César Strawberry, Pablo Hasél, Valtonyc… La Ley Mordaza ha llevado a estos nombres a los titulares de los periódicos. Las letras de sus canciones, sus tuits, les han colocado ante la justicia gracias a una ley que el próximo 1 de julio cumple tres años. El último ha sido Evaristo Páramos, ex vocalista de La Polla Records y actual cantante de la banda Gatillazo, que por gritar en el Festival Primavera Trompetera “Policías, sois unos hijos de puta”, se vio denunciado por la Guardia Civil y a la espera de juicio.

Él sería la gota que colmaba el vaso de un grupo de artistas que comenzaron a comentar por Whatsapp que “algo habría que hacer”. Que, “nunca mejor dicho”, estaban totalmente amordazados. El grupo de veinte se les fue de las manos llegando a superar los 300 miembros y cuando hace dos semanas la moción de censura llegó a buen puerto se replantearon la estrategia y montaron Artistas por la Libertad de Expresión (ALE).

Artistas que apoyan "el entierro" del próximo 1 de julio.

Artistas que apoyan “el entierro” del próximo 1 de julio.

“Al principio queríamos realizar acciones artistas, pero al ver el cambio de gobierno y que era el tercer aniversario de la proclamación de la ley vimos la oportunidad de acabar con ella”, asegura Juan Gamba, uno de los miembros de la plataforma. “Por eso, el próximo primero de julio realizaremos una marcha fúnebre, para invitar al nuevo Gobierno a enterrar esta ley que no soy afecta a los artistas sino a toda la población”, asegura.

La marcha empezará en el Templo de Debod a las 13.00 horas y terminará en Ferraz. “No sabemos cuánta gente puede acudir, empezamos a organizar esta plataforma hace tan sólo 3 semanas”, añade.  Aunque los artistas que se unen a su grupo de Facebook va en aumento día a día.

Quieren tener repercusión, porque tres días más tarde, el 4 de julio, la plataforma No somos delito, que engloba a algunas más pequeñas como en la que participa Juan, organiza unas charlas parlamentarias, dando una ponencia de 3 horas, sobre porque derogar la Ley Mordaza, entre otros temas. “Muchos grupos parlamentarios ya han confirmado su asistencia”, confirman desde Artistas por la Libertad de Expresión.

“Hemos llegado a un punto en el que se tiende al humor blanco. Se tiende a tener demasiado cuidado. Yo soy humorista y lo que yo digo en el teatro no me atrevo a decirlo en redes sociales porque podría ser delito. Hay un poco de miedo, yo trabajo para ayuntamientos, yo no quiero señalarme y que no me programen para un sitio u otro.”, afirma Juan.

Cristina Narea, otro de los miembros de la iniciativa, levanta un cartel asegurando que “la creación” es su “revolución”. “Porque las palabras por la libertad crean vida”, sostiene otro de ellos, Pepe Pérez. Y Ángela Conde afirma que “un chiste malo no mata”. Todos estos lemas para intentar enterrar una ley que consideran injusta y que afecta negativamente al trabajo artístico de todos ellos.