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¿Cómo de amigos son los españoles y los judíos?

El símbolo de la Red de Juderías

El símbolo de la Red de Juderías

El verano de 2007 el Jerusalén Post anunciaba la inauguración del Beit-Sefarad Israel de Madrid “con una serie de películas israelís, al que seguiría la presentación de un libro sobre la cocina sefardí”. El Centro Sefarad-Israel nacía así, empezando por algo apetecible: buenas películas y buena comida. La mejor manera para tender un “puente entre España y la cultura judía”. Un puente que se acabó de construir en 2015, con la ley que otorgó la ciudadanía española a los descendientes de los sefardíes expulsados en 1492.

Diez años del Centro Sefarad-Israel

Impulsado por el Ministerio de Exteriores, sostenido por la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid, el Centro Sefarad-Israel ha cumplido diez años. Diez años en que han sido una herramienta de “diplomacia cultural” en el acercamiento con el mundo judío y con Israel. Una relación que no siempre ha sido fácil, a pesar de las profundas raíces judías de la cultura española. Madrid restableció relaciones diplomáticas con Jerusalén solo en 1986. En 2011 los protagonistas de aquel acontecimientos volvieron a encontrarse en la sede del Centro Sefarad-Israel, que se encuentra la Calle Mayor, a pocos cientos de metros de la Puerta del Sol. Bajo la mirada de Rey Juan Carlos, el presidente judío Simon Peres se fundió en un abrazo con Felipe González.

Cada año grupos  de profesores españoles viajan a Jerusalén para formarse sobre el Holocausto

La foto están recogida en una exposición sobre los primeros diez años de vida del Centro. En una reciente conversación con El Independiente el director del Centro, Miguel De Lucas, contaba cómo había crecido el interés de la sociedad española para la cultura judía a lo largo de la pasada década. “Cada año en la Plaza de la Villa celebramos la Janucá” – dice De Lucas “una de las principales fiestas de la comunidad judía. El número de estudiantes de nuestros cursos de hebreo ha aumentado. El Día de la Memoria es respetado por las instituciones española y cada vez se conoce más la historia del Holocausto”. Este verano un grupo de 44 profesores españoles de primaria, secundaria y bachiller han viajado a Jerusalén para seguir un curso del Yad Vashem, el Museo de la memoria sobre el Holocausto. En una de las fotos de la exposición del Centro Sefarad se puede ver el Rey Felipe en la sesión del Congreso durante el Día Memoria, que se celebra cada 27 de enero. Fue un preciso deseo del monarca presidir el acto durante su primer año de reinado en 2015.

Prejuicios y avances

El pasado 1 de enero, a la celebración de la Janucá, fue invitado también el alcalde del pueblo de Castrillo, en la provincia de Burgos. En octubre de 2015 los habitantes habían aprobado cambiar el nombre de Castrillo Matajudíos a Mota de judíos. No ocurrió ahí ningún cruento episodio de la reconquista, ni de la expulsión de los sefardíes decretada por los Reyes Católicos en 1492. Simplemente en el siglo XVII se quiso ocultar el origen judío del asentamiento. “España no es un país antisemita pero sí subyacen aún varios prejuicios y leyendas antisemitas”, afirma Isaac Querub, Presidente de la Federación de las Comunidades Judías de España. Según una investigación de 2015 de la Liga Anti-difamación, una organización estadounidense que combate los prejuicios contra el pueblo judío, el 29% de la población española tiene algún tipo de actitud antisemita. Por ejemplo seis españoles sobre diez cree que los judíos son más fieles al estado de Israel que a la nación donde viven.

El 29% de la población española tiene algún tipo de actitud antisemita

En 2007 las iniciativas culturales sobre el redescubrimiento de la cultura judía se multiplicaron por toda España. El Yad Vashem recibió el Premio Príncipe de Asturias para la Concordia. En Melilla nació la asociación para la tutela de la judería de la ciudad africana. Aquí los judíos volvieron en el 1864, construyendo un barrio en las afuera. El callejero todavía registra seis calles paralelas con nombres inconfundibles: calle Jerusalén, calle Sion, calle Hebrón, calle Haifa… Una huella  que resiste también en la variante judeoespañola del castellano que se habla en la ciudad, el haketía. Es precisamente en Melilla donde se desarrolla la historia de Samuel y Mercedes, los protagonistas de La buena reputación. La novela de Ignacio Martínez Pisón cuenta las turbulencias de un siglo  a través de un matrimonio interreligioso. Hoy la Red De Juderías – Camino de Sefarad reúne 19 ciudades en toda la península, desde Ávila a Tudela. Quizá la manera más fascinante de descubrir el presente a través de la historia de la España judía, olvidada durante más de quinientos años.

Durante el acto commemorativo de los diez años del Centro Sefarad-Israel, el pasado 2o de julio se ha condecorado a Maite Pagazaurtundua (eurodiputada de UPyD) con el Premio Corona de Esther, en reconocimiento por su compromiso en defensa de la justicia y de la libertad. Pagazaurtundúa ha denunciado “la marea política tóxica de los nacionalismos” identitarios que azota en estos momentos a España y ha apostado por la ciudadanía como antídoto contra el fanatismo.

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