Concierto de Iron Maiden en el Wanda Metropolitano, en Madrid John McCurtie

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El verano con más conciertos de nuestra vida

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El verano con más conciertos de nuestra vida

En 2017 hubo 86.348 conciertos que facturaron 269.168.730 euros, un 20,62% más que en 2016.

El pasado sábado 14 de julio cerca de 150.000 personas disfrutaban al mismo tiempo de la música en vivo solo en Madrid: 80.000 en el cierre del Mad Cool, más 50.000 con el heavy de Iron Maiden en el Wanda Metropolitano, otros 10.000 más en el WiZink Center con Bad Bunny -cabeza de cartel de A Fuego Festival– y aún otros 2.000 con Miguel Poveda en Noches del Botánico. A estas cantidades aún habría que sumar los asistentes a las salas de diversos tamaños que funcionan durante todo el año y ya muy probablemente estemos por encima de esos 150.000 que calculábamos al principio.

Y esto solo en la capital, pues ese mismo fin de semana del 12 al 14 de julio se celebraban en otros puntos del país festivales como el Bilbao BBK Live (120.000 asistentes en total), el Resurrection Fest de Viveiro (casi 81.000 fans del metal), el Festival Blues Cazorla (60.000 en los tres días), Cruïlla Barcelona (57.000 asistentes en su caso en dos jornadas) y también en la Ciudad Condal la fiesta electrónica del Barcelona Beach Festival. Una actividad festivalera desaforada que alcanzaba su cota de mayor concentración en esas 72 horas, pero que se mantiene constante ya desde primavera y hasta bien entrado el otoño.

Download, en Madrid David Gallardo

De la misma manera que se mantiene constante la programación en el WiZink Center, que en 2017 fue el décimo pabellón con más actividad musical del mundo y quinto de Europa, aspirando incluso en la presente temporada a mejorar esta posición en el ránking elaborado por la revista norteamericana Pollstar. «Se venden muchísimas entradas para conciertos en Madrid», destaca a El Independiente el presidente de la Asociación de Promotores Musicales (APM), Albert Salmerón, quien añade: «Cada verano es un período caliente con muchos conciertos y muchos festivales. Eso va en aumento y es muy positivo que haya más actividad cultural y que la gente pueda disfrutar de una oferta rica».

Eso sí, admite Salmerón que todavía es pronto y hay que esperar a tener los datos oficiales cuando acabe diciembre para comparar 2018 con los años anteriores, si bien apunta que «hay una sensación generalizada de que hay muchos conciertos». Esos datos que recopilan los promotores con cada cambio de ejercicio ya hicieron de 2017 el mejor año histórico de la música en vivo en España con una facturación neta en 86.348 conciertos de 269.168.730 euros, un 20,62% más que en 2016. Y eso que en 2016 ya se había roto el techo previo con un incremento del 14,69% hasta llegar a una facturación de 223.161.815 euros en 88.259 recitales. También hubo incrementos de facturación en 2015 y 2014, aunque entonces se estaba cambiando la tendencia después de años de retroceso que alertaron al sector.

Maluma, U2, Laura Pausini o Mariah Carey también actuarán en España

A la espera de que termine 2018 para poder comparar, lo que está claro es que los fans de los grandes conciertos han tenido que ser más selectivos que nunca, tanto por incapacidad física de asistir a todos, como por una cuestión puramente monetaria. Porque aparte de la multitud de festivales con nombres potentes y de las giras de artistas españoles que también congregan multitudes con pasmosa facilidad -Pablo Alborán, Vetusta Morla, Dani Martín…-, este año nos han visitado también en los últimos meses, entre otros muchos, Bob Dylan, Harry Styles, Roger Waters, Lana Del Rey, Arcade Fire, Sam Smith, Queen + Adam Lambert, Bruno Mars, Demi Lovato, Shakira, Lenny Kravitz, Guns n’ Roses, Beyoncé con Jay-Z, Kiss… y a la vuelta del verano, lo harán Maluma, U2, Laura Pausini o Mariah Carey.

El cronista musical de la Agencia EFE, Javier Herrero, lo tiene clarísimo y lo resume así a El Independiente: «En los ocho años que llevo al cargo de la información sobre música nunca había tenido un verano como este en cuanto a carga de trabajo, derivada fundamentalmente del crecimiento exponencial de conciertos, sobre todo en Madrid. Frente a un 2017 muy parco en citas señaladas, este 2018 se ha desatado con un sinfín de acontecimientos importantes que han requerido bastantes más manos, ojos y oídos que solo los míos».

Coincide Herrero en señalar al 14 de julio como un día crucial en el año, al tiempo que resalta que ya pasó algo parecido el viernes 29 de junio, con alrededor de 100.000 personas de concierto en la capital al mismo tiempo. «Ese día hubo que dividirse entre varias citas que por sí mismas habrían tenido la categoría de gran evento informativo de la jornada: Guns N’ Roses dentro del Download Festival, los chicos de OT en el Santiago Bernabéu y la primera de tres noches de Pablo Alborán este año en el WiZink Center. Esto tiene como consecuencia que a veces haya que sacrificar coberturas, como ese mismo día, cuando hubo que descartar la actuación de Jeff Beck en Noches del Botánico ante 3.000 personas», explica.

Ante semejante agenda, para Salmerón es «evidente que hay mucha gente que puede estar interesada en asistir a conciertos», aunque recuerda que no se pueden «mantener estas cifras todos los días» y añade, además, que muchos de los asistentes a grandes conciertos y festivales llegan de fuera de España, lo cual también incide en el sector turístico. «Están creciendo también citas como Noches del Botánico en formato ciclo que, durante varias semanas o uno o dos meses ofrecen conciertos con un formato más cercano. Cada vez hay más propuestas, en definitiva, principalmente en verano pero también durante el resto del año», reflexiona, al tiempo que asegura que la bajada del IVA del 21 al 10 por ciento para la música en vivo en marzo de 2017 fue determinante: «Veníamos de una crisis muy dura que había afectado mucho al sector y complicaba que hubiera una actividad frenética como la que hay ahora».

La gente cuenta su vida en las redes sociales. Y a veces incluso hace cosas para poder contarlas casi más que para disfrutarlas

Y esa actividad va a toda máquina, además, a pesar de que la bajada del IVA no haya propiciado una bajada en el precio de las entradas, que siguen subiendo paulatinamente estirando la curva entre oferta y demanda. Pero Salmerón descarta que estemos ante algún tipo de burbuja, al tiempo que lanza una reflexión cautelosa: «creo que hay demanda, que la oferta de conciertos acaba generando también demanda por parte del público. Hay recorrido pero hay que hacer las cosas bien en festivales y conciertos de todo tipo de formato. Hay festivales que se quedarán por el camino porque no calarán, pero los que hagan las cosas bien seguro que sobrevivirán. Ya tenemos algunos como el Sónar celebrando su 25 aniversario y algunos otros igualmente muy longevos. También hay que trabajar la base, necesitamos que los conciertos pequeños y medianos funcionen, pues son los que quedan más afectados por los de gran formato».

Mad Cool, en Madrid Andrés Iglesias

De la misma opinión es Javier Herrero, quien destaca la gran demanda de público que «no parece que esté sacrificando unos conciertos por otros». Y añade: «De hecho, ahora mismo parece haber gente para todos y los que no agotan entradas se quedan muy cerca de ello. Queda saber si los promotores han sacado tajada o manejaban márgenes muy exiguos tras las contrataciones. Aunque ellos aseguran que ha coincidido que este año haya más giras en España porque hay más artistas circulando, alguna repercusión ha debido tener en los márgenes de negociación de cachés en el contexto europeo y nacional la tan esperada bajada del IVA del 21 al 10 por ciento y también del porcentaje de taquilla que se paga a SGAE por derechos de autor».

Más allá de esas cuestiones empresariales, reitera Herrero que «los promotores han probado muchas fórmulas y el público ha respondido, pagando entradas que en muchos casos no son baratas». Por eso, además, asegura que entre sus propios amigos, «a pie de calle incluso», él percibe una «especie de moda de ir a conciertos», algo que también ha notado Salmerón, quien lo resume con un pensamiento que abre otra posible mesa redonda: «La gente cuenta su vida en las redes sociales. Y a veces incluso hace cosas para poder contarlas casi más que para disfrutarlas. Por eso ir a un gran concierto o festival se ha convertido en un acto social. Aparte de ser algo lúdico y cultural, digamos que tiene otras diversas facetas y matices».