Como cada 25 de julio, se celebra la Solemnidad de Santiago Apóstol, patrono de España. Hasta el año 1980, este día se celebraba como festivo nacional, pero en la actualidad solo es puente en Galicia y País Vasco. A pesar de que la popularidad de este santo se haya diluido, Santiago el Mayor tiene un importante arraigo con España. Ya no solo por el Camino de Santiago, motivado por llegar a la capital gallega con el objetivo de venerar sus reliquias, sino porque la tradición cristiana asegura que san Santiago llegó a Hispania a predicar el Evangelio.
Luego, regresó a Jerusalén, donde fue ejecutado por orden del rey Herodes Agripa I alrededor del año 44 d. C. De esta manera, el patrono de España se convirtió en el primer apóstol mártir en morir. Según el Nuevo Testamento Herodes Agripa I inició una persecución contra algunos miembros de la primera comunidad cristiana para ganarse el favor de ciertos sectores de la población judía. Santiago fue una de las primeras víctimas de esa persecución. "Herodes hizo pasar a cuchillo a Santiago, hermano de Juan", relata la Biblia.
En este punto comienza la tradición, ya que la Biblia no cuenta que los restos de uno de los apóstoles más queridos por Jesús fuesen llevados a Hispania. Según la tradición cristiana, sus discípulos recogieron su cuerpo y lo trasladaron en barco hasta la costa de Galicia. Allí fue enterrado en el lugar donde siglos más tarde se levantaría la Catedral de Santiago de Compostela, lugar donde se venera pidiendo su intercesión. Por todo esto, Santiago el mayor guarda el papel de patrón nacional y protector de España, títulos establecidos en la Edad Media.
Santiago el mayor, discípulo íntimo de Jesús
Santiago el mayor fue uno de los discípulos más queridos de Jesús de Nazaret. Junto a su hermano pequeño Juan, el evangelista, y san Pedro, formó un pequeño grupo de amistad especial con Jesús. No es que fuesen los favoritos, pero Jesús les escogió para vivir con ellos sus momentos de mayor gloria y dolor. Con ellos tres Jesús fue a resucitar a la hija de Jairo: «No dejó entrar a nadie consigo, sino a Pedro, a Juan, a Jacobo y al padre y a la madre de la niña», relata el Evangelio.
De igual manera, la Transfiguración, uno de los momentos de mayor gloria para Cristo ocurrió solo con esos tres apóstoles: «Jesús tomó consigo a Pedro, a Jacobo y a Juan, y los llevó aparte solos a un monte alto; y se transfiguró delante de ellos». Por último, uno de los momentos más íntimos de Jesús ocurrió en Getsemaní, la noche anterior en la que fue entregado para su Pasión. En el huerto de los olivos invitó a Santiago, Juan y Pedro a orar "para no caer en tentación". «Tomando a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse».
Pero por último, su cariño especial al patrono de España se define perfectamente en cómo denominó a los hermanos Santiago y Juan, hijos de Zebedeo. «Constituyó a los doce: a Simón, a quien puso por nombre Pedro; a Jacobo hijo de Zebedeo, y a Juan hermano de Jacobo, a quienes apellidó Boanerges, esto es, Hijos del trueno».
¿Es precepto el día de Santiago Apóstol?
La respuesta corta es "sí". La Conferencia Episcopal Española recuerda que cada 25 de julio, Solemnidad de Santiago Apóstol, en condición de católico, es obligatorio asistir a misa. La diócesis de Getafe señala que "no obstante, conforme al derecho canónico (c. 1248, §2), pueden existir causas graves que impidan la participación en la celebración eucarística, como la falta de ministro sagrado, el grave incómodo propio o ajeno, o la obligación de acudir al lugar de trabajo. En estos casos, se recomienda participar en la liturgia de la Palabra o permanecer en oración en familia o en grupos familiares. Para facilitar a los fieles el cumplimiento del precepto, los sacerdotes procurarán horarios de misas similares a los de domingos y festivos, en la medida de lo posible".
"Asimismo, conviene recordar que las celebraciones de la misa en las horas vespertinas del sábado corresponden a la solemnidad de Santiago apóstol, por lo que se mantienen sus lecturas, oraciones y el color litúrgico rojo". Pero algo también importante de señalar para todos los católicos es que el domingo sigue siendo día de precepto. Por lo tanto, ir a misa el sábado por la noche, en vigilia del domingo, no cumple con la obligación de ir al día siguiente. Es decir, la obligación de la Iglesia marca asistir a las dos misas diferentes: el sábado, por la Solemnidad de Santiago Apóstol y la misa dominical, por la celebración del Día del Señor, como cada domingo.
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