manera natural. El otro día fui a ver Scary Movie y hay chistes que no entran ya. El público ya no se ríe de esos chistes; te comunica que ese chiste está en una frecuencia que no conecta con la actualidad. Los propios cómicos hacemos ese ejercicio de darnos cuenta cuando nos están diciendo: 'No vayas por ahí. Esto no es lo que nos hace gracia. Ya no'.

Es mentira eso de que no te puedes reír de nada. Solamente son personas que son muy nostálgicas del tipo de humor que hacían hace años. Para mí, la comedia no tiene que ser nostálgica; si quieres hacer una comedia, tienes que conectar con la actualidad. La comedia nos sirve también para problematizar cosas del presente y para defender tu posición en el mundo. ¿Qué sentido tiene quedarte en un bucle nostálgico de los 2000? ¡Pues vuelve a los 2000 y déjame en paz!