El ser querido, séptimo largometraje de Rodrigo Sorogoyen como director, llegó a los cines españoles el miércoles 26 de agosto. En Francia, al ser una coproducción, se estrenó el 16 de mayo. Por aquellas fechas también se dejó ver por Cannes como candidata a la Palma de Oro. Tras la película As Bestas y la serie de televisión Los años nuevos; Sorogoyen, junto a la guionista Isabel Peña, propone en su nuevo filme la historia de un padre y una hija que resultan ser un reputado cineasta y una semidosconocida actriz. Javier Bardem (57) y Victoria Luengo (36), ambos con cara de Goya, interpretan a Esteban Martínez y Emilia. Tras años –décadas– sin verse; él queda con ella, en persona, para ofrecerle un papel protagonista en su nueva película. Parece Valor sentimental, pero no lo es.

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El Independiente acudió a un coloquio sobre El ser querido entre la directora de Los domingos Alauda Ruiz de Azúa, Rodrigo Sorogoyen y Victoria Luengo. "Es una película muy emocionante, muy rica y muy compleja", alabó la moderadora, también directora de Cinco lobitos. Cabe avisar al lector de que, a partir del siguiente párrafo, habrá espóileres de El ser querido. Y quien avisa no es traidor.

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El final de 'El ser querido'

Empecemos por el final. ¿Tenían claro Rodrigo Sorogoyen e Isabel Peña el desenlace de El ser querido? Responde él: "Somos de la escuela de que no todo tiene solución; miramos la vida de esta manera. Nos costó mucho el guion y el enfoque, pero sabíamos qué viaje iba a hacer cada personaje. Hay rencor, admiración, deseo de validación; un tipo bien intencionado pero incapaz, que se equivoca en las formas, y tiene dentro una violencia incontrolable... El rodaje es como una convivencia. Ella [Emilia] se ve recompensaba y descansada; se la ve sonriendo en el bar y en el rodaje. Él [Esteban] tiene una suerte de catarsis, pero no sabemos lo que piensa; él está en la sala de montaje. Las cosas no son fáciles de reparar, pero, con mucho tiempo y empeño... Me hubiera sorprendido que Isabel [Peña] me dijera que al final se abrazan".

Una primera secuencia de veinte minutos

Mucho se ha escrito y hablado, también, sobre el inicio de El ser querido. Lo que en guion eran apenas diez páginas ("muy escritas") se convirtió en noventa minutos de grabación; una secuencia que se rodó con varias cámaras. Sorogoyen quería grabar una única toma, y trabajó con Javier Bardem y Vicky Luengo, por separado, la biografía de su personaje. Si uno se inventaba un viaje a Formentera; el otro, que habían ido a un restaurante o que no, que había hecho arroz.

"Si eso no llega a funcionar, lo corto. Al final se han quedado veinte minutos. El montador es Alberto del Campo. Ahí están las diez páginas [del guion]. Los otros diez minutos son ellos hablando de la vida, de la comida; es lo que más me gusta. Cuando Emilia le dice a Esteban que qué guapo está, eso no estaba en el guion. Javier [Bardem] no se lo espera", comenta Sorogoyen. Para Victoria Luengo, "era la primera vez que veía a Javier [Bardem] en acción". Ocho meses atrás se habían conocido en la casa de Isabel Peña, la guionista. Y ocho meses pasaron hasta que volvieron a verse.

"Yo llevaba cuatro horas en una caravana. Le mandé un mensaje a Ruy [Rodrigo Sorogoyen]: 'Quiero rodar ya'. Ruy me dijo lo que no podía pasar: que Emilia rompiera a llorar. Sí estaba escrito que cuando difieren en su recuerdo de Kill Bill 2 y él [Esteban] culpa a la madre, Emilia se fuera a fumar. Salí y lloré; me había contenido en la toma. Y me fumé un cigarro después de tres años. El equipo de arte me había metido cosas de Emilia en la bolsa de tela, y saqué un paquete de tabaco de liar.", recuerda Victoria Luengo.

Qué espera Emilia de Esteban

"Principalmente, necesita entender por qué su padre no la ha elegido durante toda su vida. Ella, inconscientemente, quiere ser querida; es algo muy humano. En este tipo de heridas hay muchas heridas. Ella necesita más comprender que ser comprendida; necesita un relato. Es algo muy doloroso, casi imposible de entender. Ella consigue lo que necesita: él [Esteban] reconoce su dolor [el de Emilia]", comenta Victoria Luengo.

La actriz arroja más luz sobre su personaje: "Emilia no lleva la batuta; sigue lo que el otro [Esteban] hace. Ella, con cada decisión que toma, corta los caminos que él propone. Es él quien propone conocer a su familia. Ella se pasa toda la película poniéndole límites a él. Ella se había puesto límites; se había prometido no caer en la trampa..."

Una historia... de seducción

"Hay una parte de enamoramiento. A ella se le empieza a caer la coraza; está fascinada. Hasta que él le pide a ella ir a la habitación [para ver una secuencia] y él hace de padre ["No deberías beber alcohol"]. Ahí ella decide cortar el camino. En la tristeza hay muchísima fuerza; querer salir de eso es un motor muy fuerte. Siempre quisimos que Emilia no fuera una víctima; no nos gustaba que fuese una mujer que había ido mucho a terapia, pero que sí era capaz de enfrentarse a ello. Ella tenía que ser igual a él".

Toma la palabra Rodrigo Sorogoyen: "Esteban es un tío seductor con suerte. Hacía películas medio drogado y le salían buenísimas. La primera parte [de El ser querido] es de conquista. Él intenta conquistar a ella. Así escribíamos cada escena. Él la hace reír con un gesto; hace el payaso. Luego, en la furgoneta, él la mira a ella. Le enternece ver a su hija cantar una canción con el resto; le gusta que su hija esté allí. A ella también le gusta estar allí... hasta la escena en que ella ve a su padre desayunando con sus dos hijos pequeños".

A Victoria Luengo le gusta que sean los personajes femeninos quienes le dicen 'hasta aquí' a Esteban. "No son mujeres heroicas. La directora de fotografía [Pepa Gracia] se va de manera hasta torpe. La conversación del personaje de Marina Foïs [productora] con el de Javier Bardem en el desierto... Le dice: "Está claro que los tiempos han cambiado". Y le pregunta: "¿No me vas a contar cómo te hace sentir ella [Emilia] a ti?". Refleja a una generación de hombres incapaces de hablar que no están en contacto con sus emociones. "Él duda, pero no se lo cuenta a la productora", interviene Sorogoyen.

El significado del blanco y negro

Si bien la historia que plantean Rodrigo Sorogoyen e Isabel Peña no es enrevesada, sí hay un ánimo por –digamos– experimentar con los formatos. El más visible es el uso del blanco y el negro. El director y guionista de El ser querido admite, entre risas, estar cansado de sí mismo. Reproducimos sus palabras al respecto:

"Es un no-estilo. Lo descubrimos en montaje. Yo quería rodar en blanco y negro; algo intuitivo. Hay una sola escena en blanco y negro, y algunos planos en blanco y negro. Yo iba al día, con libertad e intuición, a diferencia de mis anteriores películas. El ritmo de El ser querido es muy poco a poco... El primer plano en blanco y negro aparece en el minuto 25; va apareciendo poco a poco hasta la escena de la caballa. En esa escena hay plano en blanco y negro de él y de ella, de él y de ella. Esteban deja de ser director para ser padre, y Emilia deja de ser actriz para ser hija. Es cuando aparece el blanco y negro. Cuando ella ve los productos de aseo de su padre, ella deja de ser actriz y empieza a ser hija"

"La película es totalmente racional, así que quería contar esta historia de una manera un poco artística", explica –justifica– Sorogoyen. "El cine es mitad industria, mitad arte. Tiene algo tan racional que tenemos que entender todo. Tú ves un cuadro en el Reina Sofía y no tienes por qué entenderlo. Con El ser querido he intentado acercarme a eso", añade.

¿Por qué el Sáhara?

Dentro de El ser querido están Desierto y Sirocco, última y primera película de Esteban Martínez (Javier Bardem). El ser querido transcurre durante la grabación de Desierto en Fuerteventura, que hace las veces del Sáhara de los años treinta. ¿Por qué ese enclave? Responde Sorogoyen: "Esteban está obsesionado por lo que pasó, así que pensamos en el mundo colonial. Una isla tendría aislados a los personajes. El rodaje de una película es como un campamento de verano. Pensamos en Cuba, Guinea Ecuatorial, Filipinas, el Sáhara... La palabra era 'abandono'. Llegamos a pensar que Bardem, como activista, no querría. Él dijo que sí a la película en 2021; en cualquier momento podría decirme que Scorsese le había llamado. Fue también un trabajo de seducción. Isabel [Peña] y yo quisimos ser pudorosos con el tema. No queríamos que la película hablase del Sáhara, sobre todo con Bardem en el elenco.

La secuencia de la caballa

Si hay una secuencia en que Sorogoyen hace reír a sus personajes y a los espectadores, esa es la de la caballa. A diferencia, de la primera secuencia con Javier Bardem y Vicky Luengo, esta fue "muy medida" y "muy trabajada". Nada fue improvisado. Fueron cinco días de rodaje.

Un homenaje... al oficio

Rodrigo Sorogoyen e Isabel Peña no querían romantizar el mundo del cine. Querían contar que hay días aburridos, días duros, días divertidos y días en que sucede la magia. "No hay un viaje místico", afirma él. "Son sesenta personas que se juntan dos meses y se levantan a las seis de la mañana para intentar contar una historia que alguien escribió varios años atrás; es uno o dos minutos al día". "Es un homenaje al oficio; no al séptimo arte, que es una cosa pomposa". Sorogoyen cita la película de Olivier Assayas Irma Vep como referente a la hora de hacer El ser querido: "Los franceses hacen muy bien eso: retratan la vida de gente normal".