Sueños de libertad, La Promesa, Valle Salvaje… Las series diarias españolas están en un buen momento. Dieron fe de ello, este miércoles 1 de julio, dos directores y tres guionistas de seriales durante un encuentro organizado por SGAE y moderado por la cofundadora de Audiovisual451 Irene Jiménez. Ahí estaban los directores Kiko Ruiz Claverol (Sueños de libertad) y Miguel Conde (La Promesa, Valle Salvaje), y los guionistas Ernesto Grimaldi (Sueños de libertad), Ruth García (La Promesa, Valle Salvaje) y Carmen Llano (La Promesa,). O sea, todos ellos sabían a lo que iban y de lo que hablaban.

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¿Cómo mantener la chispa tras centenares de entregas? El equipo de La Promesa ya tiene en mente el capítulo mil (este viernes, La 1 emitirá el número 863). "Es complicado. Un reto. La tranquilidad es un acicate. Depende de cada serie... Para mantener la ilusión hay que innovar y aportar", comenta Carmen Llano, ex coordinadora de escaleta de La Promesa. "Es un palizón. Pienso en mi equipo al que admiro mucho. Me motiva mogollón; también estar en una serie que la gente ve y por la que pregunta", añade Ernesto Grimaldi, escaletista y argumentista de Sueños de libertad.

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Una serie diaria donde llevas trescientos capítulos es como tener un marido desde hace treinta años: a veces le amas y otras le odias

Ruth García, guionista de Valle Salvaje

"La reacción de la audiencia es maravilloso. Una serie diaria donde llevas trescientos capítulos es como tener marido desde hace treinta años; a veces le amas y otras le odias. Te centras en algunas tramas. Yo estuve 5 años en Acacias 38; era una montaña rusa", interviene Ruth García. Para Miguel Conde, director de La Promesa, no hay mayor motivación que el tener trabajo: "El primero al que el equipo tiene que ver animado y feliz es al director". Kiko Ruiz Claverol, director de Sueños de libertad, es de la misma opinión: "Mi trabajo es mi pasión, y se tiene que 'pegar' al resto de la gente. Entre todos los que tenemos pasión... Hay que divertirse, probar; incluso con los actores. Si no, se va en piloto automático".

A veces son los giros de guion, de una temporada a otra, los que motivan a trabajadores y espectadores. En Acacias 38, por ejemplo, hubo un salto de una década. Otra motivación para los profesionales de las series diarias son los exteriores, lo que les permite salir de su entorno. La Promesa, a finales del pasado mes de mayo, se trasladó a Tembleque (Toledo) a rodar. El resultado se verá en La 1 a finales de julio o principios de agosto.

Porque esa es otra: ¿cómo son las grabaciones de las series diarias? El equipo de La Promesa graba diez capítulos en paralelo durante diez días; no en orden cronológico. Hay jornadas con hasta tres unidades para grabar más secuencias en el mismo tiempo sin que baje la calidad. Cada día de rodaje de La Promesa son unas 20, 22 ó 24 páginas de guion. En Sueños de libertad, el ritmo es aún mayor: 35 páginas en plató y 20 páginas en exteriores. En su caso, cuentan con dos platós (tres cámaras cada uno) y un equipo de exteriores (dos cámaras). "Los directores luchan contra el formato de la serie diaria; que parezca una serie semanal o una película", sostiene Kiko Ruiz Claverol. Cuantas menos escenas de dos personajes sentados y hablando, mejor.

Con La Promesa, desde el principio, hubo un énfasis en la puesta en escena. Su director, Miguel Conde, explica que hay un sistema de iluminación para que los personajes puedan moverse por los platós 360º, o sea, con cuatro paredes (e incluso techo). Así que emplean steadicam, o sea, un estabilizador de cámara. "Nadie piensa: esto es una serie diaria", aporta Ruth García. Porque las series diarias compiten de tú a tú con las semanales. Otro contar es el presupuesto de unas y otras por capítulo.

"Antes se veía el cartón. Te ponen en HBO [La Promesa] y Netflix [Valle Salvaje], y mantienes el tipo", presume Ruth García. Ahora las cámaras que se emplean en las series diarias son las mismas que en las semanales o en películas. Esto, en coordinación con otros equipos como vestuario, peluquería y maquillaje, permite retocar el color durante la posproducción. "Hay planos muy bellos", presume Kiko Ruiz Claverol. Ya no hay reticencias a que una secuencia triste tenga poca luz, o que llueva, o que haya tormenta. En Sueños de libertad tienen un juguete nuevo: un dron.

Maneras de escribir las series diarias

Ernesto Grimaldi, por su parte, reivindica a los biblistas. O sea, a aquellos que dibujan las líneas maestras de una serie diaria durante un cuatrimestre. Sueños de libertad, por tanto, tiene tres biblias al año (de unas 130 páginas cada una). A continuación entra en acción el equipo de escaleta –aquellos que extienden las tramas a lo largo de un bloque de seis capítulos– y el equipo de diálogo. Y por último está el guionista de plató. En Sueños de libertad es Guillermo Escobedo. En Valle Salvaje es otro contar. Josep Cister y David Casany no trabajan con biblias; el primero arranca y el segundo remata. Ruth García es la coordinadora de diálogos y admite que, como van con dos meses de antelación, tienen una capacidad de reacción mayor. "La biblia es más cómodo... En Valle Salvaje a veces no sabemos cómo [continuará]", admite.

Carmen Llano, por su parte, fue coordinadora de escaleta de La Promesa durante cuatro temporadas (van por la quinta)... hasta que se decidió prescindir de los escaletistas en el equipo de guion. Ahora no hay intermediario entre argumento y diálogo. De esta manera, el productor ejecutivo (he ahí Josep Cister) tiene mayor control. "La serie sigue bien, pero establece un precedente", comenta Carmen Llano, que estuvo 16 temporadas en Hospital Central. O sea, lo de La Promesa y Valle Salvaje, ambas de Bambú Producciones para La 1, es la excepción. El modelo de Sueños de libertad, de Diagonal TV para Antena 3, es el que impera.

Casualidad, o no, las tres series diarias españolas que se emiten a nivel nacional son de época. Eso le permitía a Carmen Llano, por ejemplo, bucear en la hemeroteca de ABC para sacar noticias pequeñas que vistieran las secuencias; ella no controlaba el argumento. En Sueños de libertad, en cambio, no hay un documentalista como tal. "No es una serie histórica. No hay alusión a hitos históricos. Hay pequeños anacronismos, incluso visualmente. No entramos en política, pero sí contamos situaciones del momento. Sueños de libertad nace como adaptación de una serie turca contemporánea, y nosotros nos fuimos al franquismo", reconoce Ernesto Grimaldi.

Él y sus compañeros –muchos de ellos procedentes de Regreso a Las Sabinas– son los responsables de las tramas "potentes" de Sueños de libertad. "Hay que mantener el listón que nos autoimpusimos. Hay una inercia de gastar todas las balas", reconoce. "En Acacias 38 teníamos muy claro quién era el bueno, el malo... En Valle Salvaje, las tramas cambian para pensar [de manera] diferente sobre los personajes", interviene Ruth García.

Hay que pasarse un poquito de la raya y no ser tan políticamente correctos

Kiko Ruiz Claverol, director de Sueños de libertad

Corren buenos tiempos para las series diarias, pero eso no quita para que haya limitaciones. Para Carmen Llano (La Promesa), la principal es la económica. "Cuando haces una diaria para TVE, cosas modernas o políticas se van a censurar. Vamos muy pegados al despacho de la cadena", añade Ruth García (Valle Salvaje). Kiko Ruiz Claverol (Sueños de libertad) defiende que hay que pasarse un poquito de la raya y no ser tan políticamente correctos para no ser empalagosos.

"Nosotros nos autocensuramos por temas políticos", admite Ernesto Grimaldi (Sueños de libertad). Reconoce también que la trama de la eutanasia a través del personaje de Nieves ha funcionado y que desde Antena 3 no les han dicho nada. Valle Salvaje, al emitirse en horario infantil, no muestra alcohol ni tabaco. "En Acacias 38 bebían zumos", recuerda Carmen Llano. En La Promesa son bebidas espirituosas. "Una escena de sexo a las cinco de la tarde es raro. Puedes ser fino, elegante, insinuante...", añade Miguel Conde (La Promesa). "La última palabra la tiene la cadena", sentencia el director de Sueños de libertad, Kiko Ruiz Claverol.