En la película 9 lunas, que se estrena este viernes 3 de julio en salas de cine, un hombre trans –al que interpreta Zack Gómez-Rolls– se queda embarazado tras una noche de amor en la playa. Su familia –a cuyos miembros interpretan Jorge Sanz, María León y Kiti Mánver– le apoyó en una cosa y le apoyará en la otra. Ser trans no es un drama en 9 lunas; quedarse embarazado, tampoco. Completan el reparto Sara Sálamo y Fernando Guallar. Su directora y guionista es Patricia Ortega (Mamacruz). Con ella y con su actor protagonista, Zach Gómez-Rolls, habló El Independiente.

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P.- No sé cómo calificar la aproximación que hacéis a esta historia. ¿Naturalista? ¿Realista? ¿Costumbrista? Lo que no es es morbosa.

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R.- (Patricia Ortega) Es muy naturalista, muy cotidiana; como muy de lo que puede pasar en tu casa, entre tus panas, entre tu familia, en el día a día. Para mí era muy importante que se sintiera cercano; que esto le puede pasar a cualquiera y ya está. No es algo extraordinario.

P.- No sé si el cine queer tiene un molde. Uno puede esperar a veces unos tics o una manera de contar las historias –creo que hemos superado Brokeback Mountain–, ya sea desde el melodrama o desde la sordidez. Me da la sensación de que aquí se ha intentado integrar una historia inédita –hombres trans embarazados– y un tipo de cine más comercial.

R.- (Patricia Ortega) Cuando hablaba con Olmo Figueredo, el productor; él me preguntaba cómo quería yo hacer la película. Discutimos mucho sobre esto porque decíamos: 'A ver, ¿cómo es el cine familiar?' El cine familiar heteronormativo; los códigos del cine familiar heteronormativo que conocemos todes y que estamos acostumbrados a verlos en el público. Una película familiar donde lo típico sean los conflictos de mamá, papá, hijes… Siempre la vemos desde un punto de vista muy binario [hombre/mujer]. Sabíamos que era necesario tomar esos códigos porque son códigos que todo el mundo conoce y que en esos códigos muy pocas veces vemos familias diversas.

Era interesante hacer esa comunión precisamente porque hay modelos de cine. El cine de autor es un género en sí mismo y tiene sus códigos. El romántico, el terror… Todos tienen esos códigos y esos códigos tienden a ser un poco heteronormativos. El cine contemporáneo crea híbridos, alianzas, mixturas, experimentaciones. Y esta es una experimentación entre ese cine muy ligero, familiar, muy clásico, muy convencional con una historia que rompe esas convenciones; no porque no sea natural, sino porque no ha sido representada de esa forma.

R.- (Zack Gómez-Rolls) En esa grieta es donde se cuela este diálogo; donde apelas a la abuela, al tío, al papá, a los niños. Apelas a la familia en todas sus variantes y llega a gente que puede ser del colectivo o no.

P.- Nosotros, una vez entramos en la película, el protagonista ya ha hecho el 80 ó 90% de su transición. O sea, el espectador no se topa con la típica historia de aceptación o de salir del armario. El conflicto es otro: a ver si el que esté embarazado y siga adelante con el embarazo significa ir hacia atrás en la transición.

R.- (Zack Gómez-Rolls) Ángel está en un punto en el que se ve, se reconoce; está agusto, feliz, alfa total, en un momento de mucho éxito a nivel profesional y personal. Es un tío que está estupendamente; no me gusta decir 'transición' porque parece como si tuviera que llegar a un punto. Él siente que está más o menos donde tiene que estar; sólo necesita una cosa final. El personaje lo identifica como de A a B.

Pero en ese proceso de A a B, de repente aparece esta noticia que le abre una posibilidad que él no sabía que existía dentro de su propio cuerpo. La película [9 lunas] le regala al personaje; nos regala a los hombres trans la posibilidad de que esto [embarazo] está sobre la mesa. Eso es lo interesante del conflicto de él. En un momento en el que él se ha posicionado en un sitio donde cree que es donde tiene que estar y es el tipo de hombre que es; aparece este conflicto que le hace preguntarse qué es ser hombre.

R.- (Patricia Ortega) Hay una cosa con lo de transicionar. ¿Cuándo es que dejamos de transicionar como seres humanos? ¿Cuándo es que el cambio termina? Si es que nunca dejas de cambiar. Es la idea heteronormativa de que la transición empieza aquí; a lo mejor la transición no tiene un camino. En el caso de Ángel [Zack Gómez], él tenía una meta que después se dio cuenta que cambió, pero hay chicos como Ángel que tienen otra meta. El cambio es la vida. Hay que entender que el cambio es parte de la naturaleza; es la única forma de vivir. Lo que somos ahora no lo vamos a ser mañana; ese cambio constante es lo que nos hace ser gente. La transición nunca se termina. Siempre estamos transitando hacia algo.

P.- La película aborda los privilegios que adquiere un hombre trans. El protagonista de 9 lunas, en un momento dado, parece que se ha olvidado de dónde viene y actúa como un tío.

R.- (Patricia Ortega) ¡Como un machirulo! [se ríe].

P.- Una persona trans no tiene por qué ser un ser de luz.

R.- (Zack Gómez-Rolls) Eso es lo guay de este personaje. Él también se equivoca; tiene todo el derecho a equivocarse. Las personas trans no son ni seres de luz ni tienen que hacer todo bien. Cuando el mundo le recibe con una identidad 'femenina', a él le pasan ciertas cosas. Y cuando el mundo le recibe como un hombre cis, porque así es como lo ven y tiene todo ese cis passing [apariencia de hombre cis], él empieza a aprovecharse; tiene mucho privilegio y se olvida de donde viene.

Se olvida de que a él le hacían eso; se olvida de que no le escuchaban de la misma manera, e incluso participa de alguna manera en esas actitudes que antes le oprimían. ¿Quién no ha experimentado eso alguna vez en según qué esfera? ¿Va a ser él quien calle una actitud machista? ¿Va a ser él quien señale este comportamiento que está mal? Esto nos pasa a todos.

R.- (Patricia Ortega) Yo siento que todos se van a ver reflejados; hombres y mujeres. Se van a ver en ese espejo porque es algo que está en el día a día.

P.- A veces se reduce el Orgullo LGBTIQ+ al amor o al sexo, cuando también tiene que ver con el ser y el estar. En la película [9 lunas] no hay una historia de amor como tal. Está el personaje de Fernando Guallar como su ex, pero esa es otra historia. El protagonista sí tiene una noche de amor con otra persona y ahí se queda embarazado, pero no hay una historia de amor que le valide.

R.- (Patricia Ortega) Esto tiene que ver conmigo y las historias románticas; el hecho de asociar el amor siempre a una pareja. A mí no me gusta entender siempre el amor con una pareja o con varias –poliamor–. Yo entiendo el amor como una red más amplia: tus panas, tu familia, tú mismo… Esto hace romper la idea de los amores románticos o las historias de romance que siempre terminan en tragedia, que siempre hay alguien que se opone.

Yo creo que el amor es mucho más amplio. Yo veo a Ángel como alguien muy poliamoroso. Ángel está en pleno goce de su cuerpo y no quiere estar con nadie; sí está rodeado de mucho amor, que no está representado en una pareja, pero sí está representado en un ex que todavía le ama, aunque no pueda estar con él; en una familia, en unos amigues. Es un contexto donde el amor está repartido en muchas personas y no solamente en una.

R.- (Zack Gómez-Rolls) A mí me parece muy interesante la figura de su expareja porque ahí hay mucho amor. Aunque no veamos su relación en el pasado, entendemos que hubo fuego entre esos dos y que ese amor va a empezar a transformarse. Cada uno se está encontrando, pero esa relación fue significativa para los dos.

R.- (Patricia Ortega) Es un amor que todavía está allí y que se transforma. No quiere decir que no le siga amando, pues sí le sigue amando. Ese cariño se da de otra manera. Hay que deconstruir las historias románticas; hay que deconstruir esa visión del amor y de la forma en que amamos a las personas. Porque a veces nos empeñamos en que sea una historia de dos y no siempre es una historia de dos.