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15 años del matrimonio igualitario en España o cómo tres palabras cumplieron el sueño del colectivo LGTBI

Sociedad

15 años del matrimonio igualitario en España o cómo tres palabras cumplieron el sueño del colectivo LGTBI

Pedro Zerolo fue el impulsor de este proceso de igualdad de derechos. "Sin él, el PSOE habría tardado más en atreverse con estas reformas", afirma Miquel Iceta.

«Si el hombre pudiera decir lo que ama, si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo como una nube en la luz», escribía Luis Cernuda en Los placeres prohibidos. Si el poeta de la Generación del 27 hubiese podido decir «ante los hombres la verdad ignorada, la verdad de su amor verdadero» habría proclamado públicamente la homosexualidad que insinuó en su obra.

José Luis Rodríguez Zapatero utilizó sus versos en el discurso que dio en el Congreso de los Diputados el 1 de julio de 2005, día en el que se aprobó la modificación del Código Civil para incluir en la norma el derecho de las personas del mismo sexo a contraer matrimonio. «Cómo se engaña el hombre y cuán en vano da reglas que prohíben y condenan», se lamentaba Cernuda en La familia.

Sólo hizo falta incluir tres palabras en esta norma de 1889 para cambiar la vida de miles de personas: «El matrimonio tendrá los mismos requisitos y efectos cuando ambos contrayentes sean del mismo o de diferente sexo». La Ley 13/2005, puesta en vigor el 3 de julio de 2005, «supuso un antes y un después» para el reconocimiento de derechos del colectivo en España, tal y como asegura para El Independiente Elisa González, vocal de la asociación de familias LGTBI Galehi.

El matrimonio tendrá los mismos requisitos y efectos cuando ambos contrayentes sean del mismo o de diferente sexo»

Modificación del Código Civil

Era «un pequeño cambio en la letra», pero acarreaba que «miles de compatriotas» pudiesen cumplir su sueño de convivir dentro de la legalidad con sus parejas y formar una familia, argumentaba el ex presidente del Gobierno en una comparecencia histórica. «No estamos legislando para gentes remotas y extrañas. Estamos ampliando las oportunidades de felicidad para nuestros vecinos, para nuestros compañeros de trabajo, para nuestros amigos, para nuestros familiares», expresaba.

España fue el cuarto país en legalizar el matrimonio igualitario, por detrás de Bélgica, Holanda y, por tan sólo unas horas, Canadá, y se convirtió en el primer Estado del mundo en permitir que las parejas homosexuales pudiesen adoptar. En concreto, más de 100.000 ciudadanos han logrado a lo largo de estos años «alcanzar la dignidad y dejar de ser ciudadanos de segunda clase», tal y como afirmaba en una entrevista con Efe Alejandro Alder, representante de la Federación Española de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (Felgtb).

El primer matrimonio homosexual que se registró de forma plenamente legal -más allá de uniones clandestinas tan conocidas como la de Elisa Sánchez y Marcela Gracia, en 1901- fue el formado por Carlos Baturín y Emilio Menéndez, una pareja de toda la vida, que contrajo matrimonio el 9 de julio en el Ayuntamiento de la localidad madrileña de Tres Cantos.

Nuestra nación se convirtió en un referente en reconocimiento de derechos a nivel internacional y se transformó en «un país más decente, porque una sociedad decente es aquella que no humilla a sus miembros», afirmaba Zapatero. «Supuso un grado de libertad», asegura para este periódico el vicepresidente de Felgtb, Mané Fernández, que agrega que, hace 15 años, los homosexuales pasaron del «no podemos ejercer unos derechos», a poder elegir «si queríamos o no casarnos».

La aprobación de la ley supuso equiparar a las personas homosexuales al resto de personas»

Miquel Iceta (PSC)

Las palabras «del mismo o» permitieron que los homosexuales abandonasen el «miedo» a vivir en una situación de irregularidad, según Elisa González, cumpliendo así la voluntad de la mayoría de la sociedad española del momento. «El mundo va mucho más rápido que la norma» y, en julio de 2005, la política se adaptó «a las necesidades», señala Jaime de los Santos, diputado de la Asamblea de Madrid por el PP. «Se confundieron», reconoce este representante al recordar que el suyo fue el único partido, junto con algunos miembros de Unió Democrática de Cataluña, que votó en contra de esta modificación del Código Civil. 

«La aprobación de la ley desde el punto de vista de los derechos supuso equiparar plenamente a las personas homosexuales al resto de personas», opina en una conversación con El Independiente Miquel Iceta, líder del PSC. Asimismo, el dirigente socialista pone en valor la figura Pedro Zerolo como impulsor de este proceso de normalización: «Sin el movimiento LGTBI y sin activistas como Zerolo, el PSOE seguramente habría tardado más en llegar a esta conclusión y en atreverse con estas reformas».

Pedro Zerolo, fallecido el 9 de junio de 2015 víctima de un cáncer, lo significó «todo» para este movimiento, dice la vocal de Galehi, que reconoce que se emociona al pensar en el activista canario. Este político unificó el discurso del colectivo, en una época en la que se barajaban varias fórmulas de unión, como la de pareja de hecho, y apostó por el matrimonio igualitario, «porque era lo único que nos iba a dar la igualdad real», recuerda el vicepresidente de Felgtb, organización que presidió el propio Zerolo.

«Es maravilloso llegar convenciendo, porque es la mejor manera de llegar; sin imposiciones, consiguiendo un cambio de mentalidad que determinó una mayoría social nos apoya: dos de cada tres españoles apoyan los matrimonios entre personas del mismo sexo», afirmaba el activista en una entrevista en Canal Sur en 2005.

Poco después de la aprobación de esta modificación -que no es realmente una ley-, «la aceptación de las personas LGTBI en España creció de manera notable, hasta llegar a día de hoy a ser uno de los países del mundo con mayor aceptación», explica Santiago Rivero, secretario de COGAM.

«Es evidente el cambio de mentalidad, aunque queda muchísimo por hacer, porque todavía sorprende ver a una pareja de hombres o de mujeres de la mano por la calle», refleja Marta Higuera, concejala del Ayuntamiento de Madrid, que matiza que «aunque se tolera», todavía «no está normalizado».

La normalización de la diversidad sexual es una de las metas que le quedan por alcanzar al colectivo y, para llegar a ella, se necesita «visibilización», afirma la representante de Más Madrid, con actos como el Orgullo, que este año no ha podido celebrarse por la incidencia de la crisis sanitaria en nuestro país, aunque también ve esencial que las instituciones den voz al movimiento por los derechos de las personas LGTBI.

Desde hace unos años, «hay retrocesos en el discurso», asegura Mané Fernández, pero también los hay pasos hacia atrás «en cuanto a derechos aprobados» en algunas comunidades autónomas, como Murcia, donde salió adelante la propuesta de instalar el pin parental que exigía Vox para dar su apoyo a los presupuestos regionales. «Vox es un partido realmente homófobo», dice Higueras, que considera que «peligran los derechos» del colectivo, porque en algunas autonomías, como la Comunidad de Madrid, y organismos locales hay gobiernos que «tienden la mano» a la formación que lidera Santiago Abascal «porque tienen que gobernar». 

En su modelo de sociedad no quepo yo; en el mío sí cabe usted»

Pedro Zerolo

Las «declaraciones contra la dignidad y los derechos de las personas LGTBI suponen un hecho peligroso e importante» y «legitiman este tipo de discursos de odio en el ámbito público», expone Rivero. En los últimos dos años, según el representante de COGAM, este tipo de discursos ha proliferado, sobre todo en redes sociales, donde personas que antes «no se atrevían a decirlos porque eran ‘políticamente incorrectos'», ahora «se sienten más fuertes para lanzar estas expresiones de odio».

Jaime de los Santos les propone a los dirigentes de Vox, como fórmula para «luchar contra la ignorancia y acabar con esas declaraciones», que «lean, hablen y pregunten». En la misma línea, Iceta indica que, «cada vez que se producen manifestaciones homofóbicas, siento mucha tristeza», porque «aceptar a las personas tal como son es la única manera de garantizar la felicidad de mucha gente y del conjunto de la sociedad».

Si algo ha quedado claro con esta modificación es que «la familia sigue», sólo que «ahora son más diversas», afirma Elisa González. El reconocimiento de «esos derechos no supone una merma de los derechos de nadie; por lo tanto, es una ampliación de derechos y de las oportunidades de felicidad», completa Iceta, que hace suya la conocida respuesta de Pedro Zerolo a Ana Botella durante un pleno en el Ayuntamiento de Madrid: «En su modelo de sociedad no quepo yo; en el mío sí cabe usted».

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